jueves, 24 de octubre de 2013

Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami



Título original: Shikisai wo Motanai Tazaki Tsukuru to, Kare no Junrei no Toshi.
Autor: Haruki Murakami.
Traducción: Gabriel Álvarez Martínez.
Editorial: Tusquets Editores.
Colección: Andanzas CA 815
Fecha de publicación: 10 de Octubre de 2013.
ISBN: 978-84-8383-744-3.
Páginas: 320.
Precio: 19,95 €




“La originalidad no es más que una imitación hecho con juicio”
(Voltaire)


“—Aunque logres ocultar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la Historia —dijo Sara alzando la mirada hacia Tsukuru—. Más vale que te quede grabado: la Historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo”.
(Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami)






Hoy este blog literario de “Las bizarrías de Belisa” se viste de gala para recibir a uno de los escritores, sin duda alguna, más grandes de la actualidad. Un personalísimo y singular escritor que ha sabido crear un lenguaje propio y que, como muy pocos, ha sabido profundizar en el alma humana y hacer que sus obras derriben cualquier barrera geográfica y cultural para ocuparse de los problemas que afectan, en general, a todos los seres humanos. Este soberbio autor no es otro que el gran escritor japonés Haruki Murakami. Tengo que reconocer, desde el principio, que soy un gran admirador de toda la obra narrativa de este autor (de hecho he leído toda su obra publicada en español). Sin ir más lejos, en los comienzos de este mismo blog, reseñé su extraordinaria novela 1Q84 (pulsar título para leer la reseña). Antes de entrar propiamente en el análisis de  “Los años de peregrinación del chico sin color”, me voy a permitir hacer, y sin que sirva de precedente, una extensa digresión, a modo de contextualización de la novela dentro de la producción de Murakami, sobre la importancia e influencia de este autor en la literatura actual. No voy a ocultar mi pasión por su escritura y por su manera de abordar, tanto técnica como temáticamente, sus novelas. Y no me refiero, únicamente, como simple lector, sino también como profesional de la crítica literaria. En primer lugar, me gustaría precisar que, sin duda alguna, Murakami es un escritor profundamente oriental. Y esta es una de las facetas que más me interesa en esta época de una fuerte “inculturación” y de una “globalización” en la que resulta prácticamente imposible distinguir a un escritor, por ejemplo, español o canadiense porque todos escriben con los mismos modelos narrativos y narran sociedades que cada día están más “uniformadas” y “uniformizadas” Murakami es fiel a la tradición literaria japonesa tanto por su riqueza simbólica, su “tempo” pausado, como por su profundo lirismo. Murakami es un escritor en el que el elemento simbólico es fundamental para entender su obra. Cuando entre, propiamente, en el análisis literario de “Los años de peregrinación del chico sin color” veremos la importancia del simbolismo en la novela, así como la importancia, desde un punto de vista narrativo y dramático, de las escenas oníricas. La narrativa de este gran escritor es una obra con una gran fuerza expresiva que se apoya en todas las manifestaciones sensoriales. Por así decirlo son novelas que “poseen” una plasticidad que casi puede “verse” y de una riqueza de evocaciones sonoras que casi puede “oírse”. Más adelante me detendré con especial atención en este particular cuando analicemos esta novela.



Ya hace casi dos años, cuando reseñe su novela “1Q84” me atrevía a aventurar que Haruki Murakami tiene madera de Premio Nobel de Literatura. Espero que, al menos por esta vez, los miembros de la Academia Sueca hagan justicia a este singular artista. De todos modos quedo emplazado ante todos vosotros que si, finalmente, Murakami es galardonado con este premio dedicaré un exhaustivo estudio monográfico (que me permita poder explayarme en profundidad sin las cortapisas de una reseña) a estudiar minuciosamente su obra narrativa.



Como comentaba con anterioridad, a lo largo de toda su obra van a aparecer todos los grandes temas que preocupan a los seres humanos. Pero con una perspectiva que desborda las fronteras espacio-temporales. Su análisis, su mirada de la realidad, sirve y seguirá sirviendo mientras aliente el ser humano sobre la faz de la tierra. Murakami escudriñará la soledad, el abandono, la tristeza, la decepción, la necesidad, e incluso me atrevería a decir, el ansía de amar y ser amado…. A lo largo de toda su producción narrativa nos va a describir “un atlas de geografía humana” (y sirva esta denominación como homenaje a Almudena Grandes, por cierto, otra de nuestros grandes autores). Por otra parte su manera de introducir los personajes y el desarrollo de sus tramas narrativas entiendo que, en un principio, puedan llamar la atención e incluso desorientar a algunos lectores. Sin duda alguna a ello puede coadyuvar su tempo narrativo y el preciosismo en el detalle, en la introspección con la que Murakami sondea el interior de sus personajes. Podría alargarme  “ad infinitum” intentando pergeñar algunas pinceladas de un autor tan interesante y tan rico en matices, desde un punto de vista de la crítica literaria, pero, en cualquier caso, creo que estos breves trazos pueden servir para introducirnos en el análisis, propiamente dicho, de su última novela “Los años de peregrinación del chico sin color”.



Otra de las características de la narrativa de Murakami, y por supuesto de esta novela también, sería que, por así decirlo, lo más importante de la novela, no es la consecución del final de la novela (en el sentido del esquema clásico de planteamiento, nudo y desenlace), en Murakami lo más importante no es el desenlace sino el camino a lo largo de la novela. Por eso en muchos de los casos los lectores se sienten “defraudados” con sus finales, que generalmente suelen ser abiertos. Por lo cual es necesario desprejuiciarse, tratándose de la narrativa de Murakami, y, simplemente, dejarse llevar, dejarse sorprender por la riqueza de su prosa tan ubérrima en sugerencias y en apelaciones a nuestros sentidos; a todos nuestros sentidos.



Por continuar con nuestra habitual línea metodológico-expositiva y para delimitar el objeto de nuestro análisis, lo más adecuado, sobre todo pensando en los lectores de estas líneas que aún no hayan leído la novela, será esbozar, someramente, la sinopsis argumental de los hechos que acaecen en “Los años de peregrinaje del chico sin color” de Haruki Murakami Para este propósito creo que la recensión que ha publicado la editorial Tusquets Editores satisface, ampliamente, esta finalidad por lo que únicamente me limitaré a transcribirla literalmente.



“Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, se sentaba durante horas en las estaciones para ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril y que lleva una vida tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, una mujer por la que se siente atraído, empieza a plantearse cuestiones que creía definitivamente zanjadas. Entre otras, un traumático episodio de su juventud: cuando iba a la universidad, el que fue su grupo de amigos desde la adolescencia cortó bruscamente, sin dar explicaciones, toda relación con él, y la experiencia fue tan dolorosa que Tsukuru incluso acarició la idea del suicidio. Ahora, dieciséis años después, quizá logre averiguar qué sucedió exactamente. Ecos del pasado y del presente, pianistas capaces de predecir la muerte y de ver el color de las personas, manos de seis dedos, sueños perturbadores, muchachas frágiles y muertes que suscitan interrogantes componen el paisaje, pautado por las notas de Los años de peregrinación de Liszt, por el que Tsukuru viajará en busca de sentimientos largo tiempo ocultos. Decididamente, le ha llegado la hora de subirse a un tren”.



A lo largo de este análisis voy a intentar mostrar las razones por las que, con anterioridad, he ensalzado tanto la figura de Murakami. Una de las pautas que, en mi opinión, deben apuntalar un análisis riguroso sobre esta novela sería el tratamiento casi “sinestésico” del texto. La acción narrativa veremos que está envuelta de apelaciones al mundo sensitivo, a la sensorialidad y a su significado simbólico. De hecho este texto se podría interpretar perfectamente, al menos esa es mi opinión, en clave de una alegoría (de hecho una alegoría una metáfora continuada a lo largo del tiempo narrativo). Este significado simbólico sería, como analizaré más adelante, otro de los puntales ineludibles a la hora de estudiar “Los años de peregrinación de un chico sin color”, reparando en todo el valor simbólico de las imágenes que el autor disemina a lo largo del libro. Pero vayamos por partes. El autor ya desde el principio nos habla de que el protagonista, Tsukuru Tazaki, de algún modo se siente desplazado, extraño porque todos sus amigos de la pandilla tienen nombres relacionados con colores, (sentido de la vista) o bien que su amiga Shiro sea pianista e interpreta “Los años de peregrinación” de Liszt (sentido del oído), etc, etc. A continuación voy a transcribir dos ejemplos, ruego al lector que observe que casi todos los verbos utilizados van a ser sensoriales y la adjetivación muy “colorida” sobre todo en el primero, mientras que en el segundo rematará la frase con un bellísimo oxímoron.



“Fue a buscar el elepé con la interpretación de Lázar Berman de losAños de peregrinación, lo colocó en el tocadiscos y bajó la aguja. Se concentró en la música. Le vino a la mente la orilla del lago en Hämeenlinna. El viento acariciaba las cortinas blancas, el bote golpeteaba mecido por las olas. En el bosque, los pájaros enseñaban pacientemente a sus crías a trinar. El cabello de Eri olía a champú de aromas cítricos. En su pecho, blando y fecundo, anidaba el peso compacto de la supervivencia. El hosco anciano que le había mostrado el camino escupía una flema espesa en la hierba estival. El perro meneaba la cola, feliz, y saltaba a la parte trasera de la furgoneta Renault. Mientras seguía el hilo de esos recuerdos, el dolor volvió a su pecho”.



“Entonces ante él abría sus fauces un abismo sombrío que comunicaba directamente con el corazón del infierno. Allí, en lo más hondo, se divisaba un vacío que giraba en espiral, convertido en nube sólida, y se oía un profundo silencio que oprimía los tímpanos”.



En “Los años de peregrinación del chico sin color” el autor volverá a transitar por ese universo tan personal en el que suele envolver sus novelas. En concreto en ésta novela, objeto de nuestro análisis, el lector habrá momentos en los que volverá a perder pié encontrándose en esa especie de tierra de nadie donde pugnan la realidad con el mundo onírico de la fantasía. Esto se ejemplifica a la perfección en el relato que el amigo del protagonista,Haida, hace del encuentro de su padre con un misterioso personaje. No he podido evitar, en algunos momentos, durante su lectura, evocar una famosa frase de la obra “La tempestad” que William Shakespeare pone en boca de su personaje Próspero: “Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como les dije, eran sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y, al igual que la ilusoria visión que representaban, las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios, los solemnes templos, el gran globo mismo, sí, con todo lo que contiene, se disolverán y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro. Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño”.



Murakami para narrar esta novela, como por otra parte suele ser habitual en él, utilizará la figura de un narrador omnisciente en tercera persona. Es evidente que el autor se siente cómodo con esa voz narrativa que le permite profundizar en la psique de los personajes y poder indagar en ellos con bastante libertad. Pero si en algo sobresale Murakami es en su capacidad para diseccionar los sentimientos humanos y esa exquisita sensibilidad con la que nos habla de “nosotros mismos”. Esa sensibilidad que tengo que reconocer que consiguió emocionarme al final del capítulo 16 (ruego a los lectores que, por favor, reparen en esa parte y disfruten tanto como yo leyéndola). La novela está llena de momentos emocionantes. Pero se trata de una emoción contenida, de una emoción íntima e interiorizada propia de la idiosincrasia del pueblo japonés y, lógicamente, su literatura no deja de ser un reflejo de ella. Esa contención bajo la que se esconden simas de dolor, amargura e incluso desesperación resulta apabullante. Voy a transcribir un fragmento que puede darnos una idea de esa emoción:



“En ese momento, por fin lo captó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía”.



Desde ayer que terminé de leer la novela he escuchado decenas de veces “Los años de peregrinaje” de Franz Listz y, en concreto, la pieza “Le mal du pays”, obra que “suena” constantemente a lo largo de la novela, porque, por motivos que no voy a desvelar, es una obra que “obsesiona” al protagonista De hecho mientras escribo esta reseña esta melodía me está sirviendo de fondo musical. Al final de esta crítica, de hecho, voy a “colgar” un video con esta obra pianística interpretada por Lázar Berman.



En este análisis, dado lo inabarcable que es esta novela por su riqueza, he pretendido, más bien, ofrecer una “guía de lectura” para encontrar algunos puntos clave que nos permitan disfrutar de ella. “Los años de peregrinación del chico sin color” es una novela exquisita, para degustarla sin prisas, dejándose llevar, simplemente, por ese inaprensible manantial que es el talento de este gran artista. Tal y como decía al principio de esta reseña, espero que muy pronto la Academia Sueca haga justicia a este escritor que, como los grandes artistas, su obra es personal y diferente a todas las demás. Su obra, a veces, resulta difícil, dura, pero ¿a quién no le duele, a veces, mirarse ante el espejo y contemplarse, simplemente tal cual es, sin afeites…? Murakami es un autor comprometido y no sólo escribe para entretener, su compromiso va más allá y, con su talento, busca ayudarnos a reflexionar, a ser mejores…



No me gustaría terminar esta reseña sin hacer mención, con toda justicia, a la cuidada edición que ha hecho la editorial Tusquets Editores y, por supuesto, a la hermosa traducción que ha hecho Gabriel Álvarez Martínez que ha sabido verter al castellano toda la belleza llena de lirismo que es inherente y consustancial a la prosa de Murakami.



Me apena repasar mi cuaderno de notas lleno de apuntes que me ha sugerido la lectura de este libro, tan sumamente interesante. Y también soy consciente de que me va a ser imposible hacer justicia, con esta modesta crítica, a un texto como “Los años de peregrinación del chico sin color”. Pero lo que sí voy a hacer es recomendar, encarecidamente, a los lectores de este blog su lectura. Aunque también me voy a permitir aconsejarles que lo lean con la “mente en blanco”, libres de todo tipo de prejuicios y que simplemente se dejen llevar por la magia y el arte de este genio de la literatura: Haruki Murakami. Porque no se trata sólo de que haya escrito una buena novela, sino que estamos hablando de un autor en la que la mayoría de sus novelas tienen un calidad más que sobresaliente.



Dicho todo lo cual, y atendiendo a todo lo referido con anterioridad en este análisis e intentando ser lo más fiel a mi manera de entender el arte literario, creo que la puntuación que más justicia haría a “Los años de peregrinación del chico sin color” del eximio escritor japonés Haruki Murakami sería de un 9,00/ 10.


© Luis Alberto Cao


(Para ilustrar esta reseña os dejo, como ya comenté, la pieza pianística "Le mal du pays"  perteneciente a "Los años de peregrinación" de Franz Liszt en la interpretación del genial Lázar Berman)



27 comentarios:

  1. A mi me da un poco de miedo, porque o gusta mucho o nada, no se si atreverme.

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    1. Te aconsejo amiga Olga que lo intentes. En cualquier caso vas a leer algo diferente a la "uniformización" de la literatura actual. Un beso y gracias por tu comentario.

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    2. Es bueno atreverse a leerlo, a mi me lo regalaron y fue el primer libro que leí de él, al principio cuesta un poco por que no estas acostumbrado a ese tipo de escritura pero en definitiva vale la pena arriesgarse.

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  2. Gran reseña amigo! No he leído nada de el ¿Me recomiendas alguna para empezar?

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    1. Gracias amigo Toni, por tus amables palabras. Sin ir más lejos te recomendaría esta misma para entrar en ese universo de Haruki Murakami. Un fuerte abrazo

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  3. Tengo pendiente lees a este hombre, debo de ser de las pocas personas en el planeta que aún no lo ha leído...

    Besotes

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    1. Pues no dejes de leerlo. Creo, honestamente, que merece la pena. Un beso amiga

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  4. Acabo de terminar la novela y no puedo estar más de acuerdo con tu análisis. Sólo quiero añadir una cosa:
    NO HAY GATO

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    1. "NO HAY GATO"

      Estoy riéndome a carcajadas aquí en mi cuarto de un país lejano, tanto, que tendré que esperar para leer la nueva de Murakami, snif...

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    2. Muy bueno el guiño amigo Anónimo para los amantes de Murakami. Un abrazo. Y espero que tú,Ana, pronto llegue esta novela para que puedas leerle. Un beso Ana

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  5. Me compré el libro ayer sábado, empecé a leerlo por la tarde y lo he acabado hoy domingo por la mañana. No podía dejar de leerlo y si hubiera podido me habría enganchado con otro de los libros de Murakami, pero ya me leí todo lo que de él se ha publicado en España. Y sí, es especial. Al menos para mí es especial. Te habla del ser humano. Me habla de mí misma.

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    1. Pues sí amiga Anónima tienes mucha razón. Una de las cosas que hacen de Murakami uno de los autores más grandes que hay es que su obra nos habla "del ser humano" rompiendo las barreras culturales y temporales. Su obra mientras que haya un ser humano sobre la tierra se mantendrán vivas. Un beso y gracias por tu comentario.

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  6. Mi modesta experiencia después de leer dos veces la obra completa del maestro, es que es importante leerlo de manera cronológica para apreciar su evolución y los innumerables matices de su exquisita obra. Esta reseña que acabo de leer es excelente.

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    1. Amigo Héctor, tienes mucha razón en lo que dices. Para tener una visión completa del "microcosmos" de Murakami resulta imprescindible la lectura de su obra completa y, si es posible, cronológicamente, mucho mejor. Un abrazo y gracias por tu comentario.

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  7. Este libro significó para mi una gran experiencia. El autor nos está regalando horas plenas de satisfacción.

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  8. Luis Alberto me interpretas mucho cuando comentas que hay lectores que se sienten algo "defraudados" con los finales de Murakami. Yo no me defraudo, pero sí me desoriento. Quizás mi estructura para leer es demasiado rígida, pero aún así debo decir que Murakami me encanta y que he leído toda su obra en español. Ahora voy por este texto. Y de Murakami aprendí que hay que leer sin esperar los finales. Saludos.

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  9. ¡Qué gran reseña! Soy una gran lectora de Murakami, le he conocido este año pero me enamoró de tal manera su forma de escribir que apenas me quedan libros suyos que leer... Tu artículo hace justicia con lo que Murakami es, y estoy muy de acuerdo con tu comentario sobre la no uniformidad literaria. A Murakami se le distingue, tiene ese algo mágico que te hace querer leer más, y más. Si que es cierto que, a mí, el final de 'Los años de peregrinación del chico sin color' no le resolvió apenas nada en comparación a lo que me planteó a lo largo del libro, pero no por ello me defraudó. Es, simplemente, un final típicamente Murakami.
    Enhorabuena por el blog y un fuerte abrazo!

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  10. Acabo de leer el libro y a continuación la crítica, de acuerdo en su totalidad y hasta lo que la ignoracia de uno pueda llegar, me ha encantado, me ha emocionado y me ha encadilado; durante la última parte lo he leído escuchando "Le mal du pays", en la versión que nuestro crítico ha colgado y los dos sonettos del Pertrarca, el 47 y el 104. Sensacional.
    Muchas gracias, Sr. Cao.

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  11. Yo viendo los elogios tan generalizados a la obra de este autor, me he animado a leer su obra y siento discrepar de lo que opináis. Es un escritor que no me ha llegado y tampoco su estilo me ha parecido tan especial. Más bien me ha parecido un contenido aburrido y un estilo prosaico. Gran decepción.
    Rosa.

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  12. Me gusta mucho Murakami, pero esta obra ha sido para mi una gran decepcion.... besos

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  13. demasiados elogios, a mí si me defraudan los finales

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  14. Hola! ,me encanto y no pude parar de leerlo hasta terminarlo en 4 o 5 lecturas pero realmente esperaba otro final! Me quede sin saber que paso con sara o si el mato o no a shiro , si el era gay, si tenia doble personalidad! Si sus sueños eran realidad, me falto mas, excelente libro y tambien escuche le mal du pays sin parar, con que otro libro de murakami me recomendas continuar? Gracias!

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  15. Anoche terminé de leer este fabuloso libro. Sinceramente me encantó y no dejo de pensar en cada uno de los pasajes lleno de lírismo. Es mi primer acercamiento a este autor y ya quiero seguir leyéndolo. Apasionante, imperdible. Gracias por el análisis que has hecho del texto.

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  16. Excelente libro, me atrapó desde el principio y no puede dejar de leerlo ni un instante. Ahora que he conocido a este excelente escritor, Murakami, quiero seguir leyendo su obra. Muy bueno el análisis literario que has hecho y gracias por colgar la obra pianistica

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  17. He descubierto a Murakami, esta es la segunda novela que leo de él , y he descubierto a Cao.... ¿me puedes indicar otro autor similar? algo que se salga de la uniformidad actual, que tenga calidad humana y literaria?. Muchas gracias . Un diez por tu reseña, he aprendido mucho con ella.

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  18. Buenos dias, me enlazo un poco tarde a vuestros comentarios por la fecha que veo en ellos, pero con este libro he sentido la necesidad de buscar críticas literarias, más bien análisis del texto y su riqueza. Estoy apabullado por los sentimientos que ha generado en mí la finalización de su lectura. Hasta el título del libro me resulta irónico, claro , el chico sin color y¿ por qué me da la sensación que murakami ha pretendido que cada persona que lo lea encuentre el color de su alma en él? Me gusta tanto esta novela por lo que escribe como mucho más por lo que no está escrito,es un olor, un color que llega al cerebro en busca de expresión.Claro, ya lo dice Murakami, un sonido o " un grito desgarrador necesario para que exista el silencio". Espléndido.

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