miércoles, 29 de febrero de 2012

Todo cuanto amé. Siri Hustvedt

Título original: What I loved.
Autor: Siri Hustvedt.
Traducción: Gian Castelli.
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de narrativas.
ISBN: 978-84-339-7043-5.
Páginas: 456.



Tengo que reconocer que la lectura de “Todo cuanto amé” de la escritora norteamericana Sidi Hustvedt ha sido, tal vez, de las más exigentes que he realizado, hasta ahora, para este blog literario. Varias veces he tenido que volver páginas atrás para releer algún fragmento que, para mí, adquiría un nuevo significado, un  nuevo valor, a la luz de la lectura posterior. Como toma de posición inicial tengo que adelantar que la novela me ha parecido realmente extraordinaria, rica en matices, densa en su trama y en su desarrollo y novedosa en su planteamiento. Eso sí, admito que es un texto difícil, complejo y oscuro por momentos, en el que cuesta entrar en él. Por así decirlo, no es la típica novela para leer en el metro. Por el contrario es un libro que requiere esfuerzo por parte del lector, y sobre todo al principio; pero sin duda el esfuerzo es ampliamente recompensado por el placer estético, temático y formal que termina apoderándose del lector.



Como es costumbre he dejado pasar un día desde que finalicé la lectura de “Todo cuanto amé” antes de sentarme ante el ordenador para escribir esta reseña. Siempre creo que es conveniente y necesario, para dejar reposar esas sensaciones tan vívidas que la lectura suele provocar, pero en esta novela, lo reconozco, me ha sido especialmente necesario. Para centrar un poco el ámbito de la novela que voy a reseñar, voy a transcribir la breve sinopsis argumental que la propia  editorial Anagrama nos ofrece de la novela:



“El aprecio por un cuadro de Bill Wechsler lleva al historiador de arte Leo Hertzberg a querer conocer a su autor. Una profunda amistad, basada por igual en afinidades y contrastes, los unirá desde entonces, e incluirá asimismo a sus familiares. A lo largo de los años tres mujeres orbitan en su universo: Erica, la hermosa profesora casada con Leo, y las dos esposas del pintor. Pero cuando una muerte trágica sacude inesperadamente el mundo de estos personajes, entre ellos surge un nuevo orden, bajo el que late un oscuro engaño que acabará por erigirse en una amenaza de imprevisibles consecuencias”.



Antes de nada me gustaría comentar que Sidi Hustvedt me ha parecido una grandísima escritora, dotada de una sensibilidad y un dominio técnico y de recursos sorprendente y cómo, con esa sensibilidad femenina, nos ha sabido contar una historia intimista, de sentimientos, a veces sugeridos, de silencios y de ausencias. Como iremos analizando el dominio técnico para narrar una historia tan difícil me ha resultado apabullante. Porque realmente es una historia muy complicada de sostener a lo largo de una novela. Ya desde el primer momento Sidi ha puesto la voz narrativa en uno de los protagonistas, Leo Hertzberg, un profesor especialista en arte. Esto va a obligarnos a seguir toda la narración a través de los ojos de Leo, dotándole de ese elemento subjetivo tan importante para la finalidad artística que busca la autora, descubriéndonos ese mundo interior tan rico, y a la vez complejo y torturado, del protagonista.



En esta novela la autora nos propone una historia sencilla, simple, alejada de cualquier fuego de artificio. La relación de amistad entre dos familias: la familia de Leo, el crítico de arte y la familia de Bill Wechsler, un afamado pintor. A partir de este simple presupuesto inicial la autora nos crea un complejo mundo de interrelaciones entre ambas familias. Y es así donde la autora nos va a desmenuzar esas relaciones, que no son sino un reflejo de la propia sociedad norteamericana, en la que están insertas.



Me gustaría transcribir un fragmento de la novela, que aparece prácticamente al final del texto y que, yo creo, que nos da la pauta y el sentido de toda la novela:



“Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia sino espectadores que se han decidido a hablar. En ocasiones, el rastro que dejamos se ve señalado por guijarros como los que Hansel dejaba a su paso. En otras, el rastro desaparece porque los pájaros han descendido al alba y han devorado todas las migajas. La historia vuela sobre las lagunas, rellenándolas con las hipotaxis de un «y» o un «y entonces». Yo mismo lo he hecho en estas páginas para no salirme de un camino que sé interrumpido por baches superficiales y varios pozos más profundos. Escribir es un modo de localizar mi hambre, y el hambre no es sino un vacío”.



Quisiera detenerme, aunque sea brevemente, sobre la construcción de los personajes en “Todo cuanto amé”.  Es una delicia y un placer ver como Sidi Huestvedt ha sabido crear unos personajes reales, vivos, creíbles, totalmente alejados de esos personajes acartonados y planos que pueblan multitud de novelas. Aparte del extraordinario personaje de Leo, el protagonista, vemos que todos los personajes, hasta lo más insignificantes, por ejemplo el personaje de Mr. Bob (el vecino de la planta baja), están cincelados con tanto detalle, con tanto preciosismo en sus descripciones y hasta en su caracterización, por su modo de hablar, que rebosan de vida. Algunos de estos personajes, francamente, me han dejado una profunda impresión.


 
Tal vez la historia peque, de alguna manera, de un cierto elitismo intelectual. Las referencias artísticas (principalmente a artistas contemporáneos) que nos propone la autora desbordan, ampliamente, los conocimientos del lector medio. Y muestra, bien a las claras, que Sidi atesora un amplísimo conocimiento del arte contemporáneo. Veremos cómo la autora nos va a describir, de un modo casi fotográfico, las obras que va creando Bill y nos va introduciendo en  todo ese proceso que lleva a la creación de una obra artística. Nos enseñará a ver el mundo a través de los ojos de un pintor, de un artista y cómo recrea la realidad.  Me ha sorprendido y me ha interesando sobremanera como la autora, a partir de los cuentos infantiles clásicos, los deconstruye reinterpretándolos. “Todo cuanto amé” es una novela profundamente simbólica, en el que casi todo lo que nos presenta nos sugiere una segunda lectura que le ofrece un valor diferente. Esto se ve perfectamente en el simbolismo de los cuadros y la gran capacidad evocadora de las descripciones que la autora nos hace de ellos.



Cuando leía la novela, me recordó a una de las últimas novelas que he reseñado en este blog, “El hijo” de Michel Rostain. En “Todo cuanto amé” se produce también la muerte de un hijo (y no quiero desvelar mucho más, para que el eventual lector de esta reseña no pierda el interés por leer esta soberbia novela). Viendo como ambos autores enfocan este hecho trascendental en la vida de unos padres, nos da idea de la gran capacidad artística de Sidi Hustvedt. Veremos esa ausencia, ese dolor, pero retratado con un sentimiento tan “interiorizado” y a la vez tan “desgarrador” que, en mi opinión, resulta francamente magistral.



Violet, la mujer de Leo, está escribiendo sobre la histeria, los trastornos alimentarios y en general sobre los desordenes nerviosos. La autora nos plantea como el arte y la “locura”, en cierto modo, van de la mano. Sidi analizará el llamado “arte trasgresor “  principalmente focalizándolo en la figura de Gilles, un joven artista provocador, que en sus obras lleva la provocación y el horror a su máximo exponente (por cierto el hijo de Bill, Mark está totalmente abducido por este siniestro personaje). La autora nos pone algunos ejemplos de este horror trasgresor. Por ejemplo Tom Otterness que en una muestra le pega un tiro a un cachorrillo, o Chris Burden que hizo que le pegaran un tiro en un hombro, o Schwarzkogler que se cortó el pene en sentido longitudinal e hizo fotografiar la escena… El propio Bill cuando vio, en una exposición, el trabajo de Gilles sólo pudo decir: “Esto es enfermizo. –dijo- Eso es estar mentalmente enfermo. A mí no me parece que eso sea Arte; esto no es más que una locura” Y aquí es, en mi opinión, donde la autora carga las tintas en su crítica a esta sociedad mercantilista y deshumanizada, en la que, parece ser, que todo tiene un precio y que todo está a la venta.



Resulta también descorazonador ver cómo está la juventud de perdida, de aturdida y confundida, en esta sociedad actual. En la que casi nadie encontramos nuestro lugar. Esa sensación de vacuidad está muy retratada en la novela sobre todo en el personaje de Mark. Un personaje que yo calificaría de inquietante, de extremadamente inquietante.



Me gustaría, también, destacar la prosa tan hermosa y descriptiva de que hace gala la autora. Prosa ubérrima y llena de lirismo, con algunos momentos descriptivos realmente logrados. Únicamente, y por poner algún pero, me he encontrado con algunas palabras que me han resultado “chirriantes”, supongo que más que nada debido a la traducción. Particularmente me ha sonado extraña la palabra “despaciosamente”, que aparece varias veces en el texto. Y que, personalmente, yo sustituiría por “lentamente”.



“Todo cuanto amé” es una novela que sigue claramente una línea ascendente. En mi opinión el comienzo resulta trabado y lento, pero si superamos esa primera impresión, vemos que la novela va cogiendo aire, sobre todo en los capítulos segundo y tercero. Tomando, en algunos momentos, un aire que me recordaba, de alguna manera, a la novela negra.



Para ir terminando esta reseña, creo que Sidi Hustvedt se ha querido retratar también en esta novela. En mi opinión el personaje de Violet es un claro trasunto de la autora. Ambas han estudiado en la misma universidad de Sant Olaf, ambas son descendientes de emigrantes noruegos, ambas han trabajado en tesis doctorales y, por último, ambas están casadas con artistas. Sidi Hustvedt es una intelectual de primer nivel, con una sólida formación artística y eso se trasluce en sus novelas. Antes de leer esta novela, la única referencia que tenía de la autora es que era la mujer del gran escritor Paul Auster, pero después de leer esta novela, la verdad, es que me ha demostrado que ella también es una grandísima autora.



En conclusión y por no alargarme mucho más, aunque como decía al principio está novela da para un análisis muy prolijo y detallado, “Todo cuanto amé” es una gran novela. Pero eso sí, un texto que va a requerir, sobre todo al principio, esfuerzo y perseverancia por parte del lector, pero que sin duda merecerá la pena. Una novela que deja poso después de su lectura y nos hace reflexionar, y que seguramente a nadie dejará indiferente. Eso sí, e insisto de nuevo, no es una novela de fácil lectura, porque estamos hablando de una obra profunda, de un alto calado intelectual, en algunas fases, pero que no va a decepcionar al lector.



Dicho todo lo cual y teniendo en cuenta todo lo anteriormente referido y siendo fiel a mi manera de entender la crítica literaria, creo que la puntuación más ajustada a los méritos de “Todo cuanto amé” de Sidi Hustvedt sería de un 8,25/10.

© Luis Alberto Cao

(Para ilustrar la reseña cuelgo un video de Sidi Hustvedt hablando sobre otra gran autora Jane Austen)



5 comentarios:

  1. Que bien!! una maravilla leerte Luis Alberto... esta novela es la próxima que tengo para lectura. Luego de tu resenha... me anima aun mas. Gracias!
    MeNi Cash

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  2. Me resulta imposible leer todos los títulos que nos traes, pero me doy cuenta de que a Siri Hustvedt y su novela "Todo cuanto amé" no puedo dejarlas pasar, así que queda apuntada como lectura imprescindible. Tus reseñas son fantásticas.
    Hasta la próxima.
    Un saludo.

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  3. Hola Luis Alberto
    estoy leyendo la novela, tengo ganas de terminarla, para comentarte lo que me ha parecido.
    gracias por tus reseñas.
    Isabel

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  4. Hola, he leído la novela recientemente y en los días posteriores no he podido quitármela de la cabeza. Es una novela difícil, pero extraordinaria. No había leído tu reseña (si lo hubiera hecho ya haría tiempo que la habría) pero la suscribo. Es una novela diferente, especial y en algunos momentos de gran dureza. Me ha hecho reflexionar sobre la amistad, las relaciones con los hijos, .... Para mi ha sido una delicia, aunque te deja un sabor agridulce. Gracias por la reseña

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  5. Recomiendo "El verano sin hombres" de Siri Hustvedt, para mi fue de gran ayuda, ayuda inteligente.
    Aquí os paso una entrevista en La Vanguardia con la autora.
    http://www.lavanguardia.com/libros/20111116/54238951266/siri-hustvedt-novela-el-verano-sin-hombres.html

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