sábado, 29 de septiembre de 2012

La conjura de Cortés. Matilde Asensi


Título: La conjura de Cortes.
Autor: Matilde Asensi.
Editorial: Planeta.
ISBN: 9788408008033
Año de publicación: 2012.
Páginas: 384.




“La conjura de Cortes” es la última novela publicada por Matilde Asensi y que cierra su trilogía “Martín Ojo de Plata” sobre el siglo de Oro español. A modo de una primera toma de posición, y sin entrar a fondo en el análisis, creo que “La conjura de Cortés” es una novela entretenida, sin grandes pretensiones y que, por desgracia, quedar por debajo de las expectativas que un mayor dominio del oficio literario por parte de la autora podía haber proporcionado. Sin embargo, es justo reconocer que es capaz de cerrar, condensar y satisfacer todas las expectativas abiertas por la trilogía. Sin lugar a dudas es una novela cuyo final satisface plenamente al lector que busca, exclusivamente, una novela de entretenida, que le haga pasar el rato. Sin embargo, si entramos en una análisis más riguroso y escrupuloso enseguida resulta notorio que adolece, en mi opinión, de algunos defectos que devalúan, en cierto modo, mi valoración final sobre ésta, por otra parte, entretenida y, en algunos momentos puntuales, incluso interesante novela, pero que me da la sensación que podía haber dado, literariamente, mucho más.



Pero creo que, antes de pasar a un análisis más exhaustivo de “La conjura de Cortes”, lo más adecuado y pertinente sería pergeñar, siquiera someramente, una breve sinopsis argumental de la novela, para situar, si ha lugar, al eventual lector de estar reseña. Para tal fin utilizaré la recensión de la editorial Planeta, obviamente laudatoria, en mi opinión en demasía.


La conjura de Cortés culmina el recorrido de Matilde Asensi por el Siglo de Oro español, visto esta vez desde la Nueva España. Una manera de contemplar la historia que le ha hecho acreedora del reconocimiento de los lectores y la crítica, y que, cómo no, está plagada de intrigas, corrupción, aventuras e imaginación.
En esta novela, Catalina se ve obligada a desenmascarar una gran conjura ideada por sus enemigos para derrocar al rey de España. La aparición de un mapa que desvela dónde encontrar el legendario tesoro de Hernán Cortés desempeñará un papel clave en el plan de Catalina para descubrir a los traidores y cumplir su palabra de acabar con los Curvo.
La doble personalidad de Catalina Solís/Martín Nevares se enfrentará además a un grave peligro para su equilibrio: el amor. Una vez más, Matilde Asensi sorprenderá a sus lectores con un final inesperado.
Un broche de oro para la trilogía de Martín Ojo de Plata que siguen millones de lectores.”


En primer lugar me gustaría reseñar que la trilogía “Martín Ojo de Plata” es una trilogía con una coherencia interna que ensambla y sirve de hilo de conductor a las tres novelas que la componen (Tierra firme, Venganza en Sevilla, La conjura de Cortés), no es, como por desgracia estamos comprobando por otras “famosas” trilogías que se están vendiendo tan bien, tres libros forzadamente agrupados en una trilogía. En “Martín Ojo de Plata” podríamos hablar, en cierto modo, de una extensísima novela en tres partes. He puesto la salvedad “en cierto modo” puesto que Matilde Asensi, constantemente nos va recordando episodios ocurridos en las novelas anteriores, probablemente para hacer más fácil la lectura de los “episodios” sueltos, pero que, sin duda, al menos esa es mi opinión, perjudica el resultado y la valoración final de la trilogía. Tal vez la autora ha sido víctima del marketing editorial a la hora de decidirse a escribir una trilogía. Sin duda alguna, por lo expuesto más arriba, el resultado artístico final hubiese sido mucho mejor de haber condensado la trilogía en una voluminosa novela, en tres partes.


Conforme avanzaba en la lectura de esta novela, no he podido sustraerme a evocar a autores españoles como Ortega y Frías, Fernández y González o Pérez Escrich. Sin duda Matilde Asensi bebe de esta tradición decimonónica del folletín histórico español. Al final de esta reseña, en la parte del comentario, precisaré mi opinión respecto de la manera de escribir de Matilde Asensi.


Matilde Asensi, nos plantea la novela con la voz narrativa, en  primera persona en la figura de Martín Ojo de Plata. Es evidente que está decisión narrativa por parte de la autora será determinante para el devenir de la narración. Personalmente, y al menos esa es mi opinión, no soy muy partidario para este tipo de novelas del uso de la narración en primera persona que lastra y, de algún modo, constriñe el punto de vista a la hora de narrar un fresco histórico.


En lo que respecta al diseño de los personajes, tengo que reconocer que ha resultado, por decirlo de alguna manera, desigual. Por lo general Matilde Asensi, nos plantea unos personajes toscos, en lo que respecta a su caracterización. Echo de menos unos personajes más “carnales”, que muestren unos perfiles más poliédricos y, tal vez, menos maniqueos. El personaje central y protagonista de la novela, así como de toda la trilogía, Catalina y su “alter ego” Martín Ojo de Plata, me produce una sensación difusa que no me acabo de creer y que no termina por encandilarme. He reflexionado bastante sobre el por qué este personaje me ha resultado difícil de creer. Fundamentalmente podría apoyar esta aseveración en su incoherencia histórica en lo que representaba, por desgracia, el papel de la mujer en aquella época. Resulta altamente increíble que su tripulación, enteramente masculina, respetará de ese modo a una mujer, que por muy travestida que estuviese, a todos les resultaba evidente su feminidad. Sin embargo, el punto más débil de todo el relato es la incapacidad de Matilde Asensi para saber narrar de un modo convincente la “hebra” romántica o sentimental de la novela. Tal vez ese sea el gran handicap de la autora que, en mi opinión, no ha sabido coger el punto a la narración “romántica” que se esboza continuamente pero nunca se resuelve.

Por otra parte, en mi opinión, la autora se pierde en demasiados “meandros” del relato central que poco o nada aportan a la narración y que, sin duda, distraen y alejan al lector del relato principal. Por decirlo de alguna manera le llamaría “digresiones gratuitas”.


Desde un punto de vista formal Matilde Asensi abusa de los diálogos. De acuerdo, entiendo que el uso de los diálogos proporciona dinamismo a la narración, pero es que en “La conjura de Cortes” el uso sobreabundante de los diálogos empobrece literariamente la narración. Es precisamente este empobrecimiento literario es la razón por la cual, al principio de esta reseña, emparentaba esta trilogía con el folletín español del siglo XIX. No puedo resistirme a comentar que, al leer la novela, me recordaba vivamente a la serie del Capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte. Es evidente que Matilde Asensi en esta trilogía es deudora de Pérez Reverte. Por ejemplo en los usos arcaicos del lenguaje, en la caracterización de sus personajes, así como el ya referido aire “folletinesco”. Sin duda está sensación que me producen de “déjà vu” estas dos series de novelas, sea la formación periodística de los autores. Me explico. Los autores que provienen del mundo periodístico, excepto algunas honrosas excepciones, suelen escribir con una prosa demasiado pegada a la crónica periodística... particularmente me resulta una literatura que, independientemente de que suelen novelas muy entretenidas, no me acaba de satisfacer ni estilística ni artísticamente (pero eso ya es una opinión muy personal). Otro punto en el que me gustaría detenerme, centrándome un poco más en el análisis lingüístico de la novela, es en el uso arcaizante, en algunos diálogos, del castellano, buscando emular e imitar el lenguaje del siglo de Oro. Loable intento éste, que duda cabe, pero que junto con expresiones bastante ajustadas a la época, la autora desliza expresiones que dudo muchísimo que se utilizasen en aquella época. Echo de menos, también, tratándose de una novela con sabor marinero, la poca utilización de un léxico tan rico, extenso y prolijo como es el propio de la marinería, que es un todo submundo dentro del léxico de nuestro idioma. En ese aspecto me parece que hace un uso paupérrimo del lenguaje, que se prestaba, hablando con la propiedad que se presupone a las gentes de mar, a un desbordante “mar” de palabras del léxico de las gentes de la mar. Llegados a este punto, no me voy a resistir a citar, textualmente, un interesante fragmento que nos muestra una curiosa etimología:


“—Un hurakan —porfió—. Ah, perdonadme. Es una palabra maya, el nombre de uno de nuestros antiguos dioses, el dios que, con su aliento, creó la tierra. Nosotros llamamos hurakan a esos grandísimos vientos y grandísimas lluvias que provocan tempestades muy excesivas y destruyen los pueblos, arrancan los árboles y hunden las naos levantando el agua hasta los cielos”.


En “La conjura de Cortés” Matilde Asensi cierra el circulo de la trilogía y, honradamente, creo que lo hace de un modo bastante correcto, dados los mimbres que sustentan la novela, satisfaciendo las expectativas del lector. Aunque en mi opinión, con mucha diferencia, la mejor novela de toda la trilogía es “Venganza en Sevilla”.

Como ya comenté un poco más arriba, me ha distanciado un poco en la lectura de “La venganza de Cortes”, las continúas referencias que Matilde Asensi hace de circunstancias acaecidas en novelas anteriores. Entiendo, por una parte, que estas referencias sirven para recordar al lector determinados hechos, pero su uso, en algunos momentos abusivos, en mi opinión, distancian y ralentizan la acción. Supongo que todo esto viene por esa división forzada de esta historia en tres novelas y por el hecho de intentar hacer “leíbles”, y por tanto “vendibles”, las novelas independientemente, de modo que sean lo más inteligibles posibles. Del mismo modo que critico esa división artificial por parte, probablemente, de la editorial Planeta, no me duelen prendas en destacar la magnífica y muy cuidada edición de la trilogía “Martín Ojo de Plata” por parte de Planeta.


Por último y para no extenderme ya mucho más, en la reseña de esta novela y entrando, más propiamente, en la parte del comentario, tal y cómo anunciaba al comienzo de la reseña, me gustaría añadir unas palabras sobre la escritura de Matilde Asensi. Creo, honestamente, que la autora está muy lastrada, a la hora de su estilo literario, por su profesión periodística y ese estilo propio de su profesión. El uso sobreabundante de los diálogos, si bien puede parecer adecuado a una novela de “acción”, de “aventuras”, me parece exagerado, así como su narración demasiado “periodística”. Personalmente echo de menos una mayor elaboración literaria y una más cuidadosa planificación formal y estilística. “La conjura de Cortes” creo que es una novela entretenida y amable de leer, pero que, por desgracia, no me aporta nada y probablemente dentro de un tiempo no  dejará ningún poso en mí y es una pena, porque Matilde Asensi creo que tiene capacidad para dar el salto y abordar novelas con mayor calado y ambición literaria. Y precisamente si me muestro exigente con esta autora es porque creo que puede dar mucho más de sí, abandonando este camino de literatura fácil (de leer y especialmente de vender) por el que ha elegido desarrollar su carrera literaria.


Dicho todo lo cual, creo que, tras valorar con la mayor honestidad posible y siendo fiel a mi conciencia y a mi manera de entender el arte literario, creo que la valoración que haría más justicia a la novela “La conjura de Cortes” de la escritora alicantina Matilde Asensi, sería de un 6,25/10.
© Luis Alberto Cao

lunes, 10 de septiembre de 2012

Misión Olvido. María Dueñas



Título: Misión Olvido
Autor: María Dueñas.
Editorial: Temas de Hoy.
ISBN: 9788499981789
Fecha 1ª edición: Marzo 2012.
Páginas: 512.



“Estos días azules y ese sol de la infancia” 
(Antonio Machado.Éste fue el último verso del poeta que apareció en su bolsillo antes de morir en Colliure).

“Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.”
(Luis Cernuda)





Cuenta la leyenda que en cierta ocasión, mientras Aristóteles enseñaba a sus discípulos, mostró su desacuerdo con determinados postulados de su maestro, el gran Platón. Uno de sus escandalizados discípulos, se encaró con Aristóteles y le dijo, airadamente, que cómo se atrevía a mostrarse en desacuerdo con los postulados de su maestro y amigo, ya reconocido, en aquella época, como una auténtica eminencia. A lo que el que el gran filósofo de Estagira, probablemente otra de las mentes más preclaras que han poblado este mundo, contestó, tal y como nos ha llegado reflejado en el adagio latino, “Amicus Plato sed magis amica veritas”.Que podríamos traducir, de un modo un poco heterodoxo, como “Claro que soy amigo de Platón, pero aún lo soy más de la verdad”.



He querido encabezar esta reseña, con esta famosa anécdota histórica que, sin duda alguna, ilustra y enmarca perfectamente la sensación que he sentido tras la minuciosa y atenta lectura del último libro publicado por la escritora puertollanera María Dueñas. He necesitado un par de días, tras su lectura, para acrisolar todo este vendaval de sensaciones que me ha evocado ( y asolado) para intentar verter en estas líneas mi opinión al respecto de “Misión Olvido”. A modo preliminar, y para fijar el tono de lo que ha de ser esta reseña, me gustaría anticipar que, por una parte, y en una primera instancia, me he sentido muy defraudado por esta novela, sobre todo teniendo en cuenta su anterior novela, la magistral “El tiempo entre costuras”, pero sin embargo, después de dejar reposar la lectura he dado cuenta que, aún siendo netamente inferior a su anterior novela, muestra algunas facetas, algunos detalles, que merecen un detenido y pormenorizado análisis que es lo que me propongo llevar a cabo en estas líneas.



Como ya es habitual, y para enmarcar y situar al eventual lector de estas líneas, creo que lo más adecuado sería proceder a hacer una breve sinopsis argumental de “Misión Olvido”. Voy a transcribir, literalmente, la sinopsis que de ella hace la propia editorial ya que me parece bastante correcta y ajustada al fin que nos concierne (a pesar de que al final resulta bastante apologética).


Incapaz de recomponer sus propios pedazos, la profesora Blanca Perea acepta a la desesperada lo que anticipa como un tedioso proyecto académico. Su estabilidad personal acaba de desplomarse, su matrimonio ha saltado por los aires. Confusa y devastada, la huida a la insignificante universidad californiana de Santa Cecilia es su única opción.El campus que la acoge resulta, sin embargo, mucho más seductor de lo previsto, agitado en esos días por un movimiento cívico contrario a la destrucción de un paraje legendario a fin de construir en él un enorme centro comercial. Y la labor que la absorbe—la catalogación del legado de su viejo compatriota Andrés Fontana, fallecido décadas atrás—dista enormemente de ser tan insustancial como prometía. A medida que se afana en vertebrar la memoria de aquel hispanista olvidado, junto a ella va ganando cercanía Daniel Carter, un colega americano veterano y atractivo que no ocupa el sitio que debería ocupar. Entre ambos hombres, uno a través de sus testimonios póstumos y otro con su complicidad creciente, Blanca se verá arrastrada hacia un entramado de sentimientos encontrados, intrigas soterradas y puertas sin cerrar.¿Por qué nadie se preocupó nunca de rescatar lo que Andrés Fontana dejó a su muerte? ¿Por qué, después de treinta años, alguien tiene interés en que todo aquello se destape al fin? ¿Qué tiene que ver la labor inconclusa del viejo hispanista con todo lo que está ocurriendo ahora en Santa Cecilia? ¿Qué le movió a desempolvar la historia no contada de las misiones del Camino Real? Antes de encontrar respuestas, Blanca aún tiene mucho que entender. Amores cruzados, certezas a medias e intereses silenciados que acabarán por salir a la luz. Viajes de ida y vuelta entre España y Estados Unidos, entre el presente y el pasado de dos lenguas y dos mundos en permanente reencuentro. Entre el hoy y el ayer de aquellos trasterrados que, saltando fronteras y obstáculos, vivieron a caballo entre ambos empujados por la necesidad, el deber o la pasión. Desde los viejos franciscanos que a lomos de mulas fundaron las míticas misiones californianas a los hispanistas y escritores exiliados que a pesar de la nostalgia nunca lograron regresar. De los militares norteamericanos que llenaron la España agridulce de los años cincuenta de bases, dólares y cigarrillos rubios a un impetuoso estudiante dispuesto a cualquier cosa por una mujer. Con todos ellos entreverados en la propia historia de Blanca, Misión Olvido compone una narración emotiva e intensamente humana. Una novela luminosa, un tributo a las segundas oportunidades, la reconciliación y la reconstrucción. El reencuentro con la autora que nos cautivó entre costuras y nos volverá a seducir con una misión inolvidable”.



Voy a intentar ser lo más sistemático posible a la hora de analizar esta novela, que se presta a un prolijo estudio. Al final de esta reseña, en la parte más propia del comentario, me permitiré hacer algunas consideraciones de tipo personal al respecto.



Desde un punto de un punto de vista formal, de su arquitectura narrativa, “Misión Olvido” está narrada en una estructura anidada, a modo de las famosas muñecas rusas. Para intentar ser lo más didáctico posible diríamos que la novela lleva tres tramas fundamentales, a tres niveles temporales y narrativos diferentes. La trama “A”, por así llamarla” haría referencia al tiempo presente y es narrada en primera persona por la protagonista, la profesora Blanca Perea. Una segunda trama “B” sería el relato del profesor Andrés Fontana y por último una tercera trama “C” que narra la peripecia de su alumno Daniel Carter. Estas dos últimas narradas en tiempo pretérito y por un narrador omnisciente. En este punto me gustaría hacer una breve digresión. He recibido varios correos electrónicos de los amables amigos que seguís con tanto interés este modesto blog literario, pidiéndome que explicase que quiero decir cuando hablo de la figura del narrador omnisciente. Así es que voy a aprovechar esta ocasión para intentar, de la mejor manera posible, dar una respuesta. Cuando hablo de narrador omnisciente me quiero referir a que se trata de un narrador que está por encima de la propia narración y que, como su nombre indica, conoce todo, tanto lo que ocurre como lo que ha de ocurrir, situándose en un plano superior a los personajes. En esta novela que estamos comentando se aprecia muy bien la omnisciencia en las dos últimas tramas. Por ejemplo, sólo por citar uno, de las decenas de los que aparecen, que lo ilustran a la perfección:


  A las cinco y diez de la mañana del día 1 de enero de 1930 tomó Andrés Fontana el tren correo que le conduciría a un mundo ajeno del que ya no regresaría. Jamás volvió a ver a su madre”.



Pues bien, como decíamos antes de esta digresión. La autora nos presenta las tramas en este orden A, B y C, sin embargo, al final de la novela, en esa estructura de matrioskas, se irá deshaciendo el nudo en el sentido inverso C, B y A.


 
Como comentaba, en el pórtico a esta reseña, mi primer sentimiento tras la lectura de “Misión Olvido” fue de un profundo desencanto. Indudablemente resulta complicado, a la hora de analizar esta novela, sustraerse de su anterior novela; la magistral “El tiempo entre costuras”. En mi opinión una de las mejores novelas escritas en España en lo que llevamos de siglo. Con esta novela María Dueñas me ha demostrado que es una escritora y una artista valiente al dar este paso al frente respecto a su anterior novela. Es indudable que le hubiese resultado más fácil, y seguramente más rentable seguir el camino narrativo marcado por aquélla. Novela de carácter lineal, con todos los ingredientes para ser atractiva al lector, bien escrita... Sin embargo María Dueñas opta por una novela fractal y de una lectura acronológica. Aunque, eso no quita, para que en mi opinión adolezca de algunos errores y algunos bastante graves, como iré exponiendo a lo largo de esta reseña.



La prosa de María Dueñas sigue siendo hermosa, plena, llena de evocaciones e imágenes. Una prosa que en algunos momentos resulta deliciosa y que, sin duda alguna, luce más en las tramas B y C, en donde se nota que la autora se desenvuelve con mayor soltura (precisamente en esas tramas más cercanas al mundo narrativo de “El tiempo entre costuras”). Me gustaría hacer una mención especial a su fuerza narrativa y expresiva en la descripción del viaje en tren hasta Cartagena. Sin embargo, y ése, en mi opinión, es uno de sus mayores defectos, es que es una novela muy desigual, con errores en la propia arquitectura de la narración. Por ejemplo, y para no reventar la novela, nada más lejano a mi intención, me ha parecido que toda la parte del “padrino” y de la “fiesta” de una simpleza y de un desarrollo tan tosco y tan burdo, tan cogido por los pelos, que me ha parecido impropio de una escritora del talento y los recursos técnicos de María Dueñas. Por otra parte, tras finalizar la lectura se tiene la impresión de que no ha sido rematada del todo, evidentemente es una opinión muy subjetiva, pero echo de menos saber mucho más sobre el personaje de Andrés Fontana que, por otra parte, es la razón medular del ser de este relato. La sensación final que me deja la novela es que, en algunos momentos, se le va de las manos a la autora.


Me gustaría también, decir unas palabras sobre los personajes. Especialmente sobre el personaje de Daniel Carter que, en mi opinión, me resulta algo incoherente y errático a lo largo del relato, fundamentalmente en la trama que habla de su vida pretérita, lo que le da una cierta incoherencia. Sin embargo, el personaje de Blanca me ha parecido todo un descubrimiento. Personaje bien trazado, con los contornos bien dibujados, que sabe transmitir al lector esa sensación de desorientación vital que sufre la protagonista, cuando ve que los valores firmes que creía que sustentaban su existencia caen por tierra y que irremediablemente nos obliga a empatizar con ella.



“Misión Olvido” es una novela que rezuma amor a la literatura y a las letras en general, con un marcado carácter filológico. De hecho, los protagonistas de esta novela son todos hispanistas y gentes dedicadas a la investigación filológica. Me ha gustado la ambientación de ese mundillo universitario con sus luces y sus sombras, sus grandezas y sus miserias. En esta novela la autora nos propone una historia intimista, de sentimientos, de soledades, de no encontrar nuestro lugar en el mundo... Es sin duda, en esa faceta donde más brilla la narrativa de María Dueñas, particularmente me ha gustado mucho el final de la novela, ese final suave, en pianissimo... escrito con una delicadeza y una belleza sorprendente. Es una pena porque “Misión Olvido” es una novela irregular, pero, como ya dije un poco más arriba, valiente.


Imagino que muchos lectores, cuando lean esta novela, se sentirán desilusionados, como me pasó a mí, pero es porque tal vez estamos esperando una novela al estilo de “El tiempo entre costuras” y es ahí, donde María Dueñas nos sorprende con ese salto hacia lo desconocido, con esa apuesta por salir del “sambenito” (bendito sambenito) de ser la autora de aquella magistral novela. Como crítico literario aplaudo, sin la menor duda el intento de la autora, de salir de ese registro y embarcarse en una novela infinitamente más complicada de narrar y, me temo, que será peor entendida por el público. Sin embargo, dicho lo cual, y en mi calidad de crítico literario, tengo que reconocer que es una novela que queda muy por debajo del talento y de las posibilidades artísticas de su autora, como creo que ya reflejé más arriba, con “lagunas” que lastran su lectura y algunas “resoluciones” a las subtramas que resultan bastante flojas... e increíbles. Echo de menos una narración sólida y consistente, aunque en algunos momentos brilla dejando detalles del talento de su autora. En algunos momentos tengo la firme sensación de que se trata de un relato muy improvisado y poco trabajado narrativamente.



En definitiva y para no extenderme mucho, me gustaría, como dije un poco más arriba aplaudir la valentía de María Dueñas en ésta, su segunda novela... que parte con el inconveniente de verse comparada con una magistral novela, como fue “El tiempo entre costuras”. Desde estas modestas líneas le deseo todo lo mejor a María Dueñas y espero impaciente su próxima novela, para constatar que esta irregular novela ha sido un “pequeño accidente” en su carrera literaria.



Al principio de la reseña anuncié que quería en sus postrimerías hacer un comentario que me había surgido tras la lectura de “Misión Olvido”. Creo que como todos los críticos, soy un escritor frustrado. Y me he preguntado que si hubiese escrito una novela tan maravillosa si habría vuelto a escribir otra novela, o si habría preferido pasar a la historia de la literatura como el autor de una única y magistral novela, como Giuseppe Tomasi di Lampedusa (El gatopardo) o Margaret Mitchell (Lo que el viento se llevó). Creo que, personalmente, no hubiera escrito nada más sino hubiera podido superar la calidad literaria de la primera...



Dicho todo lo cual y atendiendo a todo lo dicho con anterioridad y de acuerdo a mi modo de entender el arte de la literatura, creo que la puntuación más ajustada y que más justicia haría a la novela “Misión Olvido” de la escritora puertollanera María Dueñas sería de un 6,50/10


© Luis Alberto Cao

(A modo de ilustración a este reseña os dejo un video de una entrevista a la autora y otro video sobre Colliure, lugar donde murió el poeta Antonio Machado, citado en esta novela)