domingo, 27 de noviembre de 2011

Libertad.Jonathan Franzen

Título original: Freedom
Autor: Jonathan Frazen.
Traducción: Isabel Ferrer Marrades.
ISBN: 9788498383973
Editorial: SALAMANDRA
Fecha de edición: 2011
Número de páginas: 672


En primer lugar y antes de entrar en el análisis de esta compleja y densa novela del escritor estadounidense Jonathan Franzen, me gustaría comentar que me ha llamado mucho la atención que esta novela haya tenido un éxito tan grande de ventas, tratándose de un texto que requiere una lectura bastante exigente por su complejidad, sobre todo en alguno pasajes, tanto formal como incluso temática. No es éste el típico bestseller que se lee en el metro porque, como analizaremos un poco más adelante su lectura en algunos momentos resulta exigente, compleja y  difícil de seguir. Estoy seguro que, con toda seguridad, se han vendido decenas de miles de ejemplares de “Libertad”, pero de lo que no estoy tan seguro es de que se hayan leído tantos ejemplares.


Jonathan Franzen es considerado en los Estados Unidos un autor de culto, de hecho la prestigiosa revista “Life” le dedicó una portada. Y como veremos su obra, en consonancia con su fama de autor de culto, resulta, cuanto menos, diferente a lo que estamos acostumbrados.


Antes de nada y como es habitual vamos a intentar hacer un somero resumen de su argumento. “Libertad” nos narra la historia de la familia Berglund, una familia de clase media de Minesotta en el Medio Oeste Americano. Conoceremos a Patty y a Walter, el matrimonio y a sus hijos Joey y Jessica. Patty es el personaje central y nuclear de la novela. Es una demócrata de toda la vida que fue atleta en la universidad y que a lo largo de la novela va evolucionando de ser una mujer con una gran conciencia social y política y muy comprometida e implicada en los problemas  de su barrio y de sus conciudadanos para terminar siendo una persona que sólo buscara su satisfacción y bienestar personal. Por el contrario Walter es un hombre tremendamente equilibrado, ecologista comprometido, abogado y de carácter conciliador y familiar, buen marido y padre ejemplar. Pero las cosas empezarán a torcerse cuando su hijo Joey, un adolescente problemático, se marcha a vivir con una vecina republicana. Por otra parte aparece en escena Richard Katz, un músico rockero de muy segunda línea y mujeriego impenitente, antiguo amigo de la pareja, que provocará y acelerará el desastre familiar. Desastre que se hará más palpable con el traslado de la familia a Washington DC.


Con estos mimbres Jonathan Franzen nos construye una magnífica novela, profunda, densa que invita y apremia a una reflexión. A través de la familia Berglund al autor nos teje una inquietante parábola sobre la libertad, su uso y su disfrute. La libertad es una palabra, como bien se ve en la novela, que a fuerza de usarla hemos perdido la noción de su significado y que aún así, y por desgracia, no sabemos como hacer uso de ella. Esta obra indaga en ese modo de entender la libertad por parte del ciudadano y del pueblo americano. Esa creencia de que son dueños de sus destinos y de su libertad. Aunque, como bien se ve, invocando a esa palabra los políticos, generalmente, aunque no exclusivamente, han cometido las mayores aberraciones imaginables. En cualquier caso diría que la novela es la crónica de un hundimiento, de un naufragio matrimonial y personal ya anunciado pero inserta en esta sociedad de principios del siglo XXI.

Como comentaba Libertad es una novela muy densa de mucho calado, de difícil lectura, por la infinidad de tramas y subtramas que pueblan la novela, así como por su manera de narrarla, con diferentes narradores, con diferentes perspectivas, así como por su discurso acronológico, en algunos momentos de la novela. Por lo cual voy a intentar sintetizar y aquilatar del mejor modo posible la reseña de esta novela.


La novela empieza siendo narrada por los vecinos de la familia Berglund y desde el primer momento me pareció un arranque muy interesante porque vamos a entrar en su intimidad, en su núcleo familiar, por las opiniones de sus vecinos. A través de la narración  de los vecinos, tomaremos una perspectiva muy interesante sobre la familia. Reconozco que este comienzo puede resultar complejo de leer, porque el lector recibe a bote pronto muchísima información, y dada de un modo aparentemente caótico, sobre personajes a los que aún no conoce de un modo directo y queda un poco descolocado. Pero, sin embargo, personalmente me ha parecido uno de los mejores arranques de novela que he leído.


Del mismo modo el resto del libro está narrado desde diferentes y variados puntos de vista. Por ejemplo: a través de un diario que escribe en su juventud Patty, sin embargo este diario está escrito de un modo impersonal como si la propia Patty contará la historia de otra persona (el efecto artístico que provoca esta técnica narrativa es sorprendente). También recibimos más información cuando Richard Katz es entrevistado por un periodista.



La obra está repleta de personajes torturados, que se creen incomprendidos, y tal vez lo sean, que no saben vivir su libertad y que no están dispuestos a pagar ese peaje que su uso puede conllevar . Inmersos en esa lucha entre lo que desean, lo que pueden y lo que la sociedad espera de ellos. Este es el principio de todo el drama. Los personajes tienen libertad pero temen usarla, por las consecuencias que les traerán, fundamentalmente la soledad. Franzen analiza con frialdad, entre otros muchísimos temas, la soledad en la que vivimos y el miedo cerval que nos provoca la propia soledad. Veremos que los personajes actuarán lastrados por el miedo a la soledad, a la culpabilidad. Es una novela de una gran penetración psicológica de los personajes. Magnífico el estudio de los celos y de la culpabilidad, y del hundimiento de las relaciones de pareja.


Franzen no dejará títere con cabeza en su crítica, feroz y acerada al sistema norteamericano. Vemos cómo la justicia es “injusta” valga la paradoja, como las relaciones personales están tejidas por la mentira, la injusticia y la falsedad. Pero sin embargo se nota cierto conformismo, cierto darlo todo por bueno. Porque saben que, a pesar de todo, tienen “libertad”. Esta falsedad, este puritanismo queda muy reflejado en la escena en que se enteran los padres de Patty que con 17 años ha sido violada por un amigo. El amigo es hijo de un hombre poderoso e influyente y cómo la familia le quita hierro e importancia al asunto para no tener problemas. Y ese es por donde la libertad empieza a naufragar. Nadie quiere problemas, la gente huye de todo lo que pueda ser un problemas incluso a cambio de que se conculquen su libertad y sus derechos. Como dice el propio Franzen como ejemplo, todas las medidas tomadas por el Gobierno republicano tras la caída de las torres gemelas.

Novela intimista y muy cinematográfica en el aspecto de que hace uso de muchas formulas propias de la gramática cinematográfica. Es curioso pero al principio del cine las películas no dejaban de ser novelas, o textos literarios filmados. Con el paso de los años y de los grandes directores poco a poco se fue configurando un lenguaje propio del cine. Y precisamente vemos como ahora el séptimo arte influye en la literatura, en su gramática particular. Libertad es un ejemplo de literatura netamente norteamericana, por su temática y su modo de tratarla. Es indudable que la literatura al otro lado del Atlántico es muy diferente de la que se hace por Europa. En este caso es una novela muy Americana, en su concepción, en su lenguaje, en su alineidad y en su temática. Sin embargo, independientemente de todos esos condicionantes localistas Jonathan Franzen sabe crear una novela universal, que más allá de esos condicionamientos locales y culturales y nos habla de una temática universal.


Otro elemento que me ha parecido muy acertado es el uso que hace de la novela “Guerra y Paz” de León Tolstoi, como un elemento vertebrador del propio relato. Al principio de la novela Franzen nos cuenta que ésa es una de las novelas que siempre le recomendaba Walter a Patty que debía leer. Patty según va leyendo la novela va viéndose reflejada en ella, pero, evidentemente, la sociedad tan férrea y estanca de la Rusia del siglo XIX, poco tiene que ver con la sociedad “libre” de los Estados Unidos de siglo XXI. Pero en el fondo los personajes no saben “vivir” su libertad, porque la libertad exige compromiso y responsabilidad. La libertad no es poder elegir en las urnas entre Demócratas y Republicanos, como bien apunta el libro de  Franzen poniendo el dedo en la llaga. La libertad es, y debería ser, mucho más. En este fragmento que voy a reproducir el autor pone el dedo en la llaga: 


¿Crees que George Bush de verdad detesta a los gays? ¿Crees que el aborto le importa un carajo personalmente? ¿Crees que Dick Cheney se cree de verdad que Sadam Hussein tramó el 11-s?”.


El mérito de esta novela es que el autor nos habla de todo esto, pero no de un modo abstracto o filosófico, aunque no por ello deja de ser una novela con una fuerte carga política. Vemos cómo a personas concretas, a ciudadanos concretos les afecta en su vida diaria todo esto. Como curiosidad me gustaría añadir que esta novela fue escrita durante el primer año de mandato del Presidente Obama, de hecho el propio Obama fue una de las primeras personas que leyó la novela. Lo que no sabemos, al menos yo, es qué le pareció.


Necesitaría decenas de páginas más para escribir una reseña que haga justicia a una novela tan compacta y tan densa. Pero entiendo que desbordaría ampliamente la finalidad y el objeto de este blog literario. Como resumen, y para terminar, me gustaría comentar que Libertad es una de las grandes novelas escritas en los últimos años. Pero sí me gustaría prevenir, una vez más a los eventuales lectores de la novela, que por otra parte recomiendo, que es una novela de lectura difícil. Sin duda alejada de los bestseller al uso. Pero aún así creo que merecería la pena hacer el esfuerzo. En la parte negativa, añadiría el exceso de localismo de sus tramas, novela escrita por un norteamericano para lectura de sus compatriotas. Y ese mensaje final de conformismo que se trasluce en la novela.


Con todo lo apuntado con anterioridad creo que la puntuación más adecuada a la hora de enjuiciar la novela “Libertad” de Jonathan Franzen sería de un 8,00/10.

© Luis Alberto Cao


 

lunes, 21 de noviembre de 2011

El prisionero del cielo. Carlos Ruiz Zafón


Título original: El prisionero del cielo
Autor: Carlos Ruiz Zafón.
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Hispanoamericanos.
ISBN: 978-84-08-10582-4
Fecha de publicación: 17 de noviembre de 2011.
Nº páginas: 384.




Hacía tiempo que no teníamos un lanzamiento literario tan publicitado y que, hasta cierto punto, haya despertado tanta expectación dentro del panorama literario español. La editorial Planeta no ha escatimado medios ni esfuerzos al volcarse en el lanzamiento de “El prisionero del cielo “de Carlos Ruiz Zafón la tercera entrega de la tetralogía que se inició con “La sombra del viento” probablemente una de las novelas más vendidas en la historia de la literatura española, que alcanzó más de 100 ediciones, sólo en España. Y, con estos antecedentes que acabo de exponer, me dispongo a escribir la reseña sobre esta “esperada” novela.

Antes de nada y para situar esta novela dentro de esta saga voy a transcribir unas palabras del propio autor que en su prólogo nos ayudan a situar esta novela

“Este libro forma parte de un ciclo de novelas que se entrecruzan en el universo literario del Cementerio de los Libros Olvidados. Las novelas que forman este ciclo están unidas entre sí a través de personajes e hilos arguméntales que tienden puentes narrativos y temáticos, aunque cada uno de ellos ofrece una historia cerrada, independiente y contenida en sí misma. Las diversas entregas de la serie del Cementerio de los Libros
Olvidados pueden leerse en cualquier orden o por separado, permitiendo al lector explorar y acceder al laberinto de historias a través de diferentes puertas y caminos que, anudados, le conducirán al corazón de la narración.”  (Más adelante me gustaría precisar algo acerca de esta declaración de intenciones por parte de Zafón).

Antes de entrar en materia y como es habitual voy a hacer una somera sinopsis argumental. Estamos en las vísperas de la Navidad del año 1957. El negocio de la librería va muy mal, las ventas son exiguas. Al señor Sempere, al dueño, se le ocurre poner un Belén en el escaparate para llamar a la atención, con la idea de que sirva para animar a los clientes. Una mañana entra un personaje muy extraño que se pone a curiosear por la librería, a pesar de comentar que no le interesan para nada los libros. Finalmente pide un libro. Un libro de un gran valor, se trata de una venerable edición de “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas. Está interesado en comprarlo, a pesar de todo. El precio es de 35 pesetas, toda una fortuna. El misterioso personaje paga con un billete de 100 pesetas. Pero pide escribir una dedicatoria en el libro. Al coger de nuevo el libro Daniel (el hijo del Sr. Sempere, el librero y protagonista de la novela) queda estupefacto al ver la dedicatoria: “Para Fermín Romero de Torres, que regresó de entre los muertos y tiene la llave del futuro. 13”. Cuando Daniel quiso reaccionar ya había escapado. Ese Fermín no es otro que su amigo, el compañero que trabaja con él en la librería. Esto hace que inicie una frenética persecución por las calles de Barcelona. Cuando se lo cuenta a Fermín Romero de Torres y le enseña la dedicatoria éste se queda pálido. Ha llegado el momento de contarle a Daniel, muchas cosas que ignora, muchos secretos y silencios largamente guardado…”

Esta novela, esta saga de novelas, está repleta de guiños y referencias a los libros y la literatura. Claramente deudora de las novelas decimonónicas y muy en particular de la novela gótica. En el caso de “El prisionero del cielo” resultan claras algunas de estas referencias, como la más evidente que es el homenaje a la novela “El Conde de Montecristo” de Dumas, aunque también se cita claramente otra gran novela, “Los miserables” de Víctor Hugo. También se aprecia un clarísimo guiño al cine, en especial a una de las mejores películas de Alfred Hitchcock “De entre los muertos”. El problema en esta novela que reseñamos es que hace que una de sus tramas principales, probablemente la más importante, sea una copia prácticamente “literal” de “El conde de Montecristo”. Esa es una de las partes más flojas y que menos me ha gustado, porque me parece que Zafón tiene mucho más talento y oficio que todo esto para tener que “calcar” una de las escenas cumbres de la novela de Dumas. Esta bien rendir homenaje a algunas obras clásicas, pero de ahí a calcarlas…

En mi opinión esta es, con diferencia la novela más floja de toda la serie, es evidente que esta saga ha ido perdiendo gas. Cosa compresible, si tenemos en cuenta que “La sombra del viento” fue una de las mejores novelas de toda la década en lengua castellana. Obra original, valiente, entretenida… y así podíamos agotar todos lo epítetos. Y, evidentemente, es muy complicado mantener el nivel de esa pequeña “obra maestra”. En concreto “El prisionero del cielo” no nos aporta mucho más desde el punto de vista artístico de lo que nos han ofrecido sus antecesoras.



En mi opinión, contradiciendo las palabras del autor en el prólogo, creo que aunque rondara desde un primer momento la idea de hacer una saga de novelas sobre “La sombra del viento”, pienso que la decisión definitiva vino a raíz del éxito de la novela. De hecho “La sombra del viento” es una novela cerrada y estable que no requería de más novelas explicativas. Todo esto que vino después, insisto, en mi opinión, no nos aporta nada original a dicha novela.

Barcelona, en esta novela ha perdido su papel preponderante que aparece en el resto de las novelas. Aparece pálidamente y de un modo muy tangencial. Y es una pena porque esa “humanización” de la ciudad en las anteriores obras era uno de sus méritos principales. En cualquier caso, Zafón ha sabido retratar con maestría ese ambiente gris, plomizo, triste de aquella época que nos narra en la novela y que evoca una de las páginas más tristes de nuestra historia. También hecho de menos ese toque simbólico, fantástico y onírico, que nos sumerge en ese mundo irreal y mágico de la literatura. Ese toque que hace confundir la realidad de los personajes con la ficción literaria. Y es una pena porque ese clima “mágico” que inundaba y daba encanto a las otras novelas, aquí es prácticamente inexistente.

Me ha gustado y me sigue gustando, de todas las novelas de esta serie, esa presencia omnímoda de “El cementerio de los libros perdidos” con sus resonancias de novela gótica y el uso de sus tramas y subtramas que se desarrollan de un modo fractal, como en un caleidoscopio. Es, precisamente, la figura de este cementerio el elemento determinante y nuclear, la razón de ser de toda la saga. Esa invención de aquel lugar onírico y fantástico en su barroquismo. Sí, en ese barroquismo desbordante tejido con la materia de lo sueños. De hecho esta novela termina prácticamente en el cementerio. Ya sólo por este descubrimiento literario de Zafón merece la pena toda la saga. Por lo demás “El prisionero del cielo” resulta un texto entretenido de leer y que sabe enganchar al lector. De eso no cabe la menor duda. Pero, sin embargo, vemos que esta novela es más “tramposa” que las anteriores y que a veces se nota mucho la tramoya que sostiene su trama. Esto resulta evidente en la parte final, cuando vemos cómo descaradamente nos deja la trama abierta a la aparición de la cuarta parte. Esto sin embargo no ocurre de un modo tan evidente en los anteriores libros.  Por eso no veo tan claro, como expone Zafón en el prólogo, que esta novela sea “una historia cerrada, independiente y contenida en sí misma”. De todos modos me resulta una idea muy atractiva pensar que las cuatro novelas son independientes y se pueden leer en cualquier orden lo que seguramente provocaría diferentes sensaciones dependiendo del orden de su lectura. Como experimento me parece interesante, por lo que tendremos que esperar a la publicación de ese último volumen para ver ese “efecto de conjunto”.

La ambientación de la novela es impecable. Obra de un escritor buen conocedor de su  oficio. En cuanto a los personajes, no cabe duda que están bien trazados y funcionan dentro de la trama. En la parte que nos retrotrae la historia al año 1940, cuando nos centramos en cuando Fermín era joven, lo que más me ha rechinado es que me recuerda, por su manera de expresarse y de pensar mucho al personaje de Daniel Sempere. Quiero decir que el joven Fermín  piensa, habla y actúa como Daniel, lo cual me parece un grave error, que nos distancia de la credibilidad del personaje y no habla muy a favor de nuestro autor.

Por lo demás me gusta especialmente la caracterización de los personajes, digamos, más “arrabaleros” por llamarlos de alguna manera; la prostituta Rociíto, el escribiente Oswaldo, etc. Esta caracterización irónica y chulesca se nota en su manera de hablar: “¿Una carta de amor de esas que hacen que las mozas en edad de merecer empapen las enaguas con los efluvios del querer?”. Además en el texto abundan las expresiones sentenciosas del algunos personajes: “¿Por qué será  que todas las guerras las ganan los banqueros?” o bien “Loco es el que se tiene por cuerdo y cree que los necios no son de su condición”. Dentro de estos personajes podemos citar al inspector Fumero, el mercenario matón, recuperado como policía torturador y brutal, personaje importante en la “Sombra del viento” y que está novela aparece tangencialmente, aunque a buen seguro tendrá un papel importante en la última novela de la saga.

Como comenté un poco más arriba en esta saga las tramas y las subtramas se imbrican de manera fractal, el ejemplo más claro es cuando en esta novela el autor nos dice que en la torre del Castillo de Montjuic está recluido David Martín escribiendo una novela titulada “El Juego del Ángel” precisamente el título de la segunda novela de la serie. Digamos que es la literatura dentro de la literatura.

Me ha gustado también mucho como el autor ha tratado la trama de la aparición de la carta de un antiguo amante en el bolsillo del abrigo de Bea, la mujer de David. El estudio de los celos y las dudas entre las parejas me ha parecido muy convincente, un brillante análisis de los sentimientos de los seres humanos cuando sienten que han perdido el amor de la persona que se ama.

Para no extenderme mucho más en esta reseña, me gustaría referir que el epílogo de la novela, termina de un modo muy forzado y tramposo, que a mí personalmente no me ha gustado nada, con una figurita con forma de ángel. Esta desafortunada escena final a mi juicio lo único que hace es preparar la última entrega.

En conclusión creo que esta novela es el último capítulo (realmente el penúltimo) de una serie venida a menos. Algo perfectamente comprensible, porque después de una novela magistral, resulta muy difícil mantener ese nivel tan alto. Por lo demás resulta una novela entretenida y que se lee con facilidad y que en algunos momentos puntuales sabe atraer el interés y la atención del lector. Eso sí que el lector no espere encontrar una novela como las anteriores, porque no la va a encontrar.

Dicho lo cual y teniendo en cuenta todo lo aquí reseñado creo que la puntuación más justa y más adecuada para “El Prisionero del Cielo” de Carlos Ruiz Zafón sería de un 6,75/10.


© Luis Alberto Cao



jueves, 17 de noviembre de 2011

El puente de los asesinos. Arturo Pérez-Reverte


Título original:  El puente de los asesinos.
Autor: Arturo Pérez-Reverte.
Editorial: Alfaguara
Colección: Las aventuras del capitán Alatriste.
ISBN: 978842040709
Fecha de publicación: 27 de octubre de 2011
Nº páginas: 384



“El puente de los asesinos” es la séptima novela de la serie del Capitán Alatriste, un soldado de fortuna en la España del siglo XVI, que tanta fama ha dado a su autor. En esta serie de novelas, magníficamente documentadas, Pérez-Reverte nos lleva al Siglo de Oro español y nos muestra despiadadamente todas las grandezas y las miserias de aquellos hombres. El planteamiento de las novelas es folletinesco y a través de sus aventuras nos vamos adentrando en la vida de Diego Alatriste y entrega tras entrega vamos conociéndole mejor en su evolución.

Como es habitual antes de entrar en la reseña propiamente dicha de esta novela, voy a pergeñar muy brevemente una somera sinopsis argumental de la novela.

En esta aventura nos encontramos con el Capitán Diego Alatriste en Italia. Durante su estancia allí recibe un billete en que se le ordena seguir a un hombre de negro y dicho billete viene firmado por D. Esteban Espinar, sargento mayor del Tercio de Flandes. Este hombre de negro le conduce hasta D. Francisco de Quevedo que le explica el odio que le profesa a la República de Venecia, enemiga declarada de España. Le explicará que tienen un plan. Un plan muy arriesgado para frenar el poder de Venecia y su hostilidad hacia España. El plan consistirá en reunir un grupo de expertos soldados que se encargarán de dar un gran golpe. Durante la celebración de la Misa del Gallo en la Catedral de San Marcos, y en el momento más solemne de la consagración cuando el Dogo Giovanni Cornari esté arrodillado, entrar en la Catedral y asesinarlo, para favorecer la llegada de Riniero Zeno como nuevo Dogo. Éste mucho más favorable a España. Con lo que Alatriste no contaba es que entre los hombres que le acompañarán en esta arriesgada aventura, se encontrará su gran enemigo, su odiado enemigo, el sicario italiano Gualterio Malatesta. Amanece el día 24 de diciembre en Venecia, con frío y nieve, y todo parece preparado y a punto para cumplir la misión, pero …

En primer lugar me gustaría señalar que esta novela, al igual que todas las demás de la serie, está perfectamente documentada y ambientada. No sólo por sus descripciones tan ajustadas que nos permiten casi ver, como era la vida en aquel lejano siglo XVI en España. Vemos por igual las intrigas de los poderosos, como la siempre aperreada vida de los pobres y humildes por salir adelante. Una de las cosas más conseguidas es que,  Alatriste es, sin duda alguna, un personaje hijo de su época. En esta última novela, ya vemos a un Capitán Alatriste mayor y, si cabe, aún más desencantado de la vida y del ser humano. Él que se ha jugado tantas veces la vida como soldado de su majestad, se ha vuelto aún más descreído y desconfiado de la sociedad y de sus lisonjas, en la que cada uno lucha por salvar su propio pellejo. Resulta evidente que ni en ese aspecto, ni en muchos otros, hemos avanzado mucho más desde aquella época.

El autor sabe relatar muy bien la idiosincrasia del pueblo español, como ejemplo no me resisto a citar unas líneas en boca de su autor:

“En esa ciudad, como en otros lugares, los soldados españoles vivíamos mirando con desprecio a Italia y al resto del mundo. Altivos en nuestra pobreza, orgullosos del temor que inspirábamos, creyentes y supersticiosos entre escapularios, rosarios y estampas de santos, hacíamos rancho aparte de todos, y en nuestra soberbia nos decíamos hidalgos y aún superiores a los monarcas extranjeros y al mismo Papa. Eso nos hizo aún más aborrecidos, temidos y malquistos de las otra naciones; pues, al contrario de otras gentes, que al verse en tierra extraña se apocan y someten a las costumbres locales, nosotros nos creíamos en jactancia, fanfarronadas y desordenada vida de retaguardia…”

Como académico de número de la Real Academia Española de la Lengua es justo reconocer el asombroso dominio del lenguaje y del léxico del que hace gala el autor. A lo largo de sus páginas Pérez-Reverte consigue apabullarnos con su “exegético” conocimiento del español del siglo de Oro, con su abundante léxico. Dicho lo cual, y bien  al contrario, este alarde de conocimientos, lo único que hace es  dificultar mucho su lectura y comprensión. Reconozco que, sobre todo al principio de la novela, ese exceso de conocimientos me resultó bastante pedante y cargante (todo un derroche barroco), que, en mi opinión, lo que hacía era distraer la atención del lector en la historia que nos está contando. Me han gustado mucho todos esos refranes que Reverte ha rescatado del olvido de los siglos. Personalmente me ha gustado mucho éste: “Cuando al soldado le dan de beber, o está jodido o lo van a joder”. Al hilo de este comentario sobre este hiperabundante léxico me viene a la memoria su novela “El asedio” en la que me sorprendió, para bien,  el dominio y la riqueza del lenguaje marinero. Antes de terminar esta reseña volveré a esta novela (El asedio) para dedicarle unas palabras.



“El puente de los asesinos” entra dentro de las típicas novelas de capa y espada. Claramente deudora de nuestros grandes folletinistas del siglo XIX, como pudieran ser Rafael Pérez y Pérez, Patricio de la Escosura o Manuel Fernández y González. Aunque en honor a la verdad hay que reconocer que, en mi opinión, la calidad artística y literaria de Pérez-Reverte es muy superior a dichos autores. Es motivo de enhorabuena que el Pérez-Reverte haya “resucitado” en  pleno siglo XXI, este tipo de novela que estuvo tan en boga en el XIX. Y, además, y como comenté un poco más arriba todo un acierto la creación de este personaje y de esta saga.

Como tal novela de aventuras, resulta muy entretenida y amena. La verdad es que, a pesar del ya reseñado escollo del léxico, resulta fácil de leer y te mantiene enganchado, porque desde el principio sabes lo que está previsto que ocurra.

Para mí la parte más floja de toda la novela, es el final. La “escena final” y su desenlace me parecen tremendamente flojos (no doy más pistas para que leáis la novela). Entiendo que se trata de dejar la puerta abierta a una nueva aventura, pero me ha parecido demasiado “forzado” ese final. Y es una pena, porque, al menos a mí, me ha dejado un cierto mal sabor de boca y perjudicará mi valoración final sobre la novela.

El puente de los asesinos, como todas las novelas de la saga, en mi opinión son un homenaje a nuestros grandes autores clásicos del siglo de Oro, a los que Pérez-Reverte cita mucho a lo largo de la novela. A través de estos autores es cómo mejor se puede conocer el alma de los españoles. Pérez-Reverte en este fragmento nos define perfectamente a los españoles.

“Pues nada define mejor la España de mi siglo, y la de todos, que la imagen del hidalgo pobre y miserable, muerto de hambre, que no trabaja porque es rebaje de su condición; y aunque ayuna a diario sale a la calle con la espada, dándose aires, y se echa migas en la barba para que sus vecinos piensen que ha comido”
También me gustaría reseñar la magnífica edición de la novela, y especialmente los maravillosos dibujos de Joan Mundet que ilustran tan bellamente la novela.

Antes de terminar esta reseña, prometí decir unas breves palabras sobre la anterior novela de Pérez-Reverte “El asedio”. Para mí ha sido un gozoso placer leer esta novela porque me ha hecho reencontrarme con este autor. Su anterior novela me decepcionó sobre manera, a pesar de ser todo un bombazo en ventas. Me resultó aburrida y previsible y claramente fallida, lejos del ritmo trepidante de sus novelas a las que él nos tiene acostumbrados.

En resumen, y para no alargarme mucho más. Creo que, en líneas generales es una novela muy recomendable, pero bastante alejada de sus grandes novelas. Novela para pasar el rato, sin más. En este caso “El puente de los asesinos” no pasará de ser una novela más de la saga del Capitán Alatriste. Dicho todo lo cual creo que la puntuación más adecuada sería de un 6,50/10.


© Luis Alberto Cao



domingo, 13 de noviembre de 2011

Criadas y Señoras (The help). Kathryn Stockett


Título original: The Help
Autor: Kathryn Stockett.
Traducción: Alvaro Abella.
Editorial: Maeva
Colección: Maeva de Bolsillo.
ISBN: 978-84-15140-80-1
Año de publicación: 2012
Nº páginas: 580




Afortunadamente y desde nuestra mentalidad de hoy en día, cuesta trabajo imaginar que aún no hace muchos años en Estados Unidos se viviese esa vergonzosa discriminación, esa intolerable segregación racial que se narra en esta bellísima novela. Escrita con sensibilidad, pero no con sensiblería, y que honestamente, en algunos párrafos, llega a emocionar al lector. En este relato la autora estadounidense Kathryn Stockett, que sorprendentemente es su primera novela, nos hace un certero análisis de la sociedad americana de la época y también un interesantísimo estudio sobre la condición humana, en  general.

Tal vez y antes de entrar en la reseña propiamente dicha y para ponernos, un poco, en el contexto histórico que narra, no voy a resistirme en transcribir unas líneas. Se trata de un texto históricamente real que es la compilación de Leyes Jim Crow, vigente desde 1876 hasta el año 1965 en algunos Estados del Sur:

- Nadie puede pedir a un mujer blanca que amamante a su hijo en salas o  habitaciones en las que se encuentre un negro.
-         Una persona blanca sólo puede contraer matrimonio con alguien de su misma raza.
-         Cualquier unión conyugal que viole esta prerrogativa será considerada nula.
-         Ningún peluquero de color puede cortar el pelo a mujeres o niñas blancas.
-         Ambas razas no pueden compartir el agua de las fuentes, ni cines, ni lavabos públicos, campos de béisbol, cabinas telefónicas, etc (sic) “

En este contexto tan degradante nos propone la autora la historia que nos cuenta. En cualquier caso, como es habitual, vamos a iniciar esta reseña con una breve sinopsis argumental.

Estamos en el año 1962 en la ciudad de Jackson capital del Estado de Missisipi, y a partir de los relatos de tres mujeres iremos conociendo la tensión racial que se vive y a los extremos que llega. Por un parte tenemos el relato de Aibileen, una criada negra que lleva toda su vida sirviendo en casas de blancos, el relato de Minny, otra criada negra y por último por una joven blanca con inquietudes literarias a la que llaman Miss Skeeter (la llaman así porque su hermano al verla tan larga y tan delgaducha recién nacida le puso el apodo de Skeeter “mosquito”). La novela comienza con la nueva disposición de que en las casas de blancos hay que construir retretes para negros ya que, parece ser que los negros son transmisores de múltiples enfermedades. Asistimos al trato vergonzante y, en algunos casos vejatorio, que tienen que soportar las criadas. A través de los relatos de las criadas vamos viendo como era su día a día,  su relación con sus señoras blancas, así como su relación entre ellas mismas. Entre tanto conocemos a Miss Skeeter, hija de un matrimonio de blancos ricos, una jovencita que ha terminado sus estudios universitarios y trata de encontrar trabajo en alguna editorial publicando algún libro. Ella, gracias a su mayor cultural y sensibilidad humana, trata a las criadas con más respecto, tratándolas como lo que son: seres humanos. Skeeter no se acostumbra a ese trato y es cuando concibe la idea de escribir un libro, con las experiencias de estas criadas, de estas mujeres negras que se dedican a servir en casas de blancos ricos. El proyecto llega a oídos de una editora de Nueva Cork Miss Stein, que se interesa en él considerando, especialmente, que el Doctor Martin Luther King ha convocado una multitudinaria marcha sobre Washington para luchar por los derechos civiles de los negros. Miss Stein piensa que ese libro puede venderse bien. Cuando Aibileen, escribe sobre su vida y sus recuerdos en las casas donde trabaja “ tiene ilusión y un ligero destello de emoción” especialmente cuando recuerda a su único hijo, Treelore, que murió muy joven, ante la indiferencia más absoluta de sus capataces blancos, con la ilusión de haber llegado a ser escritor. Aibileen soñará con que ya que su hijo no lo consiguió al menos ella pueda hacerlo…




Criadas y señoras es una novela poliédrica que trata multitud de temas y visto desde múltiples perspectivas. No nos habla únicamente de la segregación racial. A través de sus páginas veremos la vida en los ghettos, del papel secundario de la mujer norteamericana de la época, el abandono y desentendimiento de los hijos de los ricos por parte de sus madres, el sentimiento de insatisfacción e inutilidad de la mujer que no consigue tener hijos, de la efervescencia social ante lo que ocurría en Vietnam.  En suma, la novela es un fresco de la sociedad norteamericana de los años sesenta, dentro de esta excepcional “novela de mujeres”.

Me gustaría centrar el análisis de la novela en algunos puntos, que a mi juicio son los más reseñables e interesantes.

Esta especialmente bien retratada la relación que se establece entre las criadas y los niños que cuidan. En la mayoría de los casos las criadas son más madres para estos críos que la suyas propias (demasiado ocupadas en sus asuntos y en su vida social) y cómo al crecer serán igual de racistas que sus padres. Esto se ve magistralmente reflejado en la relación entre la pequeña Mae Mobley y Aibileen. Para la pequeña la  criada es más que su madre ya que ésta la trata con mucho más amor y atención que su madre. La propia Aibileen nos lo describe perfectamente en la novela:

Quiero gritar muy alto, para que Chiquitina (Mae Mobley) pueda oírme, que la sociedad no es de color, que los barrios negros de la ciudad no están contaminados de enfermedades. Quiero evitar que llegue ese momento (que sucede en la vida de todo niño blanco) en que empiece a pensar que los negros no somos tan buenos como los blancos”

La novela nos hace un retrato descarnado de esa sociedad americana en crisis, y especialmente del uso represivo, por parte de la mayoría blanca, de los propios resortes del Estado para sojuzgar a los negros. En la novela nos relatan la historia de una de las criadas Yule May que tiene dos hijos muy estudiosos pero  ella no gana lo suficiente para que ambos estudien en la universidad. Para ella es un dilema terrible tener que decidir cuál va a poder estudiar y cuál no va a poder estudiar teniendo que arrostrar una vida de miseria. Finalmente decide “robar” un anillo de una de las señoras para costear la educación de ambos. Es detenida y juzgada con extremo rigor. Más aún, si cabe, cuando la autora nos dice que la sortija no era buena  y tenía un escaso valor. Este caldo de cultivo de injusticias va caldeando un estallido social. Más aún cuando se enteran en el ghetto que han molido a palos a un negro por entrar en un retrete de blancos, o cuando les llega la noticia de que un grupo ha asesinado a Medgar Evers, un activista negro, impunemente. Aquí Kathryn Stockett, nos recuerda un hecho histórico que ocurrió en la realidad. Al hilo de este asesinato el propio presidente de los Estados Unidos, John Fidzgerald Kennedy le pide al  alcalde de Jackson que formase una comisión con blancos y negros para empezar a arreglar las cosas. A lo que el alcalde respondió “No pienso formar un comité birracial. No nos engañemos yo creo en la separación de razas, y así serán las cosas”.

En esta novela también vemos la religiosidad del pueblo negro, ese sentimiento religioso innato  y de cómo precisamente esa religiosidad sirve como catalizador de sus propias pretensiones de mayor justicia social. Vemos como los pastores negros van canalizando toda esa frustración por parte de sus feligreses. De hecho, como es bien sabido, el propio Martin Luther King era un pastor de la iglesia Baptista.

Me parece también que esta novela trata de una historia de superación. Sobre todo y principalmente, encarnada en la figura de una de las protagonistas la criada Aibileen. Esta mujer nos dará una lección de superación y de dignidad. Del mismo modo veremos cómo las demás criadas, matizado a través de la mirada de cada una, nos mostrarán esa realidad, de humillaciones y afrentas, a las que estas mujeres tenía que enfrentarse a diario con dignidad. Además de ese miedo a ser despedidas en cualquier momento y que, tal vez, no pudiesen volver a trabajar en una casa de blancos. Sin embargo vemos, que a pesar de todo, la autora analiza esa especie de corriente de simpatía que se establece en muchos casos entre la criada y su señora.

Otro de los personajes protagonistas es el de Miss Skeeter, la joven blanca que quiere escribir un libro. Este personaje será el catalizador de todo ese descontento de las criadas negras. Les dará la oportunidad, de un modo anónimo, eso sí, de poder expresar lo que sienten y lo que viven junto a sus señores. Darán salida a sus frustraciones, harán públicas las vejaciones y los desplantes a los que son sometidas desde hace años y durante generaciones. Esa precisamente es la clave que nos da la autora de por qué, viven hechas a esa situación. Al principio de la novela Aibileen nos cuenta las reglas que ya le dio su madre a la hora de servir en una casa:

Regla 1: Nunca te metas en nada.
 Regla 2: Que nunca te pille la señorita blanca usando su cuarto de baño.
 Regla 3: Cuando cocines para blancos, prueba la comida en cuchara diferente a ellos.
 Regla 4: Usa la misma taza, el mismo tenedor y el mismo plato todos los días.
 Regla 5: Come en la cocina
 Regla 6: No pegues a sus hijos.
 Regla 7: No respondas nunca a una blanca”.


No me extraña que esta novela haya sido todo un bestseller, porque es un texto de mucha calidad y escrito de un modo muy hermoso. Una novela amena y que se lee con mucha facilidad. Resulta realmente sorprendente y llamativo que estemos hablando de la primera novela que escribe su autora, por la madurez y el oficio que demuestra. Sobre todo en ese relato desde tres puntos de vista, que requiere un gran dominio técnico en su narración. Como decía al principio es una novela de sentimientos, pero no sensiblera. Los personajes son reales, de carne y hueso y creíbles. La caracterización de las criadas es magnífica, incluso es su modo de hablar.

Sin embargo, en mi opinión la parte más floja de la novela es la relativa a esa relación sentimental entre Skeeter y Stuart (el hijo del senador). Es una auténtica pena porque no encuentro, desde el punto de vista argumental de la novela, la necesidad de esta digresión que perjudica notablemente la valoración final de la novela.

La novela está narrada en tiempo presente, y este detalle aunque pudiera parecer nimio, junto con la narración fragmentada en tres voces distintas le da un efectismo muy interesante que introduce al lector en la trama de lo que se está narrando. El estilo es sencillo, sin ningún tipo de alarde literario, lo que estilísticamente nos da una narración casi periodística, muy apropiada al fin que busca la autora, que no es otro que narrarnos esta historia como un documento real. Es precisamente esta sencillez uno de los puntos fuertes y más meritorios, en mi opinión de esta “Criadas y señoras”.

Tengo que felicitar, en este caso, a la Editorial Maeva por haber añadido esta novela a su catálogo y a la que auguro, de cara a estas fiestas de Navidad, un gran éxito de ventas. A lo que coadyuvará, sin duda la película homónima basada en esta novela. No he querido verla hasta después de haber leído la novela, pero parece ser que es bastante fiel a la misma. Y según dicen una película con perspectivas de arrasar en los premios Oscar de Hollywood.

Lamentablemente me han quedado decenas de notas y de comentarios por reflejar en esta reseña. Pero soy consciente de que tampoco puedo, ni debo, alargarme mucho en el análisis de las novelas. Bellamente escrita y  tratada con mucha sensibilidad. El final, que por supuesto no pienso reventar, es magnífico, digno colofón a este novela. Es un final sereno, entrañable y emotivo. Valga la comparación musical, digamos que es un final en “pianissimo”, suave, sin hacer mucho ruido, como ha ido discurriendo toda la novela. Un final que sabe tocar la fibra sensible del lector. Es por todo ello que creo que la puntuación más adecuada la hora de reseñar “Criadas y señoras” sería de un  8,00/10.


© Luis Alberto Cao



martes, 8 de noviembre de 2011

1Q84 (libros 1 y 2).Haruki Murakami


Autor: Haruki Murakami
Título original: Ichi-kyu-hachi-yon (1, 2)
ISBN/ASIN: 9788483832967
Género: Narrativa
Editorial: TUSQUETS
Fecha de publicación: 2009
Fecha de edición: 2011
Número de páginas: 744



Es un placer para mí hacer la reseña de 1Q84 (libros 1 y 2)   novela de este excepcional escritor japonés, probablemente una de las voces más importantes de la literatura universal actual. Artista original y de lo más consistentes del panorama literario, poseedor de un estilo propio que hace de sus obras textos singulares y con una especial capacidad de análisis y de penetración psicológica en los “males” que aquejan nuestras sociedades post-industriales y muy en especial de la sociedad nipona. Esta característica, junto con algunas otras que analizaremos en esta reseña sobre la novela  hacen de él, en mi opinión, uno de los autores más importantes y universales que tenemos en la actualidad.


Antes de entrar en el análisis propiamente dicho de esta novela, siguiendo las palabras del propio Murakami en el prólogo, vamos a hacer una somera sinopsis argumental del texto:

En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984. En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común. Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana”.


En principio me gustaría matizar que en los textos de Marukami, vemos que la acción va fluyendo de un modo pausado, como en un remanso. Pero sin embargo, esto no implica que no ocurran cosas, todo lo contrario, pero son narradas sin estridencias, sin “hacer mucho ruido”. Es realmente un placer leer esta novela y ese “tempo” tan difícil de conseguir que a su vez prenda en la atención del lector. En esta novela el autor nos propone una novela que habla sobre otra novela, lo que le permite abordar el tema de la metaliteratura y todo ese mundo que la puebla. El hecho de la creación literaria y como la literatura y la vida se imbrincan y, a veces, la literatura se hace vida y a la inversa. También nos da una visión sobre la trastienda de la propia industria editorial.

“La mayoría de la gente no sabe cuál es el valor de una novela, pero no quieren quedarse al margen. Por eso, cuando hay un libro que ha ganado un premio y está en boca de todos, lo compran y lo leen”.


La novela comienza hablándonos de dos historias paralelas que, a primera vista, resultan completamente ajenas la una de la otra. La de Aomame y la de Tengo. Estos personajes tan aparentemente diferentes, que a lo largo de la novela veremos que están unidos por un vinculo mucho más estrecho de lo que sospechan. En 1Q84, como en otras obras de Harukami, vemos como los hechos y circunstancias vividas durante la infancia lastran y condicionan de un modo determinante la vida del adulto. Tengo está traumatizado por un recuerdo de cuando tenía un año y medio: el ver cómo su madre le da el pecho a un hombre que no era su padre. Y por otra parte como Aomame está muy condicionada por su niñez vivida dentro de una secta integrista. Todo esto hará de ella una mujer violenta en la defensa de las mujeres maltratadas, llegando incluso al crimen para hacer justicia a las víctimas. Al leer detenidamente la obra, no he podido menos que evocar la figura de Lisbeth Salander, la protagonista de la trilogía Millenium de Stieg Larsson. En mi opinión, creo que es probable que Harukami pudiese tener en mente al personaje de Larsson al crear a Aomame.


Para Harukami, el aspecto físico y los gestos de los personajes de alguna manera marcan su forma de ser. Nos dice del Sr. Komatsu (el editor): “No sonreía demasiado, pero cuando lo hacía todo su rostro se transformaba en una sonrisa. Sin embargo, aún cuando sonreía, no parecía disfrutar realmente” O bien cuando el mismo Sr. Komatsu refiriéndose a Tengo dice: “A pesar de ser corpulento , tus textos son inteligentes y delicados” Y como estos podríamos poner decenas de ejemplos más.

La prosa del autor es, en algunos momentos de una belleza y una sensibilidad apabullante, tanto por el modo en que lo escribe como por las imágenes poéticas que expresa. Harukami es un auténtico poeta y sus obras tienen un importante cariz lírico, en línea con la tradición japonesa, con ese refinamiento y esa sensibilidad exquisita. “Una mariposa revoloteó sin rumbo fijo y se posó en el hombro de la camisa azul de la señora. Era una pequeña mariposa blanco con una cuantas pintas de color escarlata. La mariposa se quedó allí dormida, como si no tuviera nada que temer”. En este fragmento que acabo de transcribir se percibe todo ese regusto Zen y esa “parsimonia narrativa” a la que hacía referencia un poco más arriba. Pero, insisto que, en modo alguno, significa que la novela sea lenta o no suceda nada, todo lo contrario.



Como decía un poco más arriba 1Q84 nos habla de esta demenciada y desquiciada sociedad en la que nos ha tocado vivir. Harukami nos habla sobre temas, que aunque por desgracia se repiten con demasiada frecuencia, no deberían dejar de preocuparnos, como es el caso de la violencia de genero y de los malos tratos. Por otra parte el autor bucea en esa soledad tan grande que vivimos en estas sociedades tan tecnificadas. Sus personajes son seres solitarios, seres desarraigados de esta sociedad que, ni entienden ni les entiende a ellos. Tanto Aomame como Tengo son personajes que no se sienten a gusto y por ello se les ve como marginales.

Haciendo honor a su referencia orwelliana el autor nos hablará de un intento de sociedad utópica que tuvo lugar en Japón. Una especie de comuna, una especie de sociedad orwelliana, un lugar utópico que funciona de un modo autosuficiente, pero que, por el contrario, incluso llega a regular el número de hombres y mujeres que pueden vivir allí.

Si quieres mi opinión Takashima (esa academia tipo comuna) lo que hace es producir robots incapaces de pensar. Extrae de las cabezas de las gentes el circuito que les permite pensar por sí mismos. Es el mismo mundo que Orwell describió en su novela. Pero, como ya sabrás, no son pocos lo que buscan por propia voluntad ese estado de muerte cerebral, ya que no hay duda de que así es más cómodo. No necesitan devanarse los sesos con complicaciones, sólo tienen que obedecer lo que les dicen de arriba. Nunca se quedarán sin un medio de subsistencia…” Como resulta claro el análisis de la realidad de Murakami es clarividente en esta magnífica novela.

Como comenté un poco más arriba es una novela muy “bibliófila” por así decirlo, un homenaje al libro, a la literatura y, lo que es más importante, al poder de sublimar y transformar la realidad a partir de ella. Esa realidad que no nos gusta, que desaprobamos, como le sucede a la niña Fukaemi que gracias a su novela “La crisálida de cristal” consigue canalizar y sublimar sus miedos y sus recuerdos.

En esta novela tan apabullante uno de los personajes reflexiona planteándose (planteándonos) unas preguntas.

“¿Qué significaría ser libre? ¿Que aunque uno se escape de una jaula, se encontraría inevitablemente en otra, diferente y mayor”

Al releer esta novela me queda la sensación, para no extenderme mucho más en el análisis de esta novela, que requeriría decenas de folios, de que solamente he podido bosquejar una leves pinceladas para intentar abarcar esta obra tan profunda y con tanto significado. Me gustaría, a modo de resumen, precisar algunos puntos. Creo que 1Q84 es una de las grandes novelas que tenemos en la actualidad, tanto por su temática, como por su estilo, como por su belleza formal. Haruki Murakami es probablemente uno de los mejores escritores que tenemos en la actualidad, y además es un autor que vende muchísimo, un auténtico superventas, lo que para mí es una satisfacción. Leer esta novela es un placer porque además de entretenernos (es un libro muy ameno) nos ayuda a pararnos y reflexionar sobre la realidad que nos ha tocado vivir. No me extrañaría que cualquier año de estos Murakami sea reconocido universalmente, incluso, con un premio Nobel de literatura.

Por último no me cansaré de aconsejar su lectura, porque el tiempo que le dediquemos sin duda habrá merecido la pena. En vista de todo lo dicho creo que la valoración mas ajustada para enjuiciar esta novela sería  9,00/10.

© Luis Alberto Cao

jueves, 3 de noviembre de 2011

No abras los ojos. John Verdon

Título original: Shut your eyes tight.
Autor: John Verdon.
Traducción: Javier Guerrero.
Editorial: Roca Editorial.
ISBN: 9788492833795
Año de edición: 2012.

Nº páginas: 552.




Aquí tenemos la segunda entrega de las peripecias del detective Dave Gurnet, que tanto éxito y reconocimiento literario le ha dado a su autor, al norteamericano John Verdon. La primera novela fue “Sé lo que estás pensando” ese auténtico superventas que arrasó en todo el mundo. Es indudable que la literatura negra está de  moda, aunque tal vez lo más correcto sería decir que la literatura negra nunca ha dejado de estar de moda. En el caso de la novela que vamos a reseñar a continuación, se trata de una texto netamente deudor de la literatura norteamericana, como después pasaremos a analizar, sustancialmente diferente a este tipo de literatura que se hace en Europa, ya sea en los países nórdicos o bien en los  mediterráneos. Espero, a no mucho tardar, escribir  un artículo sobre las diferencias en sus enfoques y temáticas de la novela negra dependiendo de dónde sean los autores. En cualquier caso, antes de entrar en materia, vamos a hacer una sucinta sinopsis argumental de “No abras los ojos”.

Después del éxito obtenido por el detective Dave Gurnet, un ex policia ya jubilado, en su último caso, ahora vive retirado en su casa de campo de Walnut Crossing. Una llamada de Jack Hardwich, un compañero de la policía, le expone un caso que parece fascinante. El asesinato y decapitación de una novia en el mismo día de su boda. En principio el caso parece sencillo, todo indica que el homicida es el jardinero, un méxicano llamado Héctor Flores. El crimen se produce en su choza y además disponen de un video de todo lo ocurrido en la boda. El arma homicida aparece a pocos metros de la choza, pero sin embargo hay algo que parece no encajar… Al parecer la madre de la victima, Val Perry estaría dispuesta a pagar lo que fuese, por muy desorbitado que sea para avanzar en el caso. Dave acepta a pesar de los reproches que le hace su esposa Madeleine. Su relación lleva un tiempo que no marcha bien, que ya nada es como antes. Lo que ignora es que el criminal, a la persona que debe descubrir es uno de los asesinos más fríos y más inteligentes que él se pudiera imaginar. Y peor aún, lo que no sabe Dave Gurnet es que este criminal ha puesto su punto de mira a lo que más quiere en este mundo: a su esposa Madeleine….



Tengo que reconocer que estamos ante una gran novela. En mi opinión bastante mejor que “Sé lo que estás pensando” su anterior novela. De hecho esta novela, desde un punto de vista técnico, resulta mucho más compleja de escribir y de llevar a buen término, como lo consigue el autor. Estamos ante una novela muy bien escrita, sabiendo llevar con una precisión de relojero los “tempos” de la narración en aras de contar una historia que a ratos roza un nivel altísimo.

Por la manera en que está escrita va dejando que poco a poco el lector se vaya implicando en la propia investigación y dándole pistas para que él mismo vaya llegando también a sus propias conclusiones. Entre las cosas que más me  han gustado de esta interesante y “adictiva” novela es la manera en que el autor nos mete en la propia lógica del detective, nos ayuda a pensar como lo hace él. Metiéndonos en su cabeza, por decirlo de algún modo. De hecho las clases que Dave da en la academia de la policía, resultan unas auténticas lecciones de psicología humana y de cómo puede funcionar la mente de un asesino. Es indudable que por su formación como publicista, John Verdon tiene un gran conocimiento de cómo funciona la psique del ser humano.Y dentro de este amplio conocimiento me gustaría destacar el estudio que hace Verdon de las relaciones de pareja y de su gradual deterioro. Aunque digamos que no pertenece estrictamente a la trama central de la novela, me parece otro de los puntos más interesantes a destacar, en esa creación tan lograda de Dave y de Madeleine. El retrato de ambos y su relación me parece francamente magnífico, propios de un gran conocedor del alma humana.

Como comenté un poco más arriba el autor ha crecido en esta segunda novela, donde, ya desde el planteamiento de la trama, se nota que ha aumentado su oficio y su conocimiento del manejo de las tramas y de los personajes. Sin duda Dave Gurnet, si el autor sigue en esta línea, tendrá un lugar dentro de esos grandes detectives que pueblan nuestra mente colectiva.

En esta novela John Verdon buceará, diseccionará diría yo, en un tema tan espinoso como el del sexo llevado hasta la mayor abyección, el abuso de menores por parte de menores. Evidentemente, en mi opinión el autor aprovecha para fustigar, lanzando auténticas cargas de profundidad sobre los monstruos que estamos creando en esta sociedad (en el caso de Verdon la sociedad americana), casi sin ser conscientes de ello. Esa llamada de atención que el autor nos lanza a través de su obra y de cómo los personajes reaccionan ante ello. Cuando leía la novela, por esa implicación tan social me recordaba a Henning Mankell, otro de los grandes entre los grandes en este género de la novela negra. Aunque como comentaba se aprecian grandes diferencias entre ellos por provenir de países y culturas diferentes.

Su estilo resulta sobrio, sin necesidad de grandes florituras artísticas. Totalmente adecuado a la historia que nos está contando. Si tuviera que ponerle algún “pero” sería que tal vez algunos personajes secundarios están concebidos de un modo demasiado maniqueo y que, en mi opinión, les perjudica en su credibilidad.

Pero, en definitiva, creo que estamos ante una novela altamente recomendable. No cabe duda que este libro es apostar a seguro. Las páginas van pasando y cada vez el lector se siente más enganchado y más atraído y cuesta dejar de leerlo hasta la última página. Queda garantizado el interés y el suspense hasta el final. Y después de cerrar el libro sentir la satisfacción de haber pasado un buen rato y haber justificado, ampliamente el precio del libro. No resulta nada difícil su lectura y ese, evidentemente, es un mérito más que hay que poner en el haber del autor. Además en este caso se ha juntado la calidad literaria con las ventas masivas que han ratificado el refrendo por parte de lo lectores de “No abras los ojos”. Por último os dejo un enlace con un trailer sobre el libro que, cuando lo encontré me resultó muy curioso.

Por lo tanto, creo que la puntuación más adecuada para valorar esta novela sería de un 8,00/10.


© Luis Alberto Cao