martes, 26 de junio de 2012

El asesino hipocondríaco. Juan Jacinto Muñoz Rengel


Título: El asesino hipocondríaco
Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel
Editorial: Plaza & Janés Editores.
ISBN: 9788401352256
Año de publicación: 2012.
Páginas: 224


“Es cierto que mi forma es algo extraña,
Pero culparme por ello es culpar a Dios;
Si yo pudiera crearme a mí mismo de nuevo
Me haría de modo que te gustase a tí"
(Poema de John Carey Merrick, "El hombre elefante") 




He querido comenzar esta reseña con un poema de John Merrick, personaje histórico que aparece en la novela, a mi modo de ver, de un modo determinante. Me ha parecido un hermoso poema sobre todo teniendo las circunstancias personales de su autor, probablemente de todos conocidas por la magistral película “El hombre elefante” (1980) de David Lynch.



“El asesino hipocondríaco” es la primera novela publicada por el escritor malacitano Juan Jacinto Muñoz Rengel, y que, después de una atenta y minuciosa lectura, me dispongo a analizar y reseñar. La primera impresión que tuve ayer, nada más cerrar el libro fue que esta novela me evocaba a otro libro que ya había leído  con anterioridad, aunque anoche no fui capaz de precisar, en concreto, a cuál me recordaba. Antes de sentarme a escribir esta reseña he estado dándole vueltas a la cabeza, buscando esa analogía. Y finalmente caí en la cuenta. De alguna manera me recuerda a un libro de José Antonio Vallejo Nájera titulado “Locos Egregios”, aunque en nuestro caso bien se podía definir como “Hipocondríacos Egregios”, en el que el autor analiza y disecciona el perfil psiquiátrico de diversos artistas. En el caso que nos ocupa Muñoz Rengel hace lo propio con algunos de los más señeros y conspicuos escritores y filósofos de la historia. Esta sería la parte que más me ha interesado, pero para enhebrar estos interesantes estudios Muñoz Rengel crea una trama principal, la del asesino hipocondríaco, propiamente dicha, que, en mi opinión, me resulta bastante floja, tanto desde un punto de vista de estructuración de la novela, como desde un punto de vista narrativo, que en algunos momentos resulta, y al menos esa es mi opinión, aburrida y repetitiva. En cualquier caso, a lo largo de la reseña entraré en un análisis más pormenorizado y riguroso de todos estos detalles. A groso modo, y a título preliminar, creo que “El asesino hipocondríaco” es una novela que queda bastante por debajo de las posibilidades, que un autor dotado de la técnica de Muñoz Rengel, (en algunos detalles se aprecia con toda claridad), es capaz de ofrecernos.



En primer lugar, como suele ser habitual, creo que lo más adecuado y procedente será esbozar una somera sinopsis argumental de “El asesino hipocondríaco”, más que nada para situar, al eventual lector de estas líneas, y ofrecerle una perspectiva, lo más clara posible, que referencie y contextualice esta reseña. Voy a transcribir, textualmente, la sinopsis que la propia editorial Plaza & Janés Editores ofrece de la novela.



El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida.
En realidad, el enigmático asesino a sueldo que responde a las iniciales M.Y. lleva años muriéndose, desde el mismo momento en que vino a este mundo. Le persiguen tantas enfermedades que cualquiera podría considerarlo un milagro médico. Ahora, por encargo de un cliente misterioso que se mantiene en la sombra, debe matar al escurridizo Eduardo Blaisten antes de que le asalte una apoplejía terminal o una úlcera gangrenosa o un empeoramiento de su Síndrome de Espasmo Profesional…
Su incomprensible mala suerte irá frustrando uno tras otro todos sus intentos de homicidio, y estableciendo una mágica conexión entre sus propias penalidades y los grandes males físicos, psicológicos e imaginarios, que torturaron a Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Molière, Kant y al resto de los hipocondríacos ilustres de la historia de la literatura y el pensamiento…”.



Dado que tengo mi cuaderno de apuntes lleno de notas sobre esta novela, voy a intentar ser lo más sistemático posible, para poder intentar verter, en esta crónica, todos los detalles, en mi opinión, realmente importantes y reseñables. Desde un punto de vista formal la novela está estructurada en 57 capítulos de una extensión muy variable, desde algunas páginas a unas pocas líneas. La trama de “El asesino hipocondríaco” se estratifica en varios niveles narrativos: por resumir diríamos que tenemos el relato del sicario, que busca cumplir con su misión de asesinar a Eduardo Blaisten, las reflexiones o ensoñaciones de este personaje auto analizando sus síntomas, como todo buen hipocondríaco de libro, y el relato de los grandes hipocondríacos de la historia. Como comentaba al principio, con diferencia el nivel narrativo que me ha parecido más pobre es, sin duda alguna, la propia peripecia de la consumación del encargo del sicario. La voz narrativa está en primera persona, en presente, y focalizada sobre el personaje del asesino. Indudablemente todo un acierto, para narrar esa compleja psique de este personajes atormentado por sus dolencias (reales o imaginarias). Veremos que este sicario es un hombre de principios con una acrisolada moral kantiana. El propio personaje nos da la clave de en qué consiste esta moral: “Kant decía que se obrase sólo de forma que se pudiese desear que todo el mundo actuase del mismo modo”.



Lo mejor de la novela, en mi opinión, es el exhaustivo trabajo de documentación que ha tenido que hacer Muñoz Rengel a la hora de preparar y redactar este libro. “El asesino hipocondríaco” es una novela que además de entretenida resulta instructiva. Personalmente me ha enriquecido su lectura, sobre todo con toda esa variedad de enfermedades, sintomatologías, etiologías y síndromes que referencia. Especialmente me ha gustado cómo explica en qué consiste y de dónde viene el Síndrome de Proteus, entre otros muchos. Voy a transcribir a modo de ejemplo como el autor nos habla del Síndrome de Moebius y del “Déjà vu”:



“—Tengo el Síndrome de Moebius. Es una enfermedad extremadamente rara, que tiene su origen en un desarrollo defectuoso de los núcleos de los nervios craneales sexto y séptimo. Lo que provoca la parálisis de los músculos faciales y oculares, los que controlan tanto el parpadeo como el movimiento lateral de los ojos.
—No noto nada.
—Se trata de una compleja anomalía congénita. Por su culpa no soy dueño de las expresiones de mi rostro, y por eso puede dar la sensación de que las circunstancias no me afectan. Mi cara es como una rígida máscara esculpida en mármol. Habrá notado que soy incapaz de sonreír, que tengo los párpados caídos, y que padezco estrabismo. Todos ésos son sus efectos.
—Yo no he notado nada.
—Este síndrome fue descrito por el doctor Moebius en 1892, un médico y psiquiatra alemán nacido en Leipzig, una ciudad sajona que crece arropada por el último
tramo del río Weiße Elster…”.



“El déjà vu tiene su origen en una anomalía neuronal momentánea en los circuitos responsables de la memoria a corto plazo, que hace que la mente consciente tenga un ligero retraso en la recepción de los datos perceptivos, y por lo tanto que la mente inconsciente perciba el entorno antes que ella”.

 
Un poco más arriba hable que, en algunos momentos, Muñoz Rengel, nos da algunas pinceladas, que me permiten atisbar que se trata de un escritor de oficio y con recursos técnicos. Los lectores habituales de mis reseñas saben que suelo hacer siempre hincapié en que las novelas hay que saber “rematarlas”. En el caso que nos ocupa me ha parecido que el autor ha sabido rematar, con mucho acierto, todos los niveles narrativos. El final, me atrevería a decir que onírico y casi “bucólico” del relato de los hipocondríacos “egregios” es francamente bueno e incluso el final del relato del intento de asesinato me ha parecido interesante a pesar de tratarse de un original final “cíclico y abierto”. Pero es que, además de este final, el comienzo es igualmente interesante, desde un punto de vista literario. Voy a permitirme transcribir los primeros párrafos del comienzo, aunque me alargue un poco en esta cita, pero considero que son fundamentales porque van a marcar, magistralmente, todo el tono y el devenir de la historia. Y, de paso, nos van a definir, con estas breves pinceladas todo la caracterización del personaje



No me queda más que un día de vida, después de haber escatimado quince millares a la muerte, sólo me resta uno más. Dos, a lo sumo. Tengo la absoluta certeza de que ni un día más tarde de hoy moriré. Como mucho mañana. Contravendría todas las leyes de la naturaleza que mi cuerpo transido de enfermedades, horadado por todas las afecciones, se sostuviera con vida un día más. Pero no me puedo ir sin antes haber acabado con Eduardo Blaisten. Me pagaron por adelantado, y yo soy un hombre de moral kantiana.
Esta mañana a las 7.40 me he tomado el pulso con el índice y el anular en la cara interna de la muñeca, ochenta y dos pulsaciones por minuto, y en el lado izquierdo
del cuello, ochenta y seis pulsaciones. En ese momento respiraba dieciocho veces por minuto. Luego me he medido la tensión arterial, ciento veintisiete milímetros de
mercurio la máxima, y setenta y cuatro milímetros de mercurio la mínima. He desayunado té verde, cuyos polifenoles tienen propiedades anticancerígenas, sin leche, porque las caseínas menguan los beneficios del té en el sistema cardiovascular, dos tostadas de pan integral con aceite de oliva, y mis ciruelas matinales. A continuación he esperado unos minutos y me he tomado la temperatura en el recto, treinta y siete grados centígrados y dos décimas, un grado más que en la boca.
Me he levantado y he ventilado la casa manteniéndola a veintiséis grados. Y a las 8.20 me he vuelto a tomar la tensión.
Sólo espero que mis cuidados mantengan a mi pobre cuerpo en pie por el resto del día —¿es eso pedir demasiado?, ¿estoy pidiendo, Dios mío, un imposible?—, y
poder asesinar al señor Blaisten”.



Toda la novela destila un agradable aroma literario, a continuas referencias literarias. Muñoz Rengel, entre otros autores nos hablará de Kant, los Goncourt, Poe, Tolstoi, Swift, Descartes, Byron, Shelley y su mujer, Voltaire, Proust, Moliere... Y, como decía anteriormente, su lectura me ha resultado muy instructiva y he aprendido sobre estos autores muchas cosas que, honestamente, desconocía. Muy interesante, como no, la parte final cuando el autor nos habla de todos las peripecias que sufrieron sus cadáveres, algunas realmente surrealistas, hasta que finalmente pudieron descansar “en paz”. Toda esta parte es, como ya he comentado, la mejor de toda la novela.



En algunos momentos de “El asesino hipocondríaco” tengo la sensación, evidentemente subjetiva, que al autor se la va de las manos el relato. Voy a intentar explicarme. Por la propia estructura del relato en pequeños capítulos en algunos momentos tengo la impresión que, el orden de aparición de esos capítulos resulta más fiado a la improvisación que a la coherencia estructural que debe tener el texto. Pondré un ejemplo, que en mi opinión resulta bastante esclarecedor. En el capítulo 48 cuando habla del embarazo simulado, me parece un añadido que no tiene, en mi opinión, la menor razón de ser, un “estrambote” innecesario y fuera de todo lugar. En la novela el autor nos habla de la memorable noche del 17 de junio de 1816, en que el poeta Byron se reunió con el matrimonio Shelley y su médico de cabecera el doctor Polidori, en la Villa Diodati, junto al lago Leman, y en  medio de una tormenta gestaron la creación de una novela de terror cada uno. Mary Shelley escribió “Frankestein o el moderno Prometeo”.  No me voy a resistir a reseñar una curiosidad histórica que nos refiere el Muñoz Rengel en su novela. La curiosidad es que Lord Byron murió a la edad de 36 años, al igual que su padre, su abuelo, su bisabuelo y así hasta cinco generaciones de miembros de su familia.



La redacción y la prosa me ha parecido funcional y adecuada, a mi modo de ver, demasiado simple. Únicamente me ha llamada la atención una extraña palabra que utiliza el autor, que supongo que será un error. En un momento dado de la novela el autor nos habla de “la empresa municipal de transporte “supraurbano”(sic)“. Lógicamente entiendo que se tratará de “transporte interurbano”.



Lamentablemente, como por desgracia suele ser habitual, veo que, a pesar de mis esfuerzos, quedan en mi cuaderno de notas muchas observaciones que me va a ser materialmente imposible incorporar a esta reseña. A modo de resumen, creo que sería interesante destacar que, en líneas generales, “El asesino hipocondríaco” es una novela entretenida, a ratos y muy instructiva e interesante, aunque me ha resultado muy desigual alternando momentos notables con otros, francamente, inferiores. La creación del protagonista, el asesino, es bastante convincente aunque en algunos momentos se desliza hacía un personaje demasiado “previsible” y metido en “cliché”.



Dicho todo lo cual y atendiendo a todo lo ya referido, y de acuerdo a mi conciencia y a modo de entender el arte literario, creo que la puntuación que más ajustada y que haría más justicia a la novela “El asesino hipocondríaco” del joven autor malacitano Juan Jacinto Muñoz Rengel, sería de un 6,50/10.

© Luis Alberto Cao
(Para ilustrar esta reseña os dejo el video de una interesante entrevista a Juan Jacinto Muñoz Rengel)


sábado, 23 de junio de 2012

Nadie se salva solo. Margaret Mazzantini



Título original: Nessuno si salva da solo.
Autor: Margaret Mazzantini.
Traducción: Carlos Gumpert.
ISBN: 9788420412689
Editorial: Alfaguara
Colección: Literaturas.
Páginas: 220.
Fecha de publicación: 25 de abril de 2012.


“ El dolor es transitorio, mientras que el olvido es permanente” (Rabindranath Tagore)

“ Porque también el amor merece un santuario, una memoria” (“Nadie se salva solo” Margaret  Mazzantini).



Tengo que reconocer que “Nadie se salva solo”, última novela de la escritora italiana Margaret Mazzantini, me ha conmovido e impresionado como hacía tiempo que, honestamente, no me ocurría. La autora nos propone una historia descarnada, sin concesiones, narrada con extrema sobriedad, que termina por dejarnos hecho jirones el alma tras su lectura, asistiendo, impotentes,  a ese inevitable hundimiento sentimental de la pareja protagonista. A modo de preámbulo, sí me gustaría dejar constancia que me ha parecido una novela valiente y alejada de los habituales y trillados caminos por los que deambula la literatura actual. Narración en la que la voz del narrador pasa, prácticamente, desapercibida para adentrarnos en ese rico y complejo mundo interior de los protagonistas, en esa crónica anunciada de un naufragio sentimental. En cualquier caso, más adelante entraremos en un análisis más minucioso y sistemático de esta interesante novela que, al menos en mi opinión, ofrece, en su riqueza, muchas facetas y detalles que creo interesantes a la hora de destacar. Aunque, por otra parte, es cierto que hay algunos detalles, a  los que volveré al final de la reseña, que me han parecido evitables y que desmerecen este texto.



Por último y antes de entrar propiamente en el cuerpo de la  reseña, me gustaría advertir que para prepararla he leído “Nadie se salva solo” en su lengua original, por lo que es posible que algunas citas textuales, que he traducido yo, y que incluyo en este comentario, a modo de ejemplo, no coincidan exactamente con la traducción que ha hecho en castellano, para la editorial Alfaguara, Carlos Gumpert. Así mismo tampoco puedo pronunciarme, lógicamente, sobre cómo ha sido la versión de esta novela en castellano. Dicho todo lo cual, creo que lo más adecuado y conveniente, y como viene siendo habitual, será esbozar una breve sinopsis argumental de “Nadie se salva solo” para así situar al lector y contextualizar estar reseña. En este caso voy a transcribir literalmente la sinopsis que ha publicado la propia editorial Alfaguara, que considero bastante correcta.


“Delia y Gaetano eran pareja. Ya no lo son, y han de aprender a asumirlo. Desean vivir tranquilos pero, al mismo tiempo, les inquieta y seduce lo desconocido. ¿En qué se equivocaron? No lo saben. La pasión del comienzo y la rabia del final están todavía demasiado cercanos. En una época en la que parece que ya está todo dicho, sus palabras y silencios dejan al desnudo sus soledades, sus urgencias, sus recuerdos, y provocan brillos imprevistos al poner en escena, una noche de verano, el viaje del amor al desamor.
Aclamada por la crítica y los lectores, Nadie se salva solo es una de las grandes novelas de la literatura italiana actual: la conmovedora historia de una pareja contemporánea”.



Margaret Mazzantini a partir de esta historia tan sencilla e intimista, nos muestra su dominio y su agudeza para analizar y diseccionar el alma humana. Pero, sin embargo, la autora, con suma elegancia y delicadeza, se mantendrá al margen y no tomará partido por ninguno de los dos. Únicamente se limitará a transcribirnos sus palabras y sus pensamientos más íntimos, manteniéndose al margen de ambos.



“Nadie se salva solo” es un texto que, prácticamente, es narrado en tiempo real. Asistiremos a una cena, probablemente su última cena juntos, entre una pareja que se ha separado y, al menos esa mi opinión, han querido darse una última oportunidad.



“Hubieran debido ser, simplemente como eran. Porque eso era lo que más les había herido. La auténtica ocasión desperdiciada. Que aún esta noche, en esta terraza de un restaurante, los mantiene juntos. No han sido, nada más, que actores de una pantomima, repetida una y otra vez”.



Mientras cenan tendrán a su lado otra pareja de ancianos que se les ve felices. De esta pareja se servirá a la autora para poner ese contrapunto, por analogía, con el drama que sufren Delia y Gaetano, y que al final de la novela tendrán su relevancia.



Los personajes de “Nadie se salva solo” están fundamentalmente circunscritos a la pareja de Delia y Gae, como resulta evidente tratándose de una novela tan intimista. Ambos son personajes complejos, con miedos y carencias, con sueños de juventud e ilusiones que los años se han encargado de desbaratar. Todas estas informaciones que nos muestra Margaret Mazzantini nos caracterizan a la perfección a cada uno de ellos y nos muestran cómo sufren y cómo enfocan ese trauma de la separación y cómo llegaron a ello.



“Las personas terminan por convertirse simplemente en lo que son”



En la caracterización de los personajes Margaret Mazzantini nos va a hablar de los padres de cada uno de ellos, para así, de alguna manera, darnos más información sobre ellos. En el caso del padre de Gae, veremos que es un hombre depresivo que arrastra el trauma de que su padre (el abuelo de Gae) estuvo internado en un campo de concentración. Esa figura paterna depresiva termina por marcar el comportamiento y la manera de ser de Gae. Por el contrario, veremos que Delia ha sido una chica insegura y que ha sufrido de problemas de anorexia.



Otro de los factores que analiza, con tanta certeza, la autora, es una de las principales víctimas colaterales de toda separación, que son los hijos. La pareja tiene dos hijos Cosmo y Nico. Ambos son muy diferentes entre sí y veremos cómo también intentan asumir esta ausencia de su padre de diferentes maneras. Cosmo, el mayor, es un niño extremadamente sensible, de hecho, el propio Gae, se plantea sino será homosexual.


Para llevar a término esta novela tan compleja, desde un punto de vista técnico, la autora recurre a algunas “técnicas”, valga la redundancia, para provocar la transición entre los recuerdos que ambos evocan y el momento actual que viven, o sea la cena en el restaurante. Voy a transcribir únicamente un ejemplo de esa transición, de los muchos que pueblan la novela. “Delia tiene un mechón que le atraviesa la frente. A Gae le recuerda un telón a medio bajar. Desde joven le hubiera encantado escribir para el teatro” (Aquí se aprecia claramente cómo esa impresión que le provoca el mechón de pelo de Delia, le sirve para recordar cuando quiso dedicarse al teatro). Es, precisamente, en estos detalles donde se aprecia el dominio narrativo de la autora que con una gran belleza y elegancia pasa, de un modo casi inapreciable, de un nivel narrativo a otro, sin que resulte rechinante o forzado.



Sin embargo creo, al menos esa es mi opinión, que la autora en “Nadie se salva solo”, en su intención por caracterizar a esta pareja joven (aunque no lo cita deben andar por la treintena) adopta un lenguaje soez y vulgar que, en algunos momentos, resulta, incluso, escatológico. En algunos momentos regodeándose con las defecaciones de los niños. Palabras como joder, follar, coño, polla, etc... que sobreabundan, innecesariamente, a lo largo de toda la novela. Como ejemplo de este absurda deriva que toma la novela, a mi modo de ver prescindible, voy a transcribir un fragmento, que creo que ilustra perfectamente este particular


Gae habla de uno  “al que se la han hinchado los cojones (que sufre de orquitis).Gae piensa en cómo se comportaría él si tuviese que llevar los cojones en una carretilla”



En sociedades tan machistas como la italiana, (y como la española, como no), siempre, de alguna manera se piensa que ante una ruptura sentimental la culpa es, fundamentalmente, de la mujer. La autora nos pone en boca de la madre de Delia, esa lamentable creencia, tan asumida, tan interiorizada secularmente,  en estas sociedades, cuando le confiesa a su ex yerno Gae lo siguiente:



“ La madre de Delia dice: “Delia es una mujer interesante, compleja, inteligente, difícil, bla, bla, bla.” Mientras que en los subtítulos que aparecían por debajo: “Perdona, he traído al mundo a esta desequilibrada y has tenido la mala suerte de dar con ella. Pero intenta resistir.”



Otro de los puntos que me ha parecido muy interesante de “Nadie se salva solo” es el final. Un final en pianissimo, y es precisamente ese final tan en “sordina” lo que provoca un fuerte efecto dramático que, personalmente, me ha encantado. Creo, sin duda alguna, que “Nadie se salva solo” es una novela que narra las ilusiones perdidas de toda una generación, la de  los actuales treintañeros, que comprueban la dureza, despiadada muchas veces, de la propia vida. Y de cómo, por desgracia, los errores que se cometen no tienen una segunda oportunidad para arreglarlos. A lo largo de toda la novela Margaret Mazzantini maneja con  mucha inteligencia y destreza los “tempos” narrativos, dosificando ese derrumbe sentimental de la pareja.


Creo que “Nadie se salva solo” es una novela muy escrita y que, sobre todo con el paso de los años, se irá revalorizando, porque aborda de un modo veraz y sentido toda esa tragedia personal que acaece cuando llega una ruptura sentimental. El rencor, la desconfianza, el dolor, los reproches... toda ese piélago de sensaciones que la autora ha sabido plasmar con mucha veracidad y belleza en esta novela. Particularmente me congratula que “Nadie se salva solo” ha sido ganadora de los premios Rapallo-Carige, Strega, Grinzane Cavour, Città di Bari, Prix Littéraire Européen Zepter y Supercampiello,  y bendecida por la crítica especializada. Pero este reconocimiento se ha visto también plasmado en que ha sido traducida a 35 idiomas con más de 4.000.000 de lectores, aupando a esta novela a una de las más vendidas de lo que llevamos de año. Y, como comentaba, me congratulo de ello, porque esta novela, como se ha visto en otras novela ya reseñadas con anterioridad en este blog, no es un mero producto de marketing diseñado para vender libros, sino que se trata de una más que apreciable obra literaria.


Otro tema que me gustaría destacar, es que la autora ha contado esta hermosa y dramática historia en sólo 220 páginas. Con esto quiero alabar la honestidad de Margaret Mazzantini que no ha alargado artificialmente la novela, forzando y retorciendo el argumento hasta alcanzar las 500 páginas. Por eso, en este caso, puedo decir que no he encontrado que le sobren muchas páginas a esta novela. Como ya sabéis los lectores habituales de mis reseñas, estoy muy en contra del “engorde” artificial de las novelas, en aras a las presiones editoriales y comerciales. Creo que la historia no debe alargase artificialmente, porque le perjudica en su fuerza dramática. En “Nadie se salva solo” la autora ha hecho un ejercicio de contención narrativa, para contarnos esta historia.



Como comentaba al comienzo de esta novela, tras su lectura quedé bastante conmovido e impresionado. La novela destila autenticidad y dolor y cómo, a veces, sucede que en las relaciones, las cosas terminan por envenenarse fatalmente y resulta imposible reconducir las situaciones.  “Nadie se salva solo” es, en mi opinión, la crónica de una generación, que tal vez ha tenido la fortuna de tener una baja tolerancia al fracaso, y cómo se ha de enfrentar a él cuando llega.



A modo de resumen, y para no alargarme ya mucho más en esta reseña, a pesar de dejar muchas anotaciones en mi cuaderno de apuntes, creo que es una novela en la que todos, en mayor o menor medida, nos vamos a sentir reflejados y retratados. Tal vez porque aborda una cuestión intemporal que siempre afectará a todos los seres humanos. Y esa es una de las características distintivas de la auténtica obra de arte y es que son intemporales y que, por muchas generaciones que pasen, siempre serán actuales y vivirán en la memoria de sus lectores. A pesar, como ya he referido, de algunos defectos, que hubiese sido muy sencillo subsanar, que lastran y perjudican mi valoración final, de una novela que hubiese podido ser casi redonda. Y es una pena, porque “Nadie se salva solo” es una novela diferente, y desde un punto de vista técnico casi “experimental”. Por último me gustaría advertir a los lectores que, a pesar de que a mí me ha gustado mucho, entiendo que no es una novela para todos los lectores, porque es una novela intimista y en el que la acción se desarrolla con lentitud y con una narración intimista e introspectiva.



Dicho todo lo cual, y teniendo en cuenta todo lo referido con anterioridad a lo largo de esta reseña, creo que, honestamente, la puntuación más ajustada y que más justicia haría a “Nadie se salva solo” de la escritora italiana Margaret Mazzantini  sería de un  8,25/10.

© Luis Alberto Cao

(Para ilustrar esta reseña os dejo una divertida recensión de la novela "Nadie se salva solo" a pesar de ser en italiano creo que se entiende bien y es muy divertida)


martes, 19 de junio de 2012

Palmeras en la nieve. Luz Gabás


Título: Palmeras en la Nieve.
Autor: Luz Gabás.
Editorial: Temas de hoy.
Colección: TH Novela
ISBN: 978-84-9998-023-2
Fecha de publicación: 7 de febrero de 2012.
Páginas: 736.





“Hay un antiguo proverbio africano que dice que cuando dos elefantes luchan, es la hierba la que sufre... Pase lo que pase, será la hierba la que sufra. Esto es lo que yo creo. Siempre ha sido así”. (Palmeras en la nieve. Luz Gabás)





Cuando alguien se dedica a la crítica literaria, o bien administra un blog literario, como éste, en muchas ocasiones se ve obligado a leer todo tipo de libros, algunos francamente malos, cuando no pésimos, teniendo que realizar auténticos esfuerzos para culminar su lectura, para poder enjuiciarlos desde un punto de vista lo más objetivo y ecuánime posible. Afortunadamente de vez en cuando aparecen, por el contrario, otros libros, que más que un esfuerzo, su lectura y análisis resulta todo un placer. A este último grupo pertenece, sin duda alguna, el libro que me dispongo a reseñar. Se trata de “Palmeras en la nieve” de la escritora oscense Luz Gabás.  Como es habitual y a modo de una primera valoración tengo que reconocer que me ha parecido una novela sobresaliente, escrita con un dominio del tempo narrativo y del uso tan descriptivo de su prosa que, honestamente, me ha encantado. Sobre todo, teniendo en cuenta, que se trata de una escritora novel que ha debutado en el mundo literario  con esta novela. Posteriormente entraré en un análisis más meticuloso de esta novela que, como veremos más adelante, se presta a un prolijo estudio. Aunque en mi opinión adolece de algunos errores, disculpables, achacables a la bisoñez propia de una escritora novel, que sin embargo, por desgracia tienen que afectar, en conciencia, a mi valoración final sobre “Palmeras en la nieve”.



Como es habitual he tenido que dejar pasar un día, desde que ayer terminé de leer esta monumental novela, tanto en extensión como en ambición narrativa y literaria, para poder aquilatar, meditar y madurar mi opinión antes de sentarme ante el ordenador para escribir esta reseña. Intentaré ser lo más sistemático posible a la hora de abordar su redacción para intentar referir y exponer, aunque sea someramente, los puntos, en mi opinión más relevantes y dignos de análisis de “Palmeras en la nieve” de Luz Gabás.



Llegados a este punto, y como suele ser habitual, creo que lo más adecuado, antes de entrar propiamente en materia, y pensando, especialmente, en el eventual lector de estas líneas, será hacer una breve sinopsis argumental, muy somera, obviamente, de una novela tan monumental y rica en matices. Me he decidido por transcribir, literalmente, la reseña que nos ofrece la editorial  Temas de Hoy.


“Es 1953 y Kilian abandona la nieve de la montaña oscense para iniciar junto a su hermano, Jacobo, el viaje de ida hacia una tierra desconocida, lejana y exótica, la isla de Fernando Poo. En las entrañas de este territorio exuberante y seductor, le espera su padre, un veterano de la finca Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los mejores cacaos del mundo.

En esa tierra eternamente verde, cálida y voluptuosa, los jóvenes hermanos descubren la ligereza de la vida social de la colonia en comparación con una España encorsetada y gris; comparten el duro trabajo necesario para conseguir el cacao perfecto de la finca Sampaka; aprenden las diferencias y similitudes culturales entre coloniales y autóctonos; y conocen el significado de la amistad, la pasión, el amor y el odio. Pero uno de ellos cruzará una línea prohibida e invisible y se enamorará perdidamente de una nativa. Su amor por ella, enmarcado en unas complejas circunstancias históricas, y el especial vínculo que se crea entre el colono y los oriundos de la isla transformarán la relación de los hermanos, cambiarán el curso de sus vidas y serán el origen de un secreto cuyas consecuencias alcanzarán el presente.

En el año 2003, Clarence, hija y sobrina de ese par de hermanos, llevada por la curiosidad del que desea conocer sus orígenes, se zambulle en el ruinoso pasado que habitaron Kilian y Jacobo y descubre los hilos polvorientos de ese secreto que finalmente será desentrañado”.



Desde un punto de vista técnico me ha parecido interesantísima la aportación de la autora en el prólogo de la novela, especialmente por el original uso, que Luz Gabás hace de la figura del narrador omnisciente. La voz del  narrador se referirá en segunda persona a los personajes y conjugará los tiempos verbales en futuro (cuando está refiriendo un hecho acaecido en el pasado). Personalmente me ha reportado una indescriptible emoción estética este singular arranque de la novela. Voy a transcribir unas pocas líneas del comienzo de la novela para que el lector pueda deparar en este hermoso detalle técnico.



“Esta noche os amaréis con desesperación porque sabéis que va a ser la última noche que pasaréis juntos. Nunca más volveréis a veros.
Nunca.
No será posible.
Os acariciaréis y os besaréis tan intensamente como solo lo pueden hacer dos personas angustiadas, intentando impregnarse mediante el sabor y el tacto de la esencia del otro”.



“Palmeras en la nieve” es, en mi opinión, una interesante novela épica que nos retrotrae a una página de nuestra historia muy poco conocida: la colonización española de Guinea, en concreto de la isla de Fernando Poo. Me gustaría resaltar, de un modo muy especial, la rigurosa y exhaustiva labor de documentación y conocimientos con los que Luz Gabás nos apabulla (en el mejor de los sentidos). A través de sus páginas asistiremos a una auténtica lección de etnología, de antropología, de historia de las religiones, de filología, de historia contemporánea y, todo esto, inserto en una emocionante historia. Si profundizamos un poco más en el análisis, veremos que incluso cuando la autora nos sumerge en el pasado colonial de los protagonistas, observamos que incluso el ritmo de la narración se ralentiza y se vuelve más descriptivo, como si se viese inmerso en ese ambiente húmedo y tropical. Sin embargo, veremos que cuando la autora nos narra los sucesos en tiempo presente y en Pasolobino el ritmo descriptivo es totalmente diferente.

 
Luz Gabás regula, con mucha inteligencia, el tempo de la novela, que conforme se van sucediendo las páginas va aumentando proporcionalmente el interés y cómo se va desenredando el “nudo” principal que hasta llegar al final que nos sorprenderá. Sin embargo, en mi opinión, creo que una de las cosas que menos me han gustado es recurrir al tan manido, en la actualidad, recurso a una carta o un documento que aparece en el presente y que nos ata al pasado, lo que conlleva una narración paralela sustentada en dos planos temporales bien definidos (años cincuenta y en la actualidad). Por referir un caso similar, actualmente muy de moda, de una de las últimas novelas que he reseñado en este blog, voy a citar “Las horas distantes” de Kate Morton que, a su vez, repite la misma formula que utilizó en su anterior novela “El jardín olvidado”. Por otra parte, y es mi opinión, creo que la calidad artística y literaria de ambas narraciones paralelas resulta desigual. Toda la narración en la que Luz Gabás nos retrotrae a los años cincuenta en Fernando Poo, es claramente superior, tanto en el diseño de sus personajes, como en su “arquitectura” narrativa y en toda su descripción ambiental, que la narración actual que protagoniza el personaje de Clarence. Al principio de esta reseña ya advertía que, había algunos errores que me lastraban en la valoración definitiva de esta gran novela. Uno de ellos es, insisto, en mi opinión, cuando habla de los romances de las protagonistas (no voy a dar muchas más pistas para no reventar la novela a los eventuales lectores) que me resultan francamente edulcorados y tendiendo, en algunos momentos, peligrosamente hacia la novela rosa. Deriva que perjudica claramente a la novela y creo que prescindible.



No puedo pasar sin recalar y detenerme en el análisis de los personajes que pueblan “Palmeras en la nieve”. Como es habitual he leído la novela con mucha atención y tomando constantes notas en mi cuaderno de apuntes y al repasarlas, me he dado cuenta de la riqueza y variedad de personajes y caracteres que sobreabundan en el libro. El cariño y el conocimiento con el que la autora nos pinta a los personajes nativos de Fernando Poo y su idiosincrasia. ¿Quién no puede caer enamorado y subyugado ante la belleza, la elegancia en el trazo y el diseño de un  personaje como Bisila? ¿O ante el empuje, la juventud y la virilidad de Kilian? También hermoso el estudio antropológico que Luz Gabás nos hace de los habitantes de Pasolobino y cómo el desarrollo y el paso de los años se van colando en aquella hermosa tierra de la alta montaña. Y cómo no el uso de pasolobinés.



Luz Gabás hace un uso ubérrimo, en su riqueza, del uso de la prosa. Una prosa visual, plástica, que nos transporta a aquellas tierras del trópico, que tras cerrar el libro casi nos da la sensación de haber estado allí. Me gustaría citar un breve fragmento, que aparece al principio de la novela, de una gran belleza estética y plástica que nos hace una hermosa descripción casi sensorial de la lluvia:


“La lluvia mansa y apacible se pega a los objetos y se desliza suavemente como las lágrimas, impregnando el ambiente de una contagiosa melancolía. La lluvia intensa de esta noche azota y recuerda amenazante que no se aferra a nadie, que ni la tierra la puede absorber, que muere en el mismo instante cruel en que golpea”.



“Palmeras en la nieve” es fundamentalmente una novela de amor, en medio de un paraíso terrenal que se va desmembrando. Esa historia de amor está protagonizada por Kilian y Bisila. Ésta sí que es una hermosa historia de amor, narrada con una belleza y una contención que le aleja de esa “literatura rosa”, deslizamiento que, como ya comenté más arriba, sí se produce en la narración de los amores de Clarence y Daniela.



Me ha parecido muy original que los títulos de los capítulos están escritos en dos idiomas, en castellano y dependiendo de la temática de cada capítulo en pittinglish (una mezcla de español e inglés con el que se entendían los españoles con los nigerianos), bubi (la lengua de los aborígenes de Fernando Poo) y el pasolobinés (dialecto del pirineo aragonés). También me ha parecido muy interesante el loable intento de Luz Gabás por narrarnos una parte tan desconocida de la historia de España, como es todo el proceso de descolonización en Guinea. La autora nos hace una narración objetiva de estos hechos, sin tomar partida, de un modo evidente, por ninguna de las partes.



Una de las partes de la novela que menos me han gustado o que, en mi opinión, ha quedado peor explicada, es la que cuenta la parte de la fotografía que está partida en dos (no puedo decir más, en atención a las personas que aún no hayan leído la novela) pero me resulta difícil de creer que teniendo uno de los personajes una foto, no se dé cuenta y le ayude a entender su pasado.... ( y hasta ahí puedo leer).



Llegados a este punto, me siento un poco triste porque “Palmeras en la nieve” de Luz Gabás es una novela tan rica e interesante que merecería una reseña muchísimo mayor que ésta, sobre todo, tras releer mis apuntes, porque van a  quedar muchísimos detalles por referir y analizar, pero, por desgracia no debo extenderme mucho más en esta reseña, que desbordaría la propia razón de ser, de concisión, que debe tener una reseña.



A modo de resumen final, creo que “Palmeras en la nieve” es una novela muy interesante y de obligada lectura. Una novela muy meritoria, aún más si tomamos en consideración que está escrita por una autora novel. Creo que Luz Gabás es una escritora ciertamente dotada para la literatura y en esta novela, en líneas generales, nos lo demuestra. Pienso que, con el paso del tiempo, Luz Gabás puede convertirse en una autora importante. Esperaré con mucho interés sus nuevos trabajos para, ojalá, confirmar que estamos ante una autora a “seguir”.



Dicho todo lo cual, y atendiendo a todo lo ya referido y de acuerdo con mi manera de entender el arte literario, creo que la puntuación más ajustada y que haría más justicia a la novela “Palmeras en la nieve” de la escritora oscense Luz Gabás, sería de un 8,25/10.

© Luis Alberto Cao

(Para ilustrar esta reseña os dejo el Booktrailer de la novela, y una entrevista a Luz Gabás)




miércoles, 13 de junio de 2012

Entra en mi vida. Clara Sánchez.


Título: Entra en mi vida.
Autor: Clara Sánchez
Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín.
ISBN: 978-84-233-2517-7.
Fecha de publicación: 20 de marzo de 2012.
Páginas: 480.



Todo tiene que ver con el amor. El amor es nuestra maldición. Nos hace felices, nos esclaviza, nos corrompe, nos enseña a odiar. Todo se hace o no se hace por amor. Parece algo bueno, pero de verdad te digo que si no existiese el amor no habría guerras” (“Entra en mi vida”. Clara Sánchez.)



Cuando me planteé traer a este blog literario la novela “Entra en mi vida”, lo hice, fundamentalmente, tentado por la curiosidad de ver cómo Clara Sánchez abordaba un tema tan complejo, espinoso y tan de rabiosa actualidad como el de los niños robados. Después de su atenta y reflexiva lectura, me he sentido, en algunos aspectos, un poco defraudado. A modo de una primera valoración, me gustaría precisar que me ha parecido una novela “correcta”, por momentos, incluso, bien escrita, pero que, en líneas generales, no ha conseguido emocionarme, salvo algunos momentos puntuales. Y, al menos, para mí una de las funciones de la obra artística es conmover al lector, síntoma de que le ha insuflado vida. En este caso, que estamos analizando, es una lástima porque, en mi opinión, creo que “Entra en mi vida” es una novela bastante irregular que alterna momentos de una apreciable altura literaria, con otros francamente flojos en el que la autora parece naufragar, desbordada por la propia historia que nos narra.
Da la impresión de que por momentos la desborda. Sin embargo, es justo reconocer, que su planteamiento y su manera de enfocar la novela, a priori, me resultaba atractivo y prometedor. A lo largo de esta reseña, intentaré analizar y desgranar, con mayor detenimiento y rigor, todas estas apreciaciones.

Como ya es habitual, en primer lugar y a modo de pórtico a la reseña propiamente dicha, me voy a permitir transcribir, textualmente, el resumen que nos ofrece de “Entra en mi vida” de Clara Sánchez, la propia editorial Destino, sobre todo para contextualizar este análisis, de cara al eventual lector de estas líneas.

 “En los años ochenta, cuando Verónica tiene diez años, descubre en la vieja cartera de su padre la fotografía de una niña que jamás ha visto antes, una foto acerca de la cual su intuición le dice que mejor no preguntar. Tras ese episodio, ha vivido siempre con la percepción de que la tristeza, las discusiones y los silencios en casa escondían algo de lo que nadie quería hablar. Años después, la enfermedad de la madre enfrenta a una Verónica adolescente cara a cara con un pasado del que lo desconoce casi todo, un pasado robado que la acerca más y más a esa niña de la fotografía.
Por su parte, Laura siempre ha sentido que algo no encajaba en su familia. Ha crecido insegura, bajo la sombra de una abuela absorbente y una madre que apenas le ha hecho caso. Un día, Verónica entra en la zapatería en la que trabaja Laura y, con una sola mirada de esa chica resolutiva y tenaz, Laura comprenderá que hay momentos decisivos que suponen un antes y un después en la propia vida, aunque a veces resulte difícil reconocerlos.
Desentrañar la enrevesada madeja de mentiras y manipulaciones que ha conformado sus vidas les descubre que el precio de pelear por la verdad exige un amor sin fisuras y un coraje extraordinario, porque el camino es aventurado y de no retorno y, tras una espiral de emociones al límite, se acabará revelando también como muy peligroso”.


La novela “Entra en mi vida” está estructurada en tres partes y en sesenta breves capítulos, que siguen una “cierta” linealidad cronológica, aunque en algunos casos se producen algunos saltos temporales, y que abarca una arco que va, aproximadamente,  desde los 8 años de las protagonistas hasta su mayoría de edad. La novela está narrada, alternativamente, por las voces de las dos protagonistas Verónica y Laura y vemos que, conforme avanza la narración, va ganando, en peso narrativo, la voz del personaje de Laura. Resulta evidente, simplemente basta con reparar en dónde pone la autora el acento de la voz narrativa, que “Entra en mi vida” es una novela de un planteamiento, claramente, intimista. Planteamiento, que en mi opinión, no resulta, tal vez, el más adecuado para narrar una historia como ésta. Este inadecuado planteamiento, insisto, en mi opinión, lastra el relato y da pie a un final que no acaba de ser satisfactorio, porque el lector termina de leer la novela y siente que se le ha hurtado una parte de la información. Por eso, particularmente, el final de la novela me ha dejado una difusa sensación de insatisfacción.



El planteamiento inicial de la novela, me ha resultado muy interesante, especialmente por la propuesta que nos hace Clara Sánchez  de desplazar el foco de esta historia a la mirada de los niños, de los que realmente sufren esta situación. Y como a través de sus ojos perciben el dolor de sus padres y de las personas que les rodean. Eso, como decía, en la parte inicial de la novela.


En cuanto al análisis de los personajes, al igual que, en general, toda la novela, me han parecido desiguales. Junto con algunos personajes compactos, bien trazados, creíbles, Clara Sánchez nos plantea otros planos, grises y poco desarrollados. Personalmente me ha, gustado bastante el personaje de Laura, el de Betty y, muy especialmente, el de Lilí. Personaje éste último trazado con vigor y con veracidad. En mi opinión uno de los grandes aciertos de este novela, aunque al final de la novela queda muy diluido. Particularizando un poco más este análisis, creo que Laura, en concreto las narraciones de Laura, son las que salvan este relato, indudablemente muy superiores a las de Verónica. Me ha parecido muy interesante todo su desarrollo psicológico y cómo, a modo de ejemplo y con mucho acierto, Clara Sánchez, en sus primeras referencias de ella nos cuenta esa desilusión de la niña Laura cuando no es admitida para la Escuela del Ballet Nacional y cómo, a partir de este hecho, caracteriza al personaje, dándonos su pulso dramático y “vital” a lo largo de toda la novela. También me ha gustado el enfoque que ha dado la autora de Betty, la madre de Verónica, esa mujer que arrostra un terrible trauma que ha lastrado su vida, marcándole un antes y un después. Como comentaba un poco más arriba, creo que el personaje más conseguido, tanto desde un punto psicológico como por su hermoso trazado es, sin duda alguna, el de la abuela Lilí. Una mujer que veremos cómo va creciendo, en su complejidad, conforme va a avanzando la novela y que termina por engullir a un personaje tan lineal y tan gris como el de su hija Greta (personaje episódico y al que Clara Sánchez, en mi opinión, no ha sabido sacarle todo el provecho que podía ofrecer).


 
Desde un punto de vista meramente estilístico, “Entra en mi vida” es una novela con una prosa funcional y actual, que sin grandes alharacas sirve de vehículo para narrarnos esta historia. Me ha hecho mucha gracia una expresión que la autora repite varias veces “tener un hueso de melocotón en la garganta”, ignoro su procedencia pero me ha parecido muy graciosa y sobre todo muy plástica y descriptiva.



Como comentaba al principio tal vez lo que menos me ha gustado ha sido el final de la novela y su modo de rematarla, que en mi opinión deja demasiados flecos en especial el más importante, y hasta ahí puedo leer, como decía el clásico, para no reventar el final a los posibles lectores La escena final en casa de Greta y Lilí me ha dejado un poco frío, tal vez haya tenido mucho que ver la, por desgracia, hilarante y poco afortunada intervención y desenlace del guardaespaldas bosnio, que me ha parecido francamente lamentable.



Me gustaría extenderme algo más en la “peripecia” romántica o sentimental de Verónica y Laura. Toda esta parte más “rosa” me ha resultado bastante forzada y poco creíble, por así decirlo como un poco metida con calzador. De hecho, y al menos esa es mi opinión, todo el relato de la relación de Mateo con Verónica me parece poco creíble y  con la única finalidad, desde un punto de vista argumental, de presentar la aparición del personaje de Valentín. Es más, creo que la aparición de Mateo y de Valentín, que en mi opinión poco o nada aportan al relato central, sino que más bien, al contrario, le restan fuerza y credibilidad. En cualquier caso, parece que estos personajes colaterales, no son más que una excusa, un circunloquio para explicar la aparición de Valentín en la vida de Laura.



A pesar de todo lo dicho creo, honestamente y en líneas generales, que “Entra en mi vida” es una novela bastante bien escrita, que aborda el tema de las adopciones ilegales desde un punto de vista humano, narrado en primera persona por las principales victimas de este deplorable “mercadeo negro”. Una novela de sentimientos contenidos, profunda en su análisis del sufrimiento ante la incertidumbre de quienes somos y de dónde venimos. Y profundiza sobre la eterna cuestión de si el conocimiento de la verdad, está por encima de vivir confortablemente instalado en una mentira. Tras su lectura atenta, me sentí un poco entristecido porque creo que Clara Sánchez podía haber dado mucho más que sí en esta novela, porque, sin duda, a la vista de su anterior novela “Lo que esconde tu nombre”, tiene talento y oficio más que de sobra para haber redondeado y rematado esta novela, que a mi modo de ver y entender la literatura no acaba de satisfacer, plenamente,  las necesidades de información del lector y deja la sensación de que se le ha hurtado información. Dicho todo lo cual, quedo expectante ante la publicación de su próxima novela,



Como suele ser habitual es una lástima que, por las restricciones propias de lo que debe ser una reseña literaria, no pueda, ni deba, explayarme en algunos detalles técnicos que me han parecido muy interesantes, como por ejemplo, la manera con la que Clara Sánchez, en algunos momentos, solapa y entremezcla ambas tramas. Es precisamente en esos pequeños detalles técnicos donde se mide, en mi opinión, la valía y el talento de un buen escritor. En mi cuaderno de apuntes quedan bastantes detalles y bastantes comentarios… en cualquier caso, eso es señal de que “Entra en mi vida”, a pesar de sus limitaciones y elementos claramente mejorables, resulta una novela interesante para su lectura y análisis.



Dicho lo cual y atendiendo a todo lo ya referido con anterioridad, e intentando ser lo más fiel posible a mi conciencia y a modo de entender el arte de la literatura, creo que la puntuación más fiel y ajustada para juzgar la novela “Entra en mi vida” de la escritora alcarreña Clara Sánchez, sería de un 7,00/10

© Luis Alberto Cao

(Para ilustrar esta reseña os dejo el book trailer de la novela y una interesante entrevista a Clara Sánchez)







jueves, 7 de junio de 2012

La sombra de la sirena. Camilla Lackberg


Título original: Sjöjungfrun.
Autor: Camilla Lackberg.
Traducción: Carmen Montes Cano.
ISBN: 978-84-15532-00-2
Editorial Destino.
Colección Áncora & delfín.
Páginas: 440.
Año de publicación: 2012.




“La sombra de la sirena” de la escritora sueca Camilla Lackberg, es la sexta novela de la serie de la serie del matrimonio formado por la escritora, metida a investigadora, Erica Falck y su marido el policía Patrick Hedström. Camilla Lackberg es una de la más reputadas escritoras de novela negra escandinava y que tiene, en todo el mundo, toda una legión de seguidores y admiradores. Con estas cartas de presentación he abordado la lectura y posterior reseña de esta novela. En primer lugar me gustaría decir que Camilla Lackberg es una autora con un gran dominio técnico del oficio narrativo. Maneja con una gran destreza los “tempos” de la novela lo que produce una constante sensación de tensión narrativa en el lector. En cualquier caso, más adelante, me detendré, con más detalle, en el análisis de éste y otros particulares dignos de mención a la hora de reseñar “La sombra de la sirena” y por ende toda la producción literaria de su autora.



A modo de toma de posición inicial me gustaría señalar que, al igual que todos los demás libros de la serie, resulta ameno, entretenido, fácil de leer y, en algunos momentos, francamente adictivo, fundamentalmente por su técnica narrativa a la hora de estructurar e imbricar las tramas paralelas que conforman el relato, como expondré más adelante. Sin embargo, he encontrado algunos puntos negativos, que no me resultaron tan evidentes en anteriores novelas, y que, tengo que reconocer, que ensombrecen mi valoración final sobre esta novela.



En cualquier caso, y antes de entrar en un análisis más minucioso y pormenorizado, creo que lo más adecuado, en este punto, y especialmente pensando en el eventual lector de estas líneas, será hacer una somera sinopsis argumental que ayude a centrar y enmarcar el objeto de esta reseña. Voy a transcribir el resumen, que a modo de contraportada de la novela, con la que nos ilustra la editorial Maeva.


“Un hombre desparece en Fjällbacka sin dejar rastro. Pese a que Patrik Hedström y sus colegas de la policía han hecho cuanto han podido para encontrarlo, nadie sabe si está vivo o muerto. Al cabo de tres meses, lo encuentran finalmente congelado en el hielo. Cuando averiguan que el escritor Christian Thydell,  no de los amigos de la víctima, lleva más de un año recibiendo cartas anónimas plagadas de amenazas, todo se complica.
Christian trata de restarle importancia, pero su amiga Erica Falck, quien lo ayudó en la escritura de su primera y exitosa novela, La sombra de la sirena, es consciente del peligro. La policía no tarda en comprender que el asesinato y las cartas están relacionados.
Alguien odia a Christian profundamente, y ese alguien parece que no dudará en cumplir sus amenazas…”



Antes de sentarme a escribir esta reseña, he meditado bastante acerca de ella, intentando enfriar mis emociones tras su lectura, para intentar analizar “La sombra de la sirena” del modo más objetivo y desapasionado posible, algo que considero indispensable, a la hora de realizar un análisis de cualquier obra, en este caso, literaria. En esa fase de reflexión he intentado comparar, con otras obras suyas anteriores, esa “posible” evolución artística en su faceta como escritora. Sin embargo, tengo que reconocer que, en mi opinión, no he encontrado ningún claro avance durante todas sus obras. De hecho, ya desde su primera novela “La princesa del hielo” Camilla Lackberg, ha prefijado ese estilo inconfundible, esa manera de narrar las historias, que poco, o nada, han evolucionado hasta esta última novela publicada en España.



Precisamente este blog de literatura se abrió con la reseña de una de sus novelas “Las huellas imborrables” y repasándola me doy cuenta que prácticamente todo lo dicho para aquella novela serviría para ésta. Voy a entresacar y transcribir algunos fragmentos de dicha reseña, que en esta  novela y prácticamente desde la primera de la serie, puedo seguir suscribiendo en su integridad:


El éxito de Camilla Lackberg es la sabia mezcla de las diferentes tramas que tejen la narración y su manera de irlas imbricando a lo largo de la novela. En estas novelas vemos el peso del pasado en nuestra vida presente y cómo éste nos lastra continuamente. En todas sus novelas vemos cómo hechos acaecidos en el pasado son determinantes en los crímenes que suceden, y por lo tanto en su resolución y esclarecimiento.

No se puede decir que en puridad sus novelas pertenezcan, propiamente dicho, al género negro. Vemos continuos guiños al lector, el desarrollo de la vida de pareja y de las historias personales de los protagonistas, golpes de humor, etc, que de algún modo han sido la clave del éxito de sus novelas. Otra de las grandes ventajas de esta saga es que podemos leer las novelas independientemente porque, a pesar de seguir un hilo conductor que es la relación entre los protagonistas el policía Patrik Hedström y la escritora, metida a investigadora policial, Erica Falck, resultan plenamente comprensibles independientemente; y de ello ya se preocupa la autora, aclarándonos los hechos, sobre todo de la vida personal de los protagonistas, que han ocurrido en anteriores entregas.

En suma, una novela recomendable, fácil de leer, muy entretenida para pasar un buen rato disfrutando de la lectura. Una obra con todos los ingredientes para ser, al igual que todas las otras novelas de la serie, un best-seller. Aunque personalmente echaría de menos alguna progresión más en su literatura, porque cada nueva novela de la serie no aporta mucho más que la anterior”


 
Como comentaba al principio esta novela me ha producido una sensación agridulce. Agridulce porque tal vez sea una de las mejores de la serie, al menos esa es mi opinión, pero que sin embargo, me ha decepcionado profundamente en su resolución, en su remate. “La sombra de la sirena”, en ese aspecto, me ha parecido un texto que la autora no ha logrado rematar satisfactoriamente, cosa que sí ocurre en otras, como por ejemplo en “Las huellas imborrables”. Analizando detenidamente la novela he encontrado bastantes incoherencias en la resolución del caso. No voy a exponerlas, porque sería reventar la novela y creo que es una novela muy entretenida y que mantendrá a lector en tensión hasta la última página, pero le sugiero al atento lector de “La sombra de la sirena” que repare en los numerosos cabos que quedan sueltos en la resolución de la novela. A poco que reflexionemos sobre ella nos aparecerán muchas dudas que nos dificultarán hacernos “creíble” el libro. Y ese es uno de sus principales defectos. Hasta esta novela había considerado a Camilla Lackberg como una escritora que, especialmente, se distinguía en ese difícil arte que es saber terminar las novelas, sobre todo tratándose de novela negra, de modo que todas las piezas de relojería que la componen encajen perfectamente, con suavidad, sin estridencias.



Respecto al tema del final de la novela, además de lo ya dicho, la autora nos propone un final abierto que a mí, particularmente, no me ha gustado nada, con la única finalidad de enganchar al lector para que lea su próxima novela.  Y pienso, honestamente, que una autora de su éxito y de su talento no requiere de esto para seguir vendiendo decenas de miles de libros en todo el mundo.



En “La sombra de la sirena” también se puede observar que es una novela “tramposa”, quiero decir, que el lector siempre va por detrás de lo que van conociendo los protagonistas lo que nos pone de clara inferioridad. Esto, sin duda, contribuye al efectismo de la novela, a prender y enredar al lector, pero sin embargo, en mi opinión, creo que una autora de la talla de Camilla Lackberg no debería recurrir a esas triquiñuelas.


Dicho todo esto, por así decirlo la parte que menos me ha gustado, tengo que reconocer que “La sombra de la sirena” es una novela muy interesante en la que la autora, en mi opinión, da un paso más en el estudio y en análisis de los personajes, en esta novela especialmente torturados. Especialmente reseñable ese ambiente opresivo, de miedo, de silencios... que la autora sabe dibujar con tanta maestría y cómo sabe transmitirlo a lector.


Uno de los pilares que cimentan el éxito de estas novelas es la sabia mezcla de los relatos de la vida privada y familiar de los protagonistas, que van evolucionando en cada novela, aderezados con las tramas de la investigación y cómo los hechos acaecidos en el pasado golpean violentamente en el presente (ésta es una de las características fundamentales de sus obras). Camilla Lackberg construye sus  novelas, y por supuesto ésta, basándose en un relato “deconstruido” y fractal. Quiero decir, el libro se estructura en breves fragmentos que se van intercalando con mucha habilidad, dejando las “hebras” del relato en lo más interesante para retomarlos algunas páginas después. Esta técnica narrativa resulta muy interesante porque la autora, cada pocas páginas, nos va dejando con la “miel en los labios”. Como es habitual los finales siempre resultan totalmente inesperados, como una buena novela negra, pero como ya comenté, en este caso, creo que el final resulta demasiado “inesperado” y poco convincente. Aunque también me ha gustado la idea de hacer que toda clave del misterio pase por el libro de un joven autor de Fjällbacka que se titula “La sombra de la sirena”.



En definitiva y a modo de resumen, creo que “La sombra de la sirena” es un libro muy entretenido y adictivo que, sin duda, será una lectura grata. Pero eso no quita que, en mi opinión, la autora esté inserta en una dinámica en la que todas sus novelas están cortadas, exactamente, por el mismo patrón. Echo de menos que Camilla Lackberg no haya intentado avanzar o progresar en su manera de escribir y, sin embargo, se haya acomodado a este tipo de literatura que, indudablemente, tanto éxito y reconocimiento le ha proporcionado. Creo que la autora se muestra excesivamente cicatera a la hora de explorar nuevos caminos y nuevas perspectivas literarias. Pero bueno, eso ya es una opinión muy personal.



Dicho todo lo cual, y atendiendo todo lo reflejado con anterioridad en esta reseña y bajo mi manera de entender la crítica literaria, creo que la puntuación más adecuada y que haría más justicia a la novela “La sombra de la sirena” de la autora sueca Camilla Lackberg, sería de un 7,00/10

© Luis Alberto Cao
(Para ilustrar esta reseña os dejo un video de Fjällback, pequeña ciudad en la que se desarrollan todas las novelas de Camilla Lackberg, además ella es nacida allí)