domingo, 22 de julio de 2012

El abanico de seda. Lisa See


Título original: Snow Flower and the secret fan.
Autora: Lisa See
Traducción: Gemma Rovira Ortega.
Editorial: Salamandra
Colección: Narrativa
ISBN:. 978-84-9838-052-1
Páginas: 320.
Fecha de publicación: 2005.



A todas las mujeres que han sufrido y sufren en vano...



“Al año siguiente empezó en serio mi educación en la habitación de las mujeres, aunque yo ya sabía muchas cosas. Sabía que los hombres casi nunca entraban allí; era una pieza reservada para nosotras, donde podíamos hacer nuestro trabajo y compartir nuestros pensamientos. Sabía que pasaría casi toda mi vida en una habitación como aquélla. También sabía que la diferencia entre nei —el reino interior del hogar— y wat —el reino exterior de los hombres— constituía el núcleo de la sociedad confuciana. Tanto si eres rico como si eres pobre, emperador o esclavo, la esfera doméstica pertenece a las mujeres y la esfera exterior a los hombres. Las mujeres no deben salir de sus cámaras interiores ni siquiera mediante la imaginación. Entendía asimismo los dos ideales confucianos que gobernaban nuestra vida. El primero lo formaban las Tres Obediencias: «Cuando seas niña, obedece a tu padre; cuando seas esposa, obedece a tu esposo; cuando seas viuda, obedece a tu hijo.» El segundo correspondía a las Cuatro Virtudes, que definen el comportamiento, la forma de hablar, el porte y la ocupación de las mujeres: «Sé sobria, comedida, sosegada y recta en tu actitud; sé serena y agradable en tus palabras; sé contenida y exquisita en tus movimientos; sé perfecta en la artesanía y el bordado.» Si las niñas no se apartan de esos principios, se convierten en mujeres virtuosas.”(El abanico de seda. Lisa See)



A pesar de que en mi oficio y profesión el uso de las palabras es ineludible y forzosamente habitual, en contadas ocasiones puede ocurrir, y de hecho ocurre, que uno no encuentra palabras para definir la emoción que le embarga y se siente impotente para describir “la belleza”. Y tras la lectura de esta “hermosa e impresionante” novela me ha ocurrido algo parecido. Llevo varios días, tras su atenta y minuciosa lectura que, como diría nuestra gran mística y Doctora Santa Teresa de Jesús, “vivo sin vivir en mí”, preocupado y pensando como podría glosar y reseñar esta brillante, emocionante y excepcional novela, intentando hacerle justicia, de acuerdo a sus más que reseñables méritos, como intentaré analizar, con todo lujo de detalles, más adelante.



En primer lugar, y a modo de marco en el que encuadrar la presente reseña, creo que “El abanico de seda” de la escritora estadounidense, de ascendencia china, Lisa See, debemos leerla con el ánimo de quien se enfrenta a una hermoso cuento o fábula china que veremos que, como todas, al final nos dejará una enseñanza profunda que nos hará reflexionar y dejará al descubierto los grandes temas que siempre han preocupado y perseguido al ser humano. Pero todo esto tamizado por una cultura tan peculiar y alejada de nuestro modo occidental de entender la vida, como es la cultura china.



Dicho todo esto a modo de proemio creo que, como suele ser habitual y para ilustrar y situar al eventual lector de estas líneas, lo mejor será transcribir el resumen argumental de la novela. Para este fin utilizaré la sinopsis que ha publicado la propia editorial Salamandra.



“En una remota provincia de China, las mujeres crearon hace siglos un lenguaje secreto para comunicarse libremente entre sí: el nu shu. Aisladas en sus casas y sometidas a la férrea autoridad masculina, el nu shu era su única vía de escape. Mediante sus mensajes, escritos o bordados en telas, abanicos y otros objetos, daban testimonio de un mundo tan sofisticado como implacable. El año 2002, la autora de esta novela viajó a la provincia de Huan, cuna de esta milenaria escritura fonética, para estudiarla en profundidad. Su prolongada estancia le permitió recoger testimonios de mujeres que la conocían, así como de la última hablante de nu shu, la nonagenaria Yang Huanyi. A partir de aquellas investigaciones, Lisa See concibió esta conmovedora historia sobre la amistad entre dos mujeres, Lirio Blanco y Flor de Nieve.
Como prueba de su buena estrella, la pequeña Lirio Blanco, hija de una humilde familia de campesinos, será hermanada con Flor de Nieve, de muy diferente ascendencia social. En una ceremonia ancestral, ambas se convierten en laotong —«mi otro yo» o «alma gemela»—, un vínculo que perdurará toda la vida. Así pues, a lo largo de los años, Lirio Blanco y Flor de Nieve se comunicarán gracias a ese lenguaje secreto, compartiendo sus más íntimos pensamientos y emociones, y consolándose de las penalidades del matrimonio y la maternidad. El nu shu las mantendrá unidas, hasta que un error de interpretación amenazará con truncar su profunda amistad.
Escrita con la objetividad de un historiador y la pasión de un novelista, El abanico de seda es una ventana a un mundo asombroso, lejano y desconocido, un retrato vivo de la vida de unas mujeres extraordinarias que dejará en el lector, sin duda, una impresión difícil de olvidar.”


Como comenté, al principio de la reseña, “El abanico de seda” es una novela escrita al modo de una vieja leyenda china, con un fuerte valor iconográfico y un fuerte componente lírico que, forzosamente, muestra un gran valor conceptual y de significado. Lamentablemente por mi formación y mi cultura occidental lamento, profundamente, no haberle podido sacarle todo el jugo y haber extraído toda la belleza que un oriental, sin duda alguna, podrá apreciar mucho más que yo. Eso no quita para que antes de escribir esta reseña haya dedicado bastante tiempo a documentarme sobre las tradiciones chinas que se citan, así como sus fiestas y el papel de la mujer en aquella sociedad. Dicho todo lo cual voy a intentar pasar, propiamente al análisis de esta novela y lo intentaré hacer del modo más sistemático posible, dada la riqueza que atesora.



Desde un punto de vista formal la novela está estructurada en un prólogo y un epílogo  titulados ambos “Recogimiento” y cuatro grandes partes, cada una de ellas hace referencia a las diferentes edades de la mujer china: los años de hija, los años del cabello recogido,  los años de arroz y, por último, los años de recogimiento. Toda la novela es un flash back en el que desde la atalaya de sus ochenta años, la protagonista, Lirio Blanco, evoca su vida a través de un abanico de seda en el que su laotong (hermana de juramento), le escribe y evoca los momentos más memorables de sus vidas. Lisa See con mucho oficio y conocimiento de la literatura opta por identificar al narrador en el personaje de Lirio Blanco, este detalle será fundamental desde un punto de vista narrativo para conseguir la finalidad expresiva que la autora busca. La novela está escrita con un lenguaje hermoso y lleno de evocaciones sensoriales que irrumpen en el lector a través de todos sus sentidos. Tengo que reconocer que es una novela que me ha emocionado vivamente en algunos momentos, con esta sencilla historia de amistad entre dos mujeres, narrada con esa emotividad formal y conceptual, con esa contención en los sentimientos, tan propia de las literaturas orientales. Otro de los puntos, en los que reside la belleza de esta novela, es el profundo significado simbólico que adorna el texto. Los vestidos, los peinados, los alimentos, las fiestas, las ofrendas a los dioses, todo tiene un preciso y complejo significado. Esto se ve muy bien por ejemplo en cómo a lo largo de su vida van evolucionando los peinados de las protagonistas, mostrándonos cómo va variando su status social. Cuando tienen quince años, su peinado representaba un fénix, símbolo de que pronto se casarían. Dos años después van peinadas al estilo del dragón, que corresponde a unas jóvenes que están a punto de contraer matrimonio. Asimismo asistiremos a los ritos que regulaban la vida de un chino de aquella época (principios de nuestro siglo XIX), sus tradiciones nupciales, sus exequias, sus cultos, etc... Todo un interesantísimo tratado de etnología cultural y una muestra de la idiosincrasia del pueblo chino. Por eso me gustaría destacar que, aparte de ser una novela bien escrita, estructurada y que resulta todo un placer su lectura ( aunque reconozco que sufrí mucho y me emocioné leyendo las desventuras de estas dos “amigas del alma”), es muy instructiva y nos abre los ojos ante aquella cultura milenaria.



“El abanico de seda” es una novela, fundamentalmente, de mujeres, de una amistad de mujeres que desbordan el tiempo y el espacio. Ya desde el comienzo la protagonista que nos narra su vida, Lirio Blanco, nos da una de las claves para entender su papel en la novela:


“Soy lo bastante mayor para conocer mis virtudes y mis defectos, que a menudo coinciden. Siempre he necesitado que me amaran. Desde niña he sabido que no me correspondía ser amada; aun así, ansiaba que quienes me rodeaban me expresaran su cariño, y ese deseo injustificado ha sido la causa de todos mis problemas. Soñaba que mi madre se fijaría en mí y que ella y el resto de mi familia acabarían queriéndome. Con objeto de ganarme su afecto prestaba siempre obediencia —la principal virtud de niñas y mujeres—, pero quizá me desvivía en exceso por hacer lo que me mandaban. Con la esperanza de obtener alguna muestra de cariño, por sencilla que fuera, intenté no defraudar las expectativas de mi familia —tener los pies más pequeños del condado—, de modo que dejé que me los vendaran para que, tras romperse, los huesos adquirieran una forma más hermosa”.
                       


Esa búsqueda constante de afecto y amor, marcará todo el devenir dramático del personaje en esta historia triste, dolorosa e ineluctable, en el que, tras su lectura, el lector siente impotencia al ver cómo terminan las cosas de ese modo tan dramático e injusto (y hasta aquí puedo leer, porque esta novela merece la pena, de verdad, leerse y sería todo un pecado no leerla).
 
El abanico de seda” es un libro que nos va a introducir en ese ambiente cultural de la sociedad china. Asistiremos a prácticas y costumbres que, bajo nuestro punto de vista occidental, nos resultarán claramente bárbaras, deleznables y, por supuesto, censurables. Por ejemplo el vendado de los pies de las niñas para que sus pies queden diminutos. En la novela Lisa See nos cuenta que el tamaño adecuado del pie de una mujer no debería sobrepasar los 7 centímetros de longitud. Esto se conseguía vendando los pies y provocando la ruptura de los dedos que quedaban rotos y atrofiados bajo el talón. Esta salvaje práctica no deja de ser la encarnación de los principios sociales y morales de aquella sociedad: “ Una verdadera Dama debe eliminar la fealdad de su vida. La belleza sólo se consigue a través del dolor. La paz sólo se encuentra a través del sufrimiento”.  Por otra asistiremos también a la importancia que para el pueblo chino tiene la familia y el culto a sus antepasados, así como el respeto, rayano en la veneración, que siente por sus mayores. La novela también nos mostrará la vida tan difícil que llevaban las mujeres, relegadas a un plano de clara inferioridad y sumisión. De hecho, la autora nos ilustra que ya desde aquella época cuando nacía una niña era considerado como una desgracia para todos ellos. Para ilustrar esta situación de la mujer, he escogido un ejemplo, la novela está llena de ellos.


“Así pues, los hombres formaron una cuadrilla y se pusieron en marcha. Bajaron con mucho cuidado por la montaña, con la esperanza de encontrar provisiones en los pueblos que habíamos abandonado. Sólo volvieron unos pocos; nos contaron que habían visto a sus amigos decapitados y las cabezas clavadas en picas. Muchas nuevas viudas, incapaces de soportar la noticia, se suicidaron; se arrojaban por el precipicio por el que tanto les había costado trepar, se tragaban brasas ardiendo de las hogueras que encendíamos por la noche, se cortaban el cuello o se dejaban morir lentamente de hambre. Las que no elegían ese camino se deshonraban aún más buscando una nueva vida con otros hombres alrededor de otras hogueras. Al parecer, en las montañas algunas mujeres olvidaban las normas que rigen la viudedad. Aunque seamos pobres, aunque seamos jóvenes, aunque tengamos hijos, es preferible morir y seguir siendo fieles a nuestros esposos que deshonrar su memoria, porque así preservamos nuestra virtud.”


Me ha llamado mucho la atención que la autora nunca nos da el nombre de los padres, ni de los hermanos, ni de las cuñadas, ni de los cuñados, etc. Simplemente se refiere a ellos como el hermano mayor, el hermano segundo, la cuñada tercera, etc... Supongo que será por alguna razón cultural por el que no se les cita por su propio nombre. También me ha resultado sorprendente el trato de las suegras respecto a las nueras, y a su vez me ha dado mucho que pensar y reflexionar. Me ha dado pena que las propias mujeres hayan ejercido esa violencia y ese odio contra otras mujeres. Precisamente una de las escenas, en mi opinión, más duras de toda la novela es cuando la suegra insulta y escupe a la cuñada tercera, que ha perdido a su marido y a sus hijos, y como la infeliz recibe con mansedumbre todos estos improperios.



Cuando leía este magnífico libro, no podía dejar de pensar en otra novela que, en mi mente, se relacionaba con ésta. Me estoy refiriendo a la novela de Honoré de Balzac “Historia de dos jóvenes casadas” y es doblemente curioso porque, de alguna manera, tiene que ver con otra novela china que tuvo bastante éxito de crítica y de lectores, “Balzac y la joven costurera china” de Dai Sijie, apreciable novela pero, sin embargo, muy lejos de la calidad artística y literaria de “ El abanico de seda”.



Me gustaría, como es justicia, ensalzar la bella y profundamente lírica traducción de Gemma Rovira Ortega. Sin duda éste es otro de los pilares que asientan, lógicamente en lengua castellana, la grandeza de esta novela. Es una traducción a la que no he podido encontrarle ningún “pero” cosa que me congratula y me alegra enormemente. La edición de la editorial Salamandra también muy hermosa y muy cuidada y, por supuesto, esa hermosa portada tan evocadora y tan llena de melancolía que han elegido para esta edición.



A lo largo de la novela vamos a asistir también a una importante revuelta que se produjo en China bajo el reinado del emperador Xianfeng (fue el octavo emperador de la de la dinastía manchú Qing, y el séptimo emperador Qing en gobernar China, desde 1850 a 1861). Aquí la autora nos describe la posición de las mujeres únicamente volcadas en su nei, reino interior del hogar, cuando suceden estos dramáticos hechos en el watt, reino exterior de los hombres.


Siempre le había interesado más que a mí el reino exterior. Me explicó que los rebeldes de los que yo había oído hablar se llamaban taiping y que pretendían un orden armonioso. Creían, al igual que el pueblo yao, que los fantasmas, los dioses y las diosas influyen en las cosechas, la salud y el nacimiento de los hijos varones. Los taiping prohibían el vino, el opio, el juego, las danzas y el tabaco. Decían que había que arrebatar las fincas a los terratenientes, que tenían el noventa por ciento de las tierras y recibían el setenta por ciento de la cosecha, y que los que trabajaban la tierra debían compartirla por igual. En nuestra provincia cientos de miles de personas habían abandonado sus hogares para unirse a los taiping y estaban invadiendo pueblos y ciudades. Me habló de su cabecilla, que creía ser hijo de un famoso dios; de algo que él llamaba su Reino Celestial, de su aversión a los extranjeros y de la corrupción política. Yo no entendía qué intentaba decirme. Para mí un extranjero era alguien de otro condado. Yo vivía dentro de las cuatro paredes de la habitación de arriba, pero la mente de Flor de Nieve volaba hasta lugares lejanos, observando, buscando y preguntando.
Cuando regresé a mi casa y pregunté a mi esposo quiénes eran los taiping, él contestó: «Una esposa debe preocuparse de sus hijos y de hacer feliz a su familia. Si vuelves tan inquieta de tu pueblo natal, la próxima vez no te daré permiso para visitar a tu familia.» No dije ni una palabra más acerca del reino exterior”.



Finalmente los ejércitos imperiales bajo el mandato del emperador Tongzhi, consiguieron sojuzgar y ahogar en sangre aquella revolución. Un poco más arriba comenté que “El abanico de seda” de Lisa See también me ha interesado mucho porque nos ayuda a entender y comprender la historia del gigante asiático que sigue siendo tan desconocida en occidente.



Por desgracia y como suele ocurrir a veces, creo me estoy extendiendo en demasía en la reseña de esta novela, pero no me gustaría terminarla sin decir algo sobre un par de cuestiones que me han impresionado especialmente: Las cartas de vituperio y el lenguaje escrito del nu shu.



Uno de los momentos más emocionantes e intensamente dramática de toda la novela es cuando las dos amigas del alma se recitan las cartas del vituperio (siento no poder dar más detalles al respecto, pero esta parte resulta nuclear en el desarrollo del relato) y la poesía que irradian cuando se inician con estas palabras, que indican a los oyentes claramente que lo que se va a decir a continuación pertenece a una carta de vituperio. “Cuando el faisán grazna, el sonido llega hasta muy lejos —empezó. Las mujeres se volvieron hacia ella al oír la tradicional introducción de esa clase de mensajes. Entonces Flor de Nieve comenzó a cantar con el mismo ritmo que llevaba meses martilleando en mi cabeza”.



Por último me gustaría detenerme unos instantes en el lenguaje del nu shu, que es uno de los hilos conductores de toda la novela. Este lenguaje era conocido como el de las mujeres. Era un lenguaje que permitía a las mujeres comunicarse entre ellas. Se trataba de una escritura fonética, lejos de la compleja escritura de los hombres idiogramática. El  nu shu es otro de los grandes protagonistas de la novela, el abanico de seda está lleno de anotaciones en nu shu y precisamente uno de los desencadenantes del drama tiene que ver, precisamente, con el  nu shu (hasta ahí puedo leer). Voy a transcribir por último unas líneas de la autora, que en el epígrafe “Notas de la autora y agradecimientos” que, por cierto, recomiendo muy encarecidamente su lectura, nos da algunas interesantes claves.


“El nu shu se basa en gran medida en frases e imágenes estandarizadas —como «el fénix grazna», «dos patos mandarines» o «los espíritus celestiales nos unieron»—, y yo, a mi vez, me he basado en las traducciones de esas frases. Sin embargo, dado que esto es una novela, no he utilizado los típicos metros pentasilábicos y heptasilábicos empleados en las cartas, canciones y relatos escritos en nu shu.”



Creo honestamente que “El abanico de seda” de la escritora americana Lisa See, es una de las mejores novelas que he reseñado en este blog literario hasta el presente. Novela rica en matices, con una impecable construcción de personajes y caracteres, con una dinámica interna que no da tregua al lector y, asimismo, con un dominio de la gradación sentimental que resulta apabullante. Tras releer la reseña me siento apenado porque me quedan decenas de notas y análisis, creo que interesantes, en el cuaderno de notas. Muchas veces, a lo largo de mi labor como crítico literario me encuentro novelas, tan pobres y previsibles que no dan para un análisis superior a los dos folios. Sin embargo cuando uno se enfrenta a una novela IMPORTANTE de verdad, siente frustración al no poder abarcar todo lo que quisiese. En cualquier caso tengo que recomendar, a ojos cerrados, a todas las personas que seguís este blog la lectura de esta novela. En estos tiempos de crisis y de recortes, especialmente en cultura, creo que la mejor inversión que podemos hacer es comprar y leer este libro. Como es bien sabido, la oferta editorial es apabullante y la publicación de centenares de títulos nos obligan a ser selectivos en nuestras lecturas, esa es precisamente una de las razones de ser de este blog, ayudar a cribar lo que, de verdad y en mi opinión, merece la pena leerse. Y, sin duda alguna esta novela es de obligada lectura. Un auténtico placer, a pesar de las lágrimas que inevitablemente se nos van a escapar.


Dicho todo lo cual y atendiendo a todo lo expresado con anterioridad, creo, con toda honestidad, que según mi manera de entender el arte literario, la puntuación más ajustada y que más justicia haría a la novela “El abanico de seda” de la escritora norteamericana de origen chino Lisa See, sería de un 9,00/10.

© Luis Alberto Cao

(como ilustración os dejo el trailer, es en inglés, de la película basada en esta novela).


10 comentarios:

  1. Yo sólo me he leído "Dos chicas de Shanghai" de la misma autora, y me he enterado que la continuación de esta impresionante historia saldrá en septiembre en España de la mano de Ediciones B. Como veo que te ha gustado esta novela, te recomendaría que leyeras el que te comento. Seguro que no te defrauda. Saludos.

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  2. Muchas gracias amiga Offuscatio por tu información. Sin duda alguna estaré muy atento a la publicacióna de la última novela de esta autora. Como siempre muchas gracias por tu comentario que tanto nos enriquece a todos. Un beso

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  3. Hola! qué tal? Acabo de descubrir tu blog, le he estado echando un vistazo y me ha gustado mucho, volveré a visitarlo más a menudo, te mando un abrazote!

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  4. Al acceder al blog para dejar un comentario sobre la novela Assur, me encontré con esta otra entrada, maravillosa historia que acerca el mundo oriental a nuestra visión sesgada de las cosas, mucho más que recomendable.

    Gracias por esta fantástica crítica.

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  5. Hola Luis! Ya he leido "El abanico de seda" y la verdad me ha parecido un libro precioso, aunque la parte del vendado de los pies se ma ha hecho un poco dura de leer.
    La verdad es que cuánto sufrimiento ha aguantado la mujer a lo largo de la historia, sólo por ser mujer.
    He buscado "el pabellón de las peonias", de la misma autora, pero de momento no lo he encontrado. ¿Lo has leido?.
    Ahora estoy con "Rosa candida". Como ves, todo son recomendaciones tuyas. Posiblemente luego siga "1Q84", aunque también tengo pendiente el ultimo de Ken Follet. Ya te contaré.
    Gracias otra vez por tu elaborado blog y por tus recomendaciones, que me son tremendamente útiles.
    Un abrazo.

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  6. Como siempre amiga Carmen Romero muchas gracias por tus palabras. No imaginas lo feliz que me hace leer tus comentarios. Lamentablemente no he leído "En el pabellón de la Peonías", aunque, la verdad, tengo mucho interés por leerla.
    Ya me contarás que te ha parecido "Rosa Candida".

    Un beso y gracias amiga mía

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  7. Interesantísima novela... y, naturalmente, he llorado.
    Me encanta el arte que se esconde entre las páginas de un buen libro, pudiendo emocionarte o conmoverte tanto o más que cualquier escena que pueda visualizarse.
    Querido Bachiller, te agradezco infinitamente la crítica a esta novela pues ha sido el acicate para que comenzase su lectura, de la cual he disfrutado muchísimo.
    Besos y saludos desde La Coruña. Cristina.

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  8. Muchas gracias amiga Cristina por tu comentario. Me ha emocionado leyendo tus palabras y pensando en qué, además, la has leído gracias a mi recomendación. Me alegra mucho porque es una novela de la que guardo un gran recuerdo y a la que tengo mucho cariño. Una pequeña obra de arte escrita con mucha belleza y que, sin duda alguna, consigue emocionarnos con esa historia sencilla y a la vez hermosa. Un beso amiga mía y gracias por tus palabras.

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  9. Hola a todos, coincido plenamente con Luis Alberto esta escritora es de una sensibilidad excepcional en toda su obra, no dejeis de leer El Pabellón de las Peonías, quiza de los libros más hermosos que he leido.
    En cuanto a la puntuación casi rozaría el 10. Gracias por el blog, recien descubierto pero muy muy coincidente con mis gustos literarios.

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  10. Esta novela ha sido una verdadera "experiencia emocional", Una bella prosa y una trama cruda que logran conmoverte, a veces hasta las lágrimas. Me voy a tomar el atrevimiento de recomendar a los seguidores de este blog una obra que siempre tuve presente desde que inicié la lectura de este libro.
    Actualmente las mujeres de muchos países llevan vidas igualmente duras (quizá peores), en el libro "Mil soles espléndidos" de Khaled Hosseini, nos podemos enterar de como viven las mujeres "al otro lado del mundo". Este es un autor de tres obras bastante bellas, esta es la segunda, pero en mi opinión la mejor.

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