martes, 21 de enero de 2014

El juego de Ripper. Isabel Allende.



Título original: El juego de Ripper.
Autor: Isabel Allende.
Editorial: Plaza & Janés.
ISBN: 9788401342158
Páginas: 480.
Fecha de publicación: 2 de enero de 2014.
Precio: 22,90 €.




“Sólo los tontos carecen de dolores de conciencia”
(El juego de Ripper. Isabel Allende)



Había leído en un libro sobre samuráis una frase que adoptó como su lema:
un guerrero sin práctica espiritual es sólo un asesino.
(El juego de Ripper. Isabel Allende)






Después de muchos años dedicado a este fascinante mundo de la crítica literaria, tengo la suerte de poder decir que cada vez que me siento ante mi mesa de trabajo, con un nuevo libro entre las manos, siempre mantengo esa ilusión, ese palpitante deseo, expectante diría yo, de dejarme arrastrar, de dejarme “sorprender” y “enamorar” por todos y cada uno de los libros que leo. Tengo que reconocer que no hay nada que me haga tan feliz como la alegría que me produce el triunfo y el éxito de un autor. La creación literaria, como por otra parte la mayoría de los trabajos de creación artística, es una profesión muy solitaria en la que el autor se siente, en mi opinión, especialmente solo y desasistido, huérfano tal vez sería la palabra, ante su propia obra. De ahí, entre otros motivos, mi respeto hacía todos los autores por el titánico esfuerzo que realizan “luchando”, especialmente, contra sí mismos.




He querido encabezar este análisis literario de la última novela de la gran escritora chilena Isabel Allende “El juego de Ripper”, con este inusual preámbulo que, sin embargo, me parece imprescindible. Esta es la segunda vez que Isabel Allende “visita” este blog literario. La primera fue con motivo de la reseña de su anterior novela “El cuaderno de Maya” (pulsar el título paraleer la reseña). Probablemente, esa sea una de las reseñas que me resultó más difícil de escribir. A estas alturas resulta redundante decir que Isabel Allende es una de las autoras más importantes de la literatura hispanoamericana y especialmente querida y apreciada por los lectores. Autora de una sólida obra, eso sí, y según mi opinión, con algunos altibajos, pero en líneas generales más que notable. Pues bien, como esbozaba un poco más arriba, la reseña de “El cuaderno de Maya” me resultó especialmente penosa de escribir porque me pareció un libro muy flojo, muy pobre, con un nivel muy inferior a la media de su obra narrativa. Muchos amigos lectores de este blog tuvieron la amabilidad de escribirme para expresarme su disconformidad con el sentido de mi crítica pero, sin embargo, y como siempre he mantenido desde que inicie mi labor como crítico literario, he intentado, única y exclusivamente, ser fiel a mi conciencia y a mi modo de entender el arte literario y a pesar de todo el dolor de mi corazón siempre que tengo que hacer una crítica “no muy positiva”. Por todo esto, os confieso, que antes de sumergirme en la lectura analítica de “El juego de Ripper” me sentía en un estado de una cierta “desazón” ante el libro que se abría ante mis ojos. Sin embargo, y ya avanzando el tono general en el que se desarrollará este análisis literario, tengo que reconocer que, por las razones que expondré a lo largo de estas páginas, he quedado francamente satisfecho y aliviado después de leer esta magnífica novela que me ha sabido cautivar y mantener “en vilo” en algunos momentos. “El juego de Ripper” es una novela valiente en la que la autora ha dado una paso al frente, demostrando su talento, en un libro totalmente alejado del sendero en el que, habitualmente, transitaba su obra narrativa. Sirva todo lo dicho como una mera introducción general sin perjuicio de su minucioso y crítico análisis posterior.




Con la intención de seguir un orden metodológico, y con la loable intención de situar al eventual lector de estas páginas, en el texto objeto de este análisis, creo que lo más conveniente sería pergeñar una breve sinopsis argumental de los hechos que acaecen en la novela “El juego de Ripper” de Isabel Allende. Para este fin utilizaré la recensión que ha publicado la propia editorial Plaza & Janés.




“La novela recuerda a las mejores historias de los maestros del suspense. Se trata de un puzle perfectamente ideado, cuyas piezas van encajando conforme se avanza en la lectura hasta su insospechado final. Con El juego de Ripper, Isabel Allende da un giro a su narrativa y, con su inconfundible estilo, se atreve con una trama de investigación que demuestra su inagotable capacidad de reinvención. El libro es puro Isabel Allende y nos deleita con personajes inolvidables que emocionarán a los lectores desde la primera página. Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper. «"Mi madre todavía está viva, pero la matará el Viernes Santo a medianoche", le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.» Como en sus anteriores novelas, a través de esta historia se abordan temas universales como la ecología, defensa social, racismo, marginación, la generación hippy, el mundo gay, las medicinas naturales, la relación mente-cuerpo…”.




Dada la riqueza, desde un punto de vista analítico, de “El juego de Ripper” intentaré ser lo más sistemático posible para, de este modo, intentar abordar los aspectos fundamentales de la novela. En cualquier caso tengo que comentaros que mi cuaderno de apuntes está repleto de notas y sugerencias que la lectura de este libro me ha ofrecido, lo cual, sin duda alguna, ya dice mucho de este libro. “El juego de Ripper” es, dentro de la producción narrativa de Isabel Allende, un libro que rompe moldes con respecto a sus otras novelas. En primer lugar por su temática de género “negro”, con el que la autora, hasta ahora, no se había atrevido y, por otra parte y desde un punto de vista técnico y de desarrollo, algunas novedades que resultaban inéditas hasta ahora. En la primera parte de la novela veremos algunas de sus líneas fundamentales, que hacen plenamente reconocible la “autoría” por parte de Allende de la novela. Tanto en la presentación de los personajes, especialmente por la importancia del núcleo familiar, como por la presencia de la figura de los abuelos prácticamente omnímoda en toda su producción literaria, como por su ulterior desarrollo dramático. También resulta reconocible en su prosa ubérrima y llena de sugerencias que apelan directamente al mundo sensitivo, así como ese interés por ese mundo “mágico” de los rituales, las mancias, etc…. Sin embargo, en la segunda parte del libro Isabel Allende, la Isabel Allende que hasta ahora conocíamos, se va diluyendo en una escritura mucho más incisiva, mucho más directa que va preconizando toda esa “gramática” propia de la novela “negra” con algunos momentos, francamente adictivos, que dejarán prácticamente sin resuello al lector y le impedirán abandonar su lectura. Como sabéis los lectores habituales de este blog para mí es fundamental, a la hora de analizar y estudiar una novela, tanto el comienzo, cuya finalidad es “prender” al lector, como el final que es el remate, la resolución final de toda la trama. En ambos casos la autora consigue satisfacer plenamente al lector. Como es obvio no voy a reventar la novela hablando abiertamente del final; nada más lejos de mi intención porque precisamente lo que recomiendo encarecidamente al lector es que la lea. Pero sí me voy a permitir transcribir los dos primeros párrafos de la novela para dar una idea al lector de cómo debe arrancar una buena novela.




“«Mi madre todavía está viva, pero la matarán el Viernes Santo a medianoche», le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.


Los chicos llamaron al primer asesinato «el crimen del bate fuera de lugar», para no humillar a la víctima con una denominación más explícita. Eran cinco adolescentes y un caballero de cierta edad que se juntaban mediante sus computadoras para participar en Ripper, un juego de rol”.




Como esbozaba un poco más arriba Isabel Allende es una autora dueña de una prosa exuberante, eufónica y, en algunos momentos, de una belleza lírica que consigue emocionarme. Su prosa es tremendamente sensorial, por así decirlo diríamos que entra por todos nuestros sentidos, potenciando todo tipo de recursos que apelan a todos ese mundo sensible. Para ilustrar este detalle técnico he elegido un par de fragmentos que muestran esa desbordante prosa “sensorial”. En ambos casos la autora nos va a plantear una suerte de etopeya en la que se va a servir, en el primero de ellos, de la sensación olfativa y, en el segundo, de la descripción del interior de la casa.




“Catalogaba a la gente a través del olfato: Blake, su abuelo, olía a bondad, una mezcla de chaleco de lana y manzanilla; Bob, su padre, a reciedumbre: metal, tabaco y loción de afeitar; Bradley, a sensualidad, es decir, a sudor y cloro; Ryan Miller olía a confianza y lealtad, olor a perro, el mejor olor del mundo. Y en cuanto a Indiana, su madre, olía a magia, porque estaba impregnada de las fragancias de su oficio”.



“Por dentro la casa era acogedora, con muebles sólidos, alfombras gastadas, juguetes tirados en el suelo, fotografías de familia, una estantería con trofeos deportivos y dos gatos gordos echados en el sofá de felpa verde. En una silla presidencial de respaldo alto y patas de león estaba instalada la abuela de Bob, una dama derecha como una estaca, toda de negro, como su hija, con el pelo gris en un moño tan apretado que de frente parecía pelada. Los miró de arriba abajo sin responder a su saludo”.




Profundizando ya, un poco más, en los mimbres técnico que la autora utiliza para armar la novela, no puede quedar ajeno a este análisis el acierto de Isabel Allende a la hora de situar la voz narrativa (tratándose del género en el que está adscrita la novela). La autora pone la voz narrativa en tercera persona limitada. Excepto en la parte final de la novela que, apoyándose en el recurso tipográfico de la letra en cursiva, el asesino irá intercalando un interesante monólogo que será determinante a la hora de “rematar” y “redondear” con tanta brillantez la novela. El tiempo narrativo es lineal, con excepción de algunos breves “flashbacks” explicativos y, por lo demás, necesarios para la correcta comprensión de la novela.



Otro punto siempre necesario a la hora de analizar un texto literario es el estudio de los personajes. El autor a la hora de plantearnos una historia necesita, obligatoriamente, apoyarse en los personajes. Existen centenares de teorías literarias sobre el uso de los personajes pero, en el fondo, casi todas son unánimes a la hora de valorar su importancia en la planificación de un texto literario. En “El juego de Ripper” Isabel Allende vuelve a plantearnos esa pléyade de personajes de su universo particular (de nuevo vuelve a aparecer, como refería un poco más arriba, la figura de los abuelos y los nietos de tanta importancia en toda su obra narrativa). Sin embargo, es justo reconocer, la sólida construcción de los personajes y cómo van “evolucionando” a lo largo de la novela. Todos estos personajes, por lo general, son complejos y polifacéticos (en la acepción de que ofrecen varias facetas o aspectos) pero, sin embargo, están soberbiamente tratados y perfilados por la autora. El personaje principal de Indiana es un típico personaje del universo “allendiano” (permítaseme este neologismo) por su carácter, su vitalidad, su bondad y amor hacia el prójimo… Dentro del contexto de su obra, el personaje de Indiana, queda inserto entre aquellos que tienen ciertos poderes “curativos”, “adivinatorios” o afines a las técnicas de meditación o, más en general, al pensamiento oriental. De hecho Indiana, la protagonista de “El juego de Ripper” es sanadora, experta en terapia Reiki y aromaterapia. Este afán de trascendencia “oriental” por parte de la protagonista dará pie a algunas reflexiones:




“Todo ocurre simultáneamente, no existe el tiempo, no hay límites en el espacio, somos parte de la unidad espiritual que contiene las almas que se encarnaron antes, las de ahora y las de mañana, todos somos gotas del mismo océano, se repitió calladamente, como tantas veces lo había dicho y lo había sentido en la meditación”.




Para nadie resulta extraño afirmar que Isabel Allende es una afamada autora con una larga carrera literaria. En “El juego de Ripper” resulta palmario el dominio de la técnica narrativa de la autora. Si profundizamos en el análisis comprobaremos la dosificación de la acción y cómo, con que sabiduría, es capaz de entremezclar la “escenas” dramáticas para saber propiciar un irresistible e imparable “in crescendo” que aboca a un interesante clímax narrativo. Ya adelanto al lector que el final es magnífico y con un romanticismo apabullante… ( y hasta ahí puedo leer).




“La potencia intelectual de un hombre (obviando el machismo de la época, yo diría del ser humano) se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar” (Frederick Nietzsche). He citado esta frase para destacar el sentido del humor, fino e inteligente, con el que nos regala la autora en algunos momentos de la novela. Me gustaría citar un par de ejemplos. En el primero veremos como la autora ironiza, sin citarlo, sobre el famoso libro “Cincuenta sombras de Grey” de E.L.James, mientras que en el segundo ironizará sobre este mundo tan hiperviolento en el que especialmente los jóvenes conviven con “normalidad” con ella y de la que han quedado encallecidos por su continua exposición.




“Inexplicablemente, esa joven ejecutiva del banco Wells Fargo se excitaba con la obediencia, la degradación y el castigo. Jennifer era el sueño de cualquier hombre razonable, pero a Miller, que tenía gustos simples, le había costado tanto adaptarse a las reglas del juego, que ella le pasó un libro publicado recientemente para que se informara. Se trataba de una novela con un título sobre el color beige, o tal vez era gris, no estaba seguro, muy popular entre las mujeres, con el argumento tradicional de las novelas románticas más una dosis de pornografía suave, sobre la relación sadomasoquista entre una virgen inocente de labios turgentes y un multimillonario guapo y mandón. Jennifer subrayó en la novela el contrato que especificaba las diversas formas de maltrato que la virgen —una vez que dejara de serlo— debía soportar: látigo, garrote, palos, violación y cualquier otra forma de penitencia que a su amo se le ocurriera, siempre que no dejara cicatrices ni salpicara demasiado las paredes. A Miller no le quedó claro a cambio de qué la protagonista se sometía a esos extremos de violencia doméstica, pero Jennifer le hizo ver lo obvio: sufriendo, la ex virgen llegaba al paroxismo del placer sin sentido de culpa”.




“—Yo vi algo así en una película. Al preso condenado a muerte no lo mojaron antes de ejecutarlo en la silla eléctrica y prácticamente se cocinó —dijo Amanda.
—¡No deberías ver ese tipo de películas! —exclamó Kabel (su abuelo).
—Era para menores, no tenía sexo”.




En “El juego de Ripper” Isabel Allende se vuelve a interesar por los problemas de la sociedad actual. Me atrevería a decir que en sus obras subyace un innegable interés social. En esta novela la autora vuelve, una vez más, sobre la problemática de la juventud pero analizada dentro del contexto del relato. Allende analizará el uso de internet y las redes sociales en la actualidad y cómo han influido, de un modo decisivo y determinante, en nuestra sociedad actual y muy especialmente en los adolescentes. A lo largo del libro aparecen algunas referencias a las desigualdades sociales, como por ejemplo:




“«Nadie se hace rico trabajando», le contestó él, divertido, y le dio una clase sobre la distribución de la riqueza y cómo las leyes y religiones se encargaban de proteger los bienes y privilegios de quienes poseían más, en desmedro de los pobres, para concluir que el sistema era de una injusticia garrafal, pero por suerte él pertenecía al grupo de los afortunados”.




En mi calidad de filólogo y, “stricto sensu”, “enamorado de la palabra”, disfruto mucho leyendo novelas escritas por autores del otro lado del Atlántico. Me reconozco un enamorado de la riqueza léxica de estos autores y de su desbordante belleza plástica. Tenemos la fortuna de hablar una lengua tremendamente rica y que se habla en medio mundo. A lo largo de la novela hay muchos ejemplos de palabras que se mantienen vivas allá mientras que aquí han quedado obsoletas.




“El rumor persistente en North Beach era que la mujer del dueño lo roció con gasolina y le prendió fuego para fregar a su marido infiel, pero la compañía de seguros no pudo probarlo. El nuevo Cuore d’Italia contaba con flamante mobiliario y conservaba el ambiente original con enormes cuadros de paisajes idealizados de la Toscana, jarrones de loza pintada y flores de plástico”.




En este ejemplo vemos el uso de la palabra fregar, con la acepción de “fastidiar, molestar, jorobar”, que, a pesar de figurar en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua ha quedado en desuso en el español que se habla a este lado del Atlántico y que, para mí, resulta hermosísima.




Me gustaría comentar, para ir terminando con este larguísimo análisis literario, como curiosidad, las sorprendentes similitudes que he encontrado entre las dos últimas novelas que he reseñado en este blog El canto del cuco” (pinchar el título para leer la reseña) y “El juego de Ripper”: ambas novelas policiacas; en ambas los protagonistas son excombatientes en Afganistán; son mutilados de guerra; les falta una pierna y tiene que utilizar prótesis; aparece una espectacular modelo negra…. Cito esto como algo meramente anecdótico, por supuesto.




Al final del libro, ya en el apartado de agradecimientos, la autora lo encabeza con un párrafo muy interesante:



“Este libro nació el 8 de enero de 2012 porque mi agente, Carmen Balcells, nos sugirió a Willie Gordon, mi marido, y a mí, que escribiéramos una historia de crimen a cuatro manos. Lo intentamos, pero a las veinticuatro horas fue evidente que el proyecto terminaría en divorcio, de modo que él se dedicó a lo suyo —su sexta novela policial— y yo me encerré a escribir a solas, como siempre”.




Creo que sería difícil entender la literatura en español del siglo XX sin la excelsa e inconmensurable figura de Carmen Ballcells. Esta veterana “madre” de todos los agentes literarios en lengua española, con su sabiduría y su fino olfato literario es un personaje ineludible para entender la literatura. En lo que respecta a “El juego de Ripper” Carmen Ballcells gran conocedora del talento de Isabel Allende creo que, con su clarividencia habitual, acertó plenamente al proponer a la gran escritora chilena ese cambio de registro literario con el que ha debutado en esta novela. Auguro que no será su última novela dentro de un género, que adaptado a su estilo literario, puede proporcionarle un considerable éxito artístico y comercial.




Ya por último, y como resumen general de este análisis literario de la novela “El juego de Ripper”, me gustaría destacar algunos aspectos fundamentales a la hora de analizar esta novela. En primer lugar creo que es necesario reseñar la valentía por parte de una autora consagrada como Isabel Allende a la hora de dar un giro copernicano a su trayectoria literaria con una novela tan alejada de su temática habitual (aunque hay que reconocer que es una novela deudora de su universo particular). Cuando reseñe “El cuaderno de Maya”, en honor a mi conciencia, tuve que señalar esa novela como una de las más “flojas” de su producción y en algunos momentos, incluso, indigna de su talento. En este caso tengo que admitir, sin ambages, que “El juego de Ripper” es una novela más que notable. No diré que es su mejor novela porque, en mi opinión, no es así. Sin embargo, sin duda alguna, está, por méritos propios, entre las mejores. La novela adolece de algunos pequeños defectos, especialmente de desarrollo argumental, pero que, con toda honestidad son tan nimios que, ni siquiera, merece le pena citarlos. En resumen, desde este blog literario creo que puedo recomendar su lectura porque “El juego de Ripper” es una novela que irá “enredando” al lector en su trama y proporcionará momentos francamente adictivos y todo ello, como es marca de la casa, con una buena dosis de amor y de romanticismo exacerbado.




Como suele suceder con las novelas importantes mi cuaderno de notas queda repleto de detalles técnicos y de su sugerencias que me ha aportado su lectura y que, por desgracia, y por limitaciones de espacio, van a quedar inéditas Cuanto menos he intentado, en esta reseñar, sacar a colación las columnas miliares sobre las que se sustenta este libro.




Ya sólo me resta felicitar a Isabel Allende, si leyese este análisis, por esta novela, escrita con tanto conocimiento de la técnica literaria y del uso de los resortes que propician la pasión y el interés a la hora de narrar una historia y, por supuesto, por su valentía a la de saltar al vacío sin red, con esta ambiciosa novela “negra” tan netamente hispanoamericana.




Tomando en consideración todo lo dicho con anterioridad e intentando ser lo más fiel posible a mi conciencia y modo de entender el arte literario, creo que la puntuación que haría más justicia, a la hora de enjuiciar la novela “El juego de Ripper” de la gran escritora chilena Isabel Allende sería de un 8,75/10.


© Luis Alberto Cao


(Para ilustrar esta reseña os dejo una entrevista interesante entrevista a Isabel Allende)


martes, 14 de enero de 2014

El canto del cuco. Robert Galbraith (J.K.Rowling)



Título original: The Cuckoo´s Calling.Autor: Robert Galbraith (seudónimo de J.K.Rowling)
Traducción: Jesús de la Torre Olid.
Colección: Espasa Narrativa
Editorial: Espasa.
Fecha de publicación: 14 de noviembre de 2013.
ISBN: 978-84-670-4039-5
Páginas: 544.




Felix qui portuit rerum cognoscere causas.
Afortunado aquel que ha podido conocer el porqué de las cosas”
(Virgilio, Geórgicas, Libro II)



Qué fácil era sacar provecho de la inclinación de una persona por la autodestrucción, qué sencillo impulsarla a la no existencia y, después, alejarse, encogerse de hombros y decir que había sido el inevitable resultado de una vida caótica y catastrófica”.
(El canto del cuco. Robert Galbraith)




“El canto del cuco” es la última novela publicada por la escritora británica J.K. Rowling, bajo el seudónimo literario de Robert Galbraith. J.K. Rowling se hizo famosa, como creo que muchos de los seguidores habituales de este blog, sin duda alguna conocerán, gracias a su saga de novelas para el público infantil y juvenil de Harry Potter. Sin duda alguna Rowling es una autora valiente que optó por otros caminos expresivos y literarios dentro de su carrera cuando, con toda seguridad, muchos otros autores que hubiesen encontrado un “filón” como las novelas de joven mago, probablemente nunca lo hubiesen abandonado. Por intentar centrarnos en este giro que la autora ha dado a su carrera literaria, ya desde su anterior novela “Una vacante imprevista” (pulsar título para leer la reseña en este blog literario), primera alejada de la égida Potteriana. Me permito recomendar la lectura de esta reseña puesto que resultará interesante para el lector su lectura para contextualizar algunas de las claves interpretativas de “El canto del cuco”.




A modo de introducción general a lo que será está crítica literaria sí me gustaría hacer, en mi opinión, una salvedad que creo necesaria a la hora de situar el estudio analítico de esta novela.  “El canto del cuco” es una “novela negra”, un poco más abajo matizaré esta calificación, de un indudable corte “clásico”, tanto en su estructura narrativa como, propiamente, en su desarrollo. Rowling ha escrito una novela claramente deudora, en cierto modo un homenaje, de la mejor tradición de la novela policiaca británica que bebe en el manantial de algunos de los grandes autores miliares de este género como  Sir Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, sólo por ceñirnos a los más conspicuos. Sobre este particular me extenderé, de un modo más exhaustivo, a lo largo de este análisis literario porque considero que es un punto vital para poder entender este texto. Por último, para no alargarme en estas consideraciones iniciales, y más generales, sí me gustaría matizar que antes he puesto novela negra entrecomillado. La razón es porque pienso, realmente, que “El canto del cuco” es más bien una novela policiaca que, propiamente, del género negro o del género de “suspense”. Y más aun considerando los derroteros expresivos y narrativos que este género, la novela negra, está deviniendo en la actualidad, especialmente desde la irrupción de la novela negra escandinava. Este matiz, en mi opinión, es relevante puesto que, como el lector comprobará, “El canto del cuco” es una novela que se encuentra alejada del canon, tan fuertemente arraigado en el esquema de los escritores y lectores habituales del género. En cualquier caso a lo largo de este análisis literario tiempo habrá de retomar este tema y abordarlo con el detenimiento y la minuciosidad que requiere.




Como ya suele ser habitual y por seguir un esquema metodológico-expositivo lo más coherente posible en este análisis literario, creo que lo más conveniente, para situar al eventual lector de estas líneas sería pergeñar la sinopsis argumental de los hechos que acaecen en “El canto del cuco” de la escritora británica J.K. Rowling. Para tal fin resulta más que adecuada la sinopsis que la propia editorial Espasa ha preparado de cara a su publicación.




“El canto del cuco es la aclamada primera novela de misterio de J. K. Rowling escrita bajo el seudónimo de Robert Galbraith. Una joven modelo con problemas emocionales cae desde su balcón de Mayfair en plena noche. Su cuerpo yace en la calle nevada. Todo el mundo asume que ha sido un suicidio, excepto su hermano, que cont rata los servicios del investigador privado Cormoran Strike para que se encargue del caso.Veterano de guerra con secuelas físicas y psicológicas, la vida de Strike es un desastre. El encargo le da cierto respiro económico, pero cuanto más profundiza en el complejo mundo de la modelo, más oscuro parece todo y más se acerca Strike a un gran peligro.Un elegante misterio impregnado de la atmósfera de Londres, desde las calles más selectas de Mayfair hasta los pubs ocultos del East End o el bullicio del Soho”.




Al igual que en su anterior novela “Una vacante imprevista” Rowling vuelve a demostrar ese interés social en su obra narrativa. Tal vez no de un modo tan acusado y evidente, como en su primera novela. Rowling, de nuevo, vuelve a estudiar, con la minuciosidad de una entomóloga, esta sociedad poniendo bajo el prisma de su lupa a unos seres decadentes, aplastados por el peso de la fama y del “éxito” social. Tal vez sea ésta una de las partes que más me han interesado de la novela especialmente por ese fino análisis en el que la autora no parece querer tomar parte, explícitamente, por ninguno de los personajes, manteniéndose al margen para, por así decirlo, no contaminar la pureza de la observación. Voy a permitirme transcribir un fragmento en el que se aprecia esta finura del análisis que Rowling hace de esas personas víctimas de la fama, de esos juguetes rotos…




No, no es la pérdida de la joven lo que lamentamos, pues ella no era más real para la mayoría de nosotros que las chicas Gibson que salían de la pluma de Dana. Lo que lloramos es la imagen física que parpadea en una multitud de titulares y revistas de famosos; una imagen que nos vendía ropa y bolsos y una idea de celebridad que, con su muerte, demostró ser vacía y efímera como una pompa de jabón. Lo que de verdad añoramos, si fuésemos lo suficientemente sinceros como para admitirlo, son las bufonerías de esa chica alegre y transparente cuya existencia de historietas de abuso de drogas, vida desenfrenada, ropa extravagante y peligroso novio de ida y vuelta ya no podremos disfrutar.



El funeral de Landry fue cubierto con el mismo derroche que la boda de alguna celebridad en las revistas chapuceras que dan de comer a los famosos y cuyos editores lloran seguramente su defunción durante más tiempo que la mayoría. Se nos permitió vislumbrar a varios famosos llorando, pero a su familia se le dedicó la más diminuta de todas las fotografías. Componían un grupo sorprendentemente poco fotogénico”.






Como ya refería con anterioridad la autora nos plantea una novela policiaca “clásica” tanto en su desarrollo formal como en su planteamiento y resolución. Sin embargo, a pesar de recorrer caminos ya muy “trillados” es indudable que la autora es una escritora de talento y recursos, ya que, al menos esa es mi opinión, sabe mantener el pulso de la narración durante las casi 600 páginas de la novela. Otro de los aciertos de Rowling ha sido la creación de los personajes de Cormoran Strike y de su secretaria Robin. Ambos personajes están tremendamente estereotipados (él un ex combatiente, mutilado de guerra, con una vida personal ruinosa; ella una joven guapa y con una vida sentimental “encauzada”), pero sin embargo hábilmente contrapuestos para producir en el lector un interesante efecto literario que, en mi opinión, puede dar pie a alguna que otra novela más. Pero, a diferencia de otras novelas del género negro, que se suelen agrupar en “sagas”, en “El canto del cuco” Rowling no parece interesada en dispersar al lector creando una trama paralela sobre las relaciones “personales” de los protagonistas (al menos en esta novela aunque, no descarto que sea el comienzo de una serie de novelas protagonizada por estos personajes). La autora va a centrar su atención, y con ella al lector, en la investigación criminal del caso. Como siempre suelo comentar al hablar de las novelas adscritas al género de novela “negra” o “policiaca” o “de misterio” creo, con toda honestidad, que resulta un género especialmente difícil para el escritor. En el caso de “El canto del cuco” tengo que reconocer que es una novela bien planteada y bastante bien resuelta y rematada con credibilidad. Aunque en mi opinión, la autora se reserva una carta, al final, un poco forzada, para que las piezas terminen encajando.




Después de una lectura detenida de “El canto del cuco” se puede apreciar la voluntad de estilo por parte de la autora y la minuciosidad descriptiva con la que adorna su prosa. Sin embargo, en la traducción al castellano he encontrado algunas frases que me han resultado “extrañas”, que no terminaban de sonar muy bien. Por desgracia no he podido cotejar esas frases con sus originales en inglés por lo cual no me puedo aventurar a considerar que sean errores de traducción, pero sí puedo decir que no consigue sonar eufónicamente en nuestra lengua. A título de ejemplo voy a transcribir una par de frases para clarificar esta aseveración.




“El cruce de Tottenham Court Road con Charing Cross seguía siendo el escenario de la devastación, con anchos agujeros en la calle, túneles de aglomerado blanco y constructores con casco”. (Aunque no sea incorrecto tal vez suena más correcto en castellano decir “obreros de la construcción” e incluso “peones camineros” que “constructores con caso”)




“Apareció el hombre verde. Rochelle movió su pelo seco y tieso y se dispuso a cruzar la calle, una chica normal, bajita y del montón, agarrando aún su teléfono móvil en una mano y la tarjeta de Strike en la otra”.(En este caso resulta muy forzada la frase “Apareció el hombre verde” cuando, probablemente, se trata de “Se puso el semáforo verde”)




Desde un punto de vista técnico me ha parecido todo un acierto, considerando el tipo de novela que estamos estudiando, el uso que hace la autora de la figura del narrador. Siguiendo la terminología del filólogo y profesor D. José María Díez Borque, J.K. Rowling en esta novela adopta, en algunos momentos, la posición de un narrador en tercera persona limitada. Esta utilización de ese punto de vista del narrador dota al texto de un interesante efecto dramático, muy apropiado, como no podía ser de otra manera, tratándose de una novela “policiaca”, en la que resulta fundamental llevar en volandas al lector a lo largo de la trama e implicarle en toda la peripecia de la investigación pero sin desvelar en exceso el “misterio”.




Cuando se analiza la estructura narrativa de una novela “negra” siempre resulta especialmente interesante e ilustrativo la manera, la técnica, que utiliza el escritor para montar esos mimbres sobre los que se articula todo el tejido narrativo. En el caso de “El canto del cuco” entrando en un detenido análisis de las escenas y el orden de los hechos que acontecen resulta evidente el más que destacable y minucioso trabajo de planificación a la hora de abordar su escritura. En todo momento la autora tiene el control de la novela y no se deja “arrastrar” por ella. Rowling escribe una novela en la que todos los cabos quedan atados lo que siempre, y más tratándose de una novela policiaca, resulta especialmente satisfactorio para el lector. Al final de la obra hay un importante giro de guión que, como esbozaba con anterioridad, resulta un poco forzado pero, en cualquier caso, tengo que reconocer que es una novela bastante “redonda”




Dado el carácter de novela de “misterio” de “El canto del cuco” me resisto a profundizar excesivamente en este análisis para no caer en la tentación de, en cierto modo, poder “destripar” la novela. En cualquier caso remito al amable lector, como refería al principio de este análisis, a la lectura de la reseña que ya publiqué en este blog literario de su anterior novela “La vacante imprevista” en donde se analiza los principales rasgos de la técnica, la construcción y el estilo literario de esta escritora británica.




A modo de resumen final me gustaría destacar que con “El canto del cuco” J.K. Rowling nos demuestra que su anterior y magnífica novela “Una vacante imprevista” no fue fruto del “azar”. Rowling es una gran escritora con un gran dominio de la técnica narrativa y que, dotada de un vibrante pulso narrativo, demuestra ser una escritora inteligente y “todo terreno”. De hecho, al menos esa es mi opinión, la autora opta por escribir esta ambiciosa novela, desde un punto de vista técnico y literario, bajo seudónimo, para desembarazarse de su indudable fama y prestigio y, de este modo, mostrarse ante el lector sin más carta de presentación, sin más mérito que su talento y su obra literaria.



Atendiendo a todas las razones expuestas a lo largo de este análisis literario y de acuerdo con mi conciencia y mi manera de entender la literatura creo que la puntuación más ajustada para valorar la novela “El canto del cuco” de Robert Galbraith, seudónimo literario de la escritora británica J.K. Rowling, sería de un 8,25/10.


© Luis Alberto Cao


(Para ilustrar esta reseña os dejo un curioso "reportaje" sobre esta novela).