sábado, 15 de diciembre de 2012

La vida iba en serio. Jorge Javier Vázquez.


Título: La vida iba en serio.
Autor: Jorge Javier Vázquez.
ISBN: 978-84-08-03611-1
Editorial: Planeta
Fecha edición: 8 de noviembre de 2012.
Páginas: 256.




“Desde muy pequeño me convertí en un maestro en el arte de escuchar,
puesto que yo no podía contarle a nadie nada de lo que sentía”.

“Si es verdad que la infancia es la patria de cada
uno, yo soñé desde muy pequeño con el exilio”
(La vida iba en serio. Jorge Javier Vázquez)




A lo largo de estos días, desde que anuncié en este blog mi intención de reseñar la primera novela publicada por el televisivo Jorge Javier Vázquez “La vida iba en serio”, he recibido inopinadamente, más de una veintena de correos electrónicos de algunos de los amables seguidores habituales de mis reseñas. En estos correos la inmensa mayoría me sugerían que dedicase mis esfuerzos críticos a novelas de mas relevancia y no perdiese el tiempo con esta “bazofia”, palabra textual de uno de los amigos seguidores de este blog literario. Tengo que confesar, antes de entrar en el análisis detallado y exhaustivo de la novela, que desde hace más de tres años no veo absolutamente ningún programa de los llamados “del corazón”, o de “telebasura” y que mi opinión personal sobre el personaje y la actividad televisiva de Jorge Javier no puede ser muy positiva. Dicho lo cual, me gustaría también  aclarar que durante estos días que he estado inmerso en la lectura de “La vida iba en serio”, me he abstraído totalmente del personaje “mediático” que ha escrito la novela para “únicamente” centrarme y “enfrentarme” a un texto literario con la mayor imparcialidad y del modo más objetivo y aséptico posible. Respecto a los correos de los amables seguidores de este blog me gustaría comentar que “Las bizarrías de Belisa” es un blog literario dedicado, fundamentalmente, a la reseña y análisis de novelas de plena actualidad literaria. Por lo tanto y dado el indiscutible éxito de ventas que está teniendo en las librerías queda, en mi opinión, más que justificada su inclusión.




Después de este largo y, en mi opinión, imprescindible proemio a la presente reseña, creo llegado el momento de, como suele ser habitual en todas mis reseñas, pergeñar, a modo de una primera impresión general y con intención de aquilatar mi opinión al respecto, un esbozo, a grandes rasgos, del tono general del análisis posterior.  “La vida iba en serio” me ha resultado una novela, en algunas fases, interesante pero que, sin embargo, alterna con otros momentos de un escaso interés, tanto literario como en el desarrollo de la trama que nos cuenta. Resulta evidente, a poco que profundicemos mínimamente en el texto, el amplio bagaje cultural y de conocimiento literario del autor, con varios velados (y no tan velados) “homenajes” a diversas obras importantes de nuestra literatura. Pero, como ya he comentado, todo esto será objeto de un análisis mucho más detallado a lo largo de la presente reseña.



Para intentar contextualizar y, por lo tanto, situar al eventual lector en el ámbito de la novela que vamos a analizar, sin duda alguna, lo más adecuado será pergeñar, someramente, un breve bosquejo de la sinopsis argumental de la trama que sustenta la novela. Para lo cual voy a permitirme transcribir, literalmente, la recensión que, a estos efectos, a publicado la propia editorial Planeta.


“Ese muchacho que llega a Madrid en 1995 arrastrando su maleta, con un contrato para trabajar en una revista del corazón y mil silencios en el recuerdo, poco imagina que algún día no muy lejano será uno de los rostros televisivos más reconocido, exitoso y en no pocas ocasiones denostado de nuestro país. La novela cuenta la historia de un joven periodista que deja atrás su barrio, a su familia y una vida interior cargada de deseos sin cumplir, miedos y preguntas sin respuesta, y se sienta en un banco de una plaza antes de atreverse a abrir la puerta de su piso alquilado.

En ese momento no sabe todavía lo poco que tardará en conseguir lo que anhela: la libertad para ser él mismo sin temor, para vivir abiertamente su sexualidad, para destacar en su profesión y empezar a conocer a gente, a periodistas, a famosos y a amigos ante los que abrirse sin reparos ni vergüenza. Pero ignora que todo tiene un precio, que avanzar y hacer que se cumplan los sueños conlleva la carga de las deudas con el pasado, unas deudas que se deben saldar para seguir adelante”.



Ayer, tras cerrar el libro después de su lectura, me quedé bastante perplejo porque, alejado de la imagen que tenía de Jorge Javier Vázquez, sentí esa difusa sensación de la mucha soledad, incomprensión, miedos y dolor que tuvo que arrostrar durante su infancia y juventud hasta que, por fin, consiguió llegar a Madrid y empezar a vivir su vida con libertad. El texto no deja de ser una mirada nostálgica al pasado y parece sugerir un ejercicio, una necesidad, por parte del autor, para reconciliarse consigo mismo y con su familia que, por cierto, juega un papel muy importante a lo largo de la novela.


La novela está estructurada en 13 capítulos y un epílogo. En la mayoría de los capítulos el narrador es el “yo poético” del propio Jorge Javier, pero en algunos otros asumen el papel de narrador el padre y la madre del autor. Precisamente estos capítulos narrados por los padres son, como mucha diferencia, los mejores del libro. Narrados con un costumbrismo y una pincelada alegre y suelta, realmente apreciable y que, sin duda alguna, nos traerán reminiscencias e influencias de grandes autores decimonónicos de la literatura castellana. Sin embargo, como insinuaba un poco más arriba, los capítulos “narrados” por el autor me han parecido improvisados y poco elaborados, con continuos saltos temporales que, al menos esa es mi opinión, dan una impresión de “ir escribiendo las cosas según se me van ocurriendo”, sin esa reflexión, sin esa planificación estructural y temática que diferencia una obra literaria de un “diario” que cualquiera de nosotros pudiera escribir. Pero, incluso, sin profundizamos un poco más en  el nivel sintáctico de los relatos puestos en voz del autor veremos que, de vez en cuando, hace un uso “improcedente” y pedante de muchas palabras que quedan fuera del ámbito lingüístico general de la novela. Por ejemplo, en un momento dado de la novela Jorge Javier Vázquez nos dice:



“Cuando estaba en segundo de carrera me largué un verano a estudiar a Londres. A la vuelta, mientras desayunaba en el bar entre clase y clase, pretendí epatar a una compañera”



Tras leer el contexto sintáctico en el que se desarrolla la  novela, resulta totalmente discordante y “pedante” el uso de la palabra “epatar” que, por cierto, es una palabra correctísima, sin duda alguna, pero quizá poco a adecuada en el contexto lingüístico en el que se desarrolla la novela. También me llamó mucho la atención que, en el caso de Jorge Javier Vázquez,  que es filólogo deslice un error como el que aparece en el siguiente fragmento:



“El caso es que le cogí el tranquillo a aquello de hacer refritos, aunque con lo que yo soñaba era con trasladarme a Madrid y tratar de tú a tú con los personajes sobre los que escribía. No me iba lo de ser rata de redacción, escribía con la misma pasión que quien pega sellos. Lo único que me hacía gracia era la versatilidad que iba adquiriendo mi personalidad: si me tocaba escribir sobre personajes americanos, firmaba mis artículos como George Scott, mientras que los días que los protagonistas de mis reportajes eran aquellos actores de culebrones tan en boga por aquella época me convertía en Héctor Banderas; y si por casualidad me tocaba en el reparto escribir sobre el Festival de San Remo, firmaba como Giorgio Coletti. Podría decirse que tenía heterónimos a tutiplén, como Pessoa”.




En este fragmento anterior Jorge Javier Vázquez confunde el uso de pseudónimo, que por el contexto parece que es lo que quiere decir, con heterónimo que no es lo mismo, ya que hay una diferencia bastante sensible. A lo largo del libro se deslizan bastantes errores y es  una lástima que en un libro publicado por una editorial tan importante como es Planeta haya estos errores, probablemente de edición. Pondré un ejemplo de a qué me refiero con esto. Habla de que su primer encargo de trabajo en Madrid, en el año 1995, fue asistir a la colocación de la primera piedra de un centro para discapacitados cuya madrina era una folclórica de posguerra “No sólo fue la folclórica: también rondaba por ahí la mujer del presidente del Gobierno, la presidenta de la Comunidad...” Resulta evidente, al poner en mayúsculas la palabra Comunidad que el autor se refiere a la Comunidad de Madrid. Sin embargo en el año 1995, forzosamente tuvo que ser “el presidente de la Comunidad”, en masculino, puesto que la única mujer que presidió la Comunidad de Madrid fue Esperanza Aguirre cuyo mandato fue muy posterior (2003-2012).
 
 
“La vida iba en serio” es una novela que destila mucha ternura, especialmente, como ya he comentado en los relatos de sus padres. Sin duda alguna tengo que reseñar la delicadeza, la sensibilidad y la belleza con que Jorge Javier, en la voz narrativa de su padre, nos hablará de cómo descubrió la gravedad de su enfermedad pero eso sí, sin sensiblería lacrimógena. Y precisamente esa parquedad, esa contención es lo que incrementa ese efecto dramático. Sin embargo y a modo de contrapunto, el autor nos ofrece algunos momentos de un fino sentido del humor, particularmente me gustaría destacar un momento que me encantó.



“La idiota encontró en mí una presa fácil debido a mi timidez y consiguió que acudiera a trabajar con el miedo en el cuerpo hasta que un día la oí pronunciar la siguiente frase: «Antonio García Obregón, a la sazón padre de Ana Obregón…». A partir de entonces troqué el miedo por el desprecio y descubrí lo tranquilo que se trabajaba recibiendo órdenes y bufidos de una burra”.



Evidentemente la jefa desconocía que la locución adverbial “a la sazón” puede equivaler a “entonces”, “en aquel tiempo...”, por lo que resulta descacharrante la “burrada” que le dice, sobre todo viniendo de una profesional del lenguaje como se supone que es la redactora de una revista.



En lo que respecta a los personajes, excepción hecha de los personajes principales, que quedan más o menos caracterizados, el autor pasa muy de puntillas sobre los “personajes secundarios” que están apenas esbozados y con un desarrollo muy deficiente, por así decirlo, de un modo muy “colateral”. Dentro de esta serie de personajes secundarios, recomendaría al lector que prestase atención en un personaje que sólo aparece citado, como muy de pasada, pero que se será muy importante en el desarrollo dramático de la novela: Mercadé, un amigo del padre de Jorge Javier Vázquez.



Al principio de esta reseña comenté que es evidente, sin duda alguna, que el autor de “La vida iba en serio” es un gran lector, y un gran conocedor de la literatura, imagino que su condición de filólogo habrá sido un factor coadyuvante. En un momento dado de la novela el propio autor nos confiesa lo siguiente: “Porque mis miedos me los he comido solo, tumbado en mi habitación escuchando música o leyendo, leyendo sin parar todo lo que caía en mis manos”. Aquí vemos, de nuevo, como ya hemos comentado en otras reseñas de este blog, el factor de liberación y de trasmutación de la realidad que proporciona la literatura. Pues bien, fruto de ese amor a la literatura, a lo largo del texto, el autor nos deja múltiples “homenajes”, más o menos evidentes, a la propia literatura. Sin ir más lejos el título de la novela es un palmario homenaje al poeta Jaime Gil de Biedma, curiosamente la antes citada Esperanza Aguirre era sobrina del poeta, que, al igual que Jorge Javier Vázquez, tuvo una vida muy marcada por su homosexualidad. El poema del que el autor extrae el título de la novela se titula “No volveré a ser joven” y ruego al lector que lo lea con mucha atención y piense en qué pudo identificarse Jorge Javier Vázquez a la hora de titular su novela de este modo.


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra”



“La vida iba en serio” es una novela redonda, que termina bien rematada. En este caso resulta especialmente evidente puesto que la novela va a terminar exactamente igual que empezó, cerrando perfectamente ese círculo del relato. Sin embargo, veremos que el efecto dramático y el significado de esta misma situación, con la que empieza y termina la novela, es radicalmente distinto y esto provoca un gratificante efecto en el lector mostrando un siempre agradecido, por parte del público en general, de un “happy end”.




Lamentablemente y como por desgracia suele ser habitual por razones de espacio, van a quedar inéditos, en mi cuaderno de notas, algunos detalles técnicos que me hubiese encantado poder mostrar para ilustrar este análisis. Pero lo que sí quisiera, volviendo a ese inusual proemio, con el que encabezaba esta reseña, es reflexionar sobre los prejuicios con los que nos enfrentamos, en nuestro caso concreto, a la lectura de una novela. “La vida iba en serio”, evidentemente, no es una obra maestra de la literatura, pero sí es una novela correcta, especialmente considerando que se trata de la obra de un autor novel, a pesar  de que como ya he referido adolece de algunos errores. Antes de sentarme a escribir esta reseña he reflexionado mucho sobre las impresiones recibidas tras su lectura. Y, por poner un ejemplo, no hace mucho analicé un libro que lleva casi 20 semanas en el puesto número uno de las listas de ventas y que es el primer libro de una famosa trilogía “erótica”. Pues bien,  tras un análisis objetivo y desapasionado, es indudable que “La vida iba en serio”, desde un punto de vista literario y artístico es infinitamente superior. Por desgracia para su autor, a pesar de vender un montón de libros, su gran problema será que siempre se le mirará como a un personaje televisivo y le va costar mucho, si es que lo consigue, que sea valorado exclusivamente como escritor.



Ya, para ir terminado, me gustaría citar uno de los momentos, desde un punto de vista artístico más interesante de toda la novela. Me refiero a cómo el autor nos va a ir entrecruzando la narración del padre y de la madre (y no puedo decir más para no reventar del todo la novela). El efecto que produce esa narración “bimembre” (permítaseme la expresión) es interesantísimo.



A modo de resumen final, me gustaría consignar que “La vida iba en serio” es un canto a la nostalgia, a ese amor fundamentalmente a su padre que no supo verbalizar y que, de alguna manera, esta novela le ayudará a exorcizar esos sentimientos de culpa. Novela en el que la soledad y el sentimiento de marginación aparecen constantemente, a cada línea que leemos. Recomendaría al eventual e hipotético lector de esta novela que, al igual que he hecho yo, hiciese el esfuerzo de leerla sin ningún tipo de prejuicios a su autor para poder enjuiciarla en su justo término. Como ya comenté más arriba es cierto que lo que salva la novela es, en mi opinión, la parte en que las voces narrativas son los padres, porque los capítulos que narra el “yo poético” del autor son en algunos momentos bastante flojos e incluso, me atrevería a decir, soeces y de mal gusto.


Dicho todo lo cual y teniendo en cuenta todos los méritos (y deméritos) aquí expuestos y conforme a mi conciencia y modo de entender el arte literario, creo que la puntuación que haría más justicia a la novela “La vida iba en serio” primera novela publicada por el escritor Jorge Javier Vázquez sería de un 6,50/10.

© Luis Alberto Cao

(Para ilustrar esta reseña, os dejo un video de una entrevista radiofónica que el autor concedió para hablar de su novela).

20 comentarios:

  1. Cada reseña que publica usted es una lección de crítica literaria. Su blog es el mejor blog de literatura que existe en la actualidad.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con Anónimo, lo mejor de lo mejor. Una gran reseña como siempre,aún así no me atrevo a leer este libro, ya tuve suficiente con Maxim Huerta y yo creo que hay muy buenos libros esperando a ser leídos y una vida muy corta para conseguirlo, a si que daré preferencia a esos grandes autores, lo que no quita que de vez en cuando me lleve algún chasco, que le vamos a hacer.

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  3. Pues yo confieso que también lo he leído, para poder criticarlo con fundamento, jejeje. El de Maxin Huerta no he conseguido terminarlo, bueno, de hecho no he pasado de la página 16, porque me aburría hasta el extremo de quedarme dormida, y eso que lo intenté en distintos días, a diferentes horas, así que creo que estará en mi lista cada vez más amplia de "abandonos", porque como dice alguien ahí arriba, la vida es demasiado corta como para perder el tiempo con malos libros.
    El de Jorge Javier me ha sorprendido porque me ha enganchado. No me parece un libro "redondo", de hecho, a mi humilde modo de ver, parece que le falta algo, pero esa voz narrativa doble me ha gustado. Me recuerda demasiado a la biografía de Terenc Moix, tanto en el estilo narrativo como en las referencias literarias, musicales, cinematográficas... y en ese regusto por el costumbrismo, por el acercamiento a la infancia de niños de barrio solitarios e incomprendidos. Todo esto salvando las distancias, por supuesto, porque mientras la vida de Terenci dio para 3 libros magníficos, esta primera incursión del presentador en el mundo literario parece haberse quedado coja, o incompleta (quizás a la espera de futuras entregas).
    Debo reconocer que me ha sorprendido agradablemente, ya que no esperaba pasar más allá de las primeras páginas. Se nota que no es periodista, sino filólogo, su estilo necesita pulirse pero como primera obra me parece mucho mejor que otras que invaden las librerías. De todos modos, no le doy más que un 5,50 o un 6, para ser generosa.
    Gracias por tu reseña, he disfrutado mucho leyéndola, agradezco que comentes todo tipo de obras, en la variedad está el gusto

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  4. A mí me parece que el libro resulta entretenido, pero que funciona gracias al marketing, porque claramente no está dirigido al público potencial de Sálvame. Su autor muestra su cultura y ni sus colaboradores sabían de dónde procede el título de la novela. Cuando el protagonista dice que tiene tantos heterónimos como Pessoa, uno se pregunta si al menos 10 lectores pillarán la referencia. Se agradece el entretenimiento que procura y que no trate a los lectores como iletrados, pero, claro, para gente como Kiko Hernández es su primer libro. Quizás deberían haber empezado con un relato sin referencias cultas.

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  5. Amiga Yoli H. Greco, muchas gracias por tus bonitas palabras. Gracias por los ánimos que me dais poquito a poco este modesto blog va avanzando. Un beso.

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  6. Efectivamente amiga Anuska, tienes razón en lo que apuntes respecto a ese "parecido" con las "memorias" de Terenci Moix. También te quiero agradecer que estés de acuerdo con que en este blog se de cabida a todo tipo de literatura. Un beso y gracias por tu comentario.

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  7. Tienes mucha razón amigo José Guedes, el libro está escrito por una persona culta y con un gran conocimiento literario, resulta evidente, leyendo con atención su novela, su formación filológica. Por desgracia es un libro que será difícil que consiga, para bien o para mal, que los posibles lectores puedan sustraerse del personaje "mediático" que lo ha escrito... Un abrazo amigo y muchas gracias por enriquecernos con tus opiniones.

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  8. Me ha gustado leer, esta reseña aunque se tratara de un libro que no me apetece leer...se extiende bastante en sus reseñas lo cual me agrada pues lo expone todo con mucho detalle, es la primera vez que me paso, y no será la ultima...espero que sea de su agrado en tenerme entre ustedes...

    Un abrazo...

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  9. Muchas gracias amigo JaaC 61 por tus amables palabras, por supuesto que siempre serás bien recibido en este blog dedicado a la literatura. Un abrazo amigo.

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  10. ¡Me ha encantado leer ésta reseña! estoy metida en la lectura del libro, y hay momentos para mí creo demasiado explícitos, que es un hombre culto, no hay ninguna duda, que cuando narra los pensamientos de su padre, quizá fuera así o quizá así le hubiera gustado que fuera, es verdad que hay mucho sufrimiento, pero a mi de momento no me está entusiasmando. Muchas gracias por el analisis ayuda mucho con los libros.

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  11. Gracias por la reseña, no creo igual que sea un libro que lea no me gusta mucho este personaje.

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  12. Es la primera vez que entro a este blog y, desde luego, no será la última.

    No he leído el libro de Jorge Javier Vázquez, pero quizá lo haga, me apetece. Al fin y al cabo es un escritor novel, y no me parece justo estigmatizarlo por ser personaje televisivo. Por dicho motivo me ha gustado mucho su reseña, que dejara de lado el personaje para valorar su obra.

    Gracias por estos minutos de lectura y compañía

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  13. He leido el libro y desde luego no llegará a ser finalista del premio planeta.

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  14. Acabo de descubrir el blog y he de felicitarte porque las reseñas son impresionantes. Respecto a este libro,lo cogí la semana pasada sin muchas ganas como libro de transicion entre La Caida de los Gigantes y El Invierno del mundo, por aquello de meter algo suave y con poca sustancia entre dos libros tan intensos, y no me averguenza decir que me ha gustado mucho mucho hasta el punto de recomendarlo a las amigas,no se, igual será porque pensé que sería basura de la buena al venir de quien venia, o será que no analizo suficiente lo que leo, simplemente leo porque que me gusta leer, pero no analizo las cosas como haces tu en las reseñas. Sin duda voy aprender a sacar mucho más jugo de los libros aprendiendo contigo. Muchas gracias. El blog si que merece el premio PLANETA.

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  15. Muchas gracias a tod@s por vuestras palabras... La mayor recompensa que tengo al escribir este blog no es, por supuesto el Planeta, es algo mucho más gratificante, contar con unos lectores tan agradecidos y tan maravillosos como vosotros. Un abrazo amig@s mí@s

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  16. cada parrafo se ace cada vez mas interesante.Eres un presentador MAGNIFICO para my el mejor pero ante todo eres una GRAN PERSONA.Muy interesante tu libro...me encantaaaaa verteee

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  17. Acabo de terminar de leer "La vida iba en serio". Por curiosidad busqué críticas sobre el libro y acabé en su blog. Me ha encantado. Describe muy bien la esencia del libro. Mis felicitaciones.

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  18. Muchas gracias amig@s anónimo y Dolce vita Xo xo por vuestros comentarios. Y a tí amiga Dolce vita por tus cariñosas palabras. Bienvenida al blog y sabes que esta es tu casa. Un saludo

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  19. Querido J. Javier, hoy he terminado de leer la novela: “El valle de Cono” (Editorial Círculo Rojo, colección novela, Sevilla 2013) del italiano Daniele Morello, autor desconocido. Francamente me ha parecido una historia entrañable, real, cruel y conmovedora. Estructurada con sabiduría y buen gusto, el autor ha sabido dar fuerza (literaria y vivencialista) a sus personajes y a describir un tiempo, una época y una geografía (provincia de Salerno a sur de Italia) mágicas.
    Tu libro, que también he leído, me ha resultado vulgar, poco digno y realmente me ha costado mucha paciencia llegar hasta el final. Es muy triste que libro “basura” como el tuyo se vendan en Centros Comerciales, solo porque tú eres; el de Sálvame de Luxe, mientras buenos autores no tienen salida por no ser conocidos. Te recomiendo el libro, que habla de la misma temática, pero con más buen gusto y con una historia, autobiográfica, apasionante. Ah… no aconsejo tu libro. Un saludo

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